Ecos de Tokio: casi un siglo de olimpismo con sello cordobés (II)

José Zurera, en una competición de halterofilia | CORDOBAPEDIA/GUADALINFO

De Centroamérica a Europa Central. Corre el verano de 1972. La televisión comienza a ser ya un aparato más habitual en los hogares españoles. Aunque todavía existe la concepción del visionado colectivo. El país vive, si saberlo ni intuirlo aún, los últimos tiempos del franquismo. Restan tres años para que la muerte del dictador signifique el inicio de la regeneración democrática. Pero este año, sin que la población piense en el asunto, la Transición parece muy lejana -ni siquiera existe el concepto, que es parte de la transformación política-. Otras son las preocupaciones de los ciudadanos, quizá en pleno agosto la disputa de los Juegos Olímpicos. Tras la experiencia en México, donde estuvieran Rafael Jaén Cone y Rafael Alcaide Crispi con la selección de fútbol, el viejo continente recupera la organización de tan magno evento. Porque es Múnich la ciudad que alberga la cita esta vez, un lugar en que Córdoba vuelve a gozar de presencia con Agustín Sandoval.

Más de cuatro décadas después de que el deporte de la provincia se estrenara en los Juegos Olímpicos, allá en 1928, éste volvió a estar representado en Múnich. La ciudad alemana se convirtió en sede de la edición de 1972, que estuvo marcada, en parte, por un ataque terrorista perpetrado por Septiembre Negro. Once integrantes del equipo de Israel fueron tomados como rehenes y asesinados en un país que aún estaba dividido en dos por el Telón de acero -el Muro de Berlín-. En ese panorama, un cordobés abrió la historia de la gimnasia andaluza en este tipo de citas. Fue Agustín Sandoval, nacido en Belmez, quien por primera vez representó a la región en dicha disciplina. Lo hizo en concreto en la modalidad artística y la verdad es que no le marchó demasiado bien. En las distintas pruebas en que participó dentro del concurso general, en el que acabó en nonagésimo primera posición.

Aún la aparición de deportistas cordobeses en Juegos Olímpicos era escasa. Tanto es así que hasta Barcelona 92’ -sin incluirse- fueron sólo cuatro los que acudieron. Para empezar, doce años hubo que esperar para que alguien sucediera en la lista a Agustín Sandoval. Ocurrió en otra cita desarrollada en América, esta vez al norte. La atractiva ciudad de Los Ángeles, cerca de Hollywood, fue el escenario en que, en 1984, Jimmy Torres -de nombre Juan José- representó de nuevo a la provincia. Natural de Cardeña, el atleta consiguió su billete para Estados Unidos, con la necesaria marca mínima, sólo unas semanas antes del campeonato. Compitió en 3.000 metros obstáculos y lo hizo sin mucha fortuna. Terminó noveno en su serie y dijo adiós. En la clasificación general, con los tiempos de todas las carreras, finalizó en vigésimo quinta plaza.

A partir de ahí, nunca faltó presencia de deportistas de Córdoba en cada edición de la cita olímpica. De entrada, en 1988 fueron dos los que viajaron. Sus nombres fueron José Zurera y María Luisa Fernández, que disfrutaron de unos Juegos modelo asiático pues la sede en esta ocasión fue Seúl. El primero, nacido en Aguilar de la Frontera, se dirigió a Corea del Sur para competir en halterofilia. En la categoría de 56 kilógramos, concluyó en undécima posición. Mientras, la segunda, natural de la capital, intervino en dos pruebas de natación. En concreto saltó a la piscina en 100 mariposa y 4x100 estilos, con una decimoséptima posición y una decimotercera -con el equipo español-, respectivamente. Curiosamente, ambos repitieron cuatro años después, en Barcelona, y tuvieron el privilegio de ser los primeros cordobeses que lo hacían. Su participación en España se cerró con un decimosegundo lugar y un decimoséptimo, la nadadora en esa ocasión en 100 mariposa únicamente.

Ya la última década del pasado siglo trajo consigo la edición considerada la mejor, al menos como tal permanece para la inmensa mayoría en la memoria. Fue, en efecto, la de Barcelona 92’, una cita en la que arrancó la época dorada del deporte olímpico con sello cordobés. Porque desde entonces, la provincia no sólo tuvo presencia siempre sino que además obtuvo medalla en todos los Juegos disputados después y hasta la fecha. El camino lo abrió Rafa Berges, que se alzó con el único oro de Córdoba como miembro de la selección de fútbol -conocida como la Quinta del Cobi-. Otro Rafa, esta vez Lozano -o Balita- debutó en Catalunya con un diploma para ocho años después dar por terminada su experiencia de este tipo tras dos metales: un bronce en Atlanta 96’ y una plata en Sidney 2000.

Precisamente en Australia la representación cordobesa repitió su mayor aportación a la delegación nacional en su historia. Fueron cuatro los deportistas de la provincia los que, como en Barcelona 92’, acudieron a Oceanía. Allí, además de Rafa Lozano se citaron Alfonso Reyes, María Luisa Muñoz y Juan Antonio Jiménez Cobo. El primero lo hizo como integrante de la selección de baloncesto, que no consiguió siquiera pasar la fase de grupos. España se despidió del torneo tras en quinto lugar, por detrás de los combinados de Canadá, Yugoslavia, el país anfitrión y Rusia. Muñoz, por su parte, fue para competir en maratón. Nacida en Puente Genil, la atleta finalizó en una discreta trigésimo novena posición dentro de la general. Por último, el tercero viajó a Sidney para participar en hípica, en concreto en la modalidad de doma clásica. El jinete de Castro del Río terminó decimoquinto en el campeonato individual y logró un diploma en el torneo por equipos, ya que el español completó su actuación en quinto puesto.

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