Enredados, la película que debe filmar Pablo Villa

El Córdoba desarrolla su segundo día de entrenamientos y da por concluída la relación con Alberto Aguilar, que se va a la Ponferradina

No se trata de una película, más bien es un relato largo. Es el Córdoba de la temporada 2013-14 que, a fecha de hoy, aún tiene por delante algunas “escenas sin filmar”, que detallaría el gran Carlos Cebrián en uno de sus libros (Ediciones Internacionales Universitarias, 1997).

El conjunto de Pablo Villa ha vivido su segunda sesión de entrenamientos envuelto en una maraña de cuestiones que no dejan de secundar lo que debería de detallarse en un contexto inicial de campaña. Porque aún no se sabe si el Córdoba tendrá a su figura, aún no se sabe quién completará la base sólida del plantel; ni aún se saben cuáles son los motivos por los que el equipo blanquiverde ha emprendido una andadura cargada de misterios que únicamente posee cordura en su calendario, conocido ayer.

Concretaba Cebrián en uno de sus relatos que el buen zapatero conocía cómo eran sus clientes por la pisada. Dicha metáfora, aplicable en forma al contexto cordobesista, cifra mucha cautela aún sobre un equipo que, ante todas las cosas, parece mantener el vínculo con su masa social, que ya se marca en los ocho mil socios, según la entidad.

El Córdoba de Villa, apenas ha comenzado a grabar sus primeros fotogramas. El director del filme, el señor González, a priori en receso estival, a tenor de lo visto en la jornada de puesta de largo de ayer (donde delegó en su segundo, Javier Jiménez, para abocinar su primer top seven), aún está pendiente de contratar a nuevos actores para el que se apunta como el tercer largometraje de su carrera.

El club, que ya se ha aventurado a dar de baja a algunos de los intervinientes en la película anterior, pese a que todo queda pendiente de confirmacion oficiosa, ultima contrataciones que hagan valer por peso las expectactivas generadas durante el arranque de la campaña de abonados.

Mientras tanto, Villa, como productor y cuasi guionista, debe empezar a marcar por tiempos las nuevas pautas. Las primeras consignas no se han hecho esperar. El míster quiere contacto con el balón, conexión rápida y salida de esférico con planteamiento de posesión. Villa, visiblemente frenético, no pierde secuencias de entreno. Visiona cada acción de pelota como si fuera la última acción del filme.

El entrenador, aún dubitativo sobre a quién escoger como intérprete de juego en cada posición, espera pacientemente a que el cásting de González concluya cuanto antes pese a que cada día vayan suprimiéndose reparto, el último, Alberto Aguilar. Sólo así se podrá comenzar a ver el trailer de un relato que, con su enredo inicial, promete un final de película. Confíese en que alejada del drama.

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