La dura realidad del tenis de mesa

Entrenamiento del Club Tenis de Mesa Córdoba 81 | ÁLEX GALLEGOS

En solitario. Las categorías profesionales, sobre todo las relacionadas con el fútbol, acaparan todas las miradas de los espectadores medios que ven día tras día las consecuencias que el Covid-19 ha dejado en todo el planeta. Ahora, y tras los positivos que han salido entre los jugadores del Fuenlabrada, parece que muchos aficionados al deporte se están dando cuenta de que el protocolo sanitario no te hace inmune ni mucho menos. En consecuencia, los clubes que no tengan los medios necesarios para realizar su actividad no se arriesgan a desarrollarla debido a la inseguridad que generan entre sus jugadores. Si esto se extrapola a otros deportes, la mayoría de los ámbitos más minoritarios puede que cesen su trabajo hasta que el coronavirus pase a un segundo plano. En el tenis de mesa viven esta realidad con una incertidumbre elevada ya que no saben lo que pasará en el futuro y las consecuencias económicas que podría acarrear la alerta sanitaria. El club Córdoba 81, presidido por Juan Ortiz, ya ha sufrido en sus propias carnes lo que significa un positivo por Covid-19. "La actividad está siendo más baja. Hay jugadores y miembros del club que en esta situación no acudirán por seguridad", afirma el presidente a CORDÓPOLIS.

Y es que este club de tenis de mesa ya ha sufrido un positivo entre sus filas, aunque al final acabó siendo falso. "Solo tuvimos un caso positivo en test serológico que al día siguiente en el PCR salió negativo. Al parecer lo pasó antes del confinamiento y aún tenía anticuerpos", sin embargo "de salud todos estamos bien", explica un Juan Ortiz que entendió desde primera hora la gravedad de la situación. "Se decretó las dos semanas de espera y una especial vigilancia de los síntomas", además de que "se informó al responsable de la gestión de la sala de la Instalación Municipal Deportiva", subraya. De hecho, el club Córdoba 81 contiene a jugadores de todas las edades, incluso algunos entran dentro del grupo de riesgo. Por lo que, lógicamente, ellos están preocupados porque a la hora de realizar esta actividad hay situaciones inciertas como la exposición al público. Asimismo, las condiciones de los entrenamientos no son las ideales, además de que, según Juan Ortiz, "el inicio y la continuación de la competición están llenos de incertidumbres".

Por otro lado, las medidas para desinfectar y limpiar toda la instalación son muy caras, más si cabe cuando hablamos de un deporte minoritario como es el tenis de mesa. Un club con ingresos mínimos no tiene la capacidad necesaria para realizar dicha actividad sin ayuda, pero las entidades intentan trabajar para que la actividad pueda ser lo más segura posible. "Estuvimos estudiando las medidas que publicó el Ministerio, después la Consejería y consultamos empresas de desinfección. Además disponemos de un par de médicos a los que continuamente consultamos y mi mujer es jefa administrativa de un centro de salud, con quien también se consulta", apunta un presidente que sabe que esta situación provoca una menor actividad por parte de sus jugadores. "Esta temporada teníamos algunos días a tope y con algunas personas esperando -el máximo de aforo entonces estaba en 20 simultáneas-. Desde la pandemia sólo un día se llenó la sala -con doce jugadores practicando a la vez-", asevera.

Sin embargo, el futuro se vislumbra con muchas dudas. Las consecuencias económicas que puede acarrear el Covid-19 en este deporte puede hacer que varias entidades opten por cesar su actividad a partir de esta misma temporada, aunque Juan Ortiz parece estar positivo ante este problema. "El futuro se plantea incierto, no sabemos si tendremos algunas bajas, al menos hasta que se pueda disponer de una seguridad completa, vacuna o medicación", pero "en nuestro club tenemos un conjunto de veteranos muy bien situados en el ranking y esta situación afectará en un menor nivel", admite un presidente que alerta de que esta realidad puede revertirse si "en el resto de los clubes de Andalucía y de España se implantan las medidas tan restrictivas como las que tenemos aquí".

A corto plazo, la existencia de los deportes minoritarios podría empeorar a niveles preocupantes. Tras una época donde estas actividades eran muy rentables e invitaban a los ciudadanos a practicarlas, actualmente la situación ha cambiado drásticamente. "Ahora la apuesta no es tan decidida, en algunos deportes las medidas genéricas perjudican como en nuestro caso que tenemos que competir con deportes más mayoritarios", por lo que "deberían ajustarse las condiciones a las necesidades del deporte y de la situación en nuestra ciudad", afirma un Juan Ruiz que advierte de la obligación que tiene su club de conseguir un ingreso extra más pronto que tarde para poder afrontar esta situación. "Lo que echamos de menos es algún patrocinio. Hace un par de temporadas conseguimos ascender a Primera Nacional, pero nuestros jugadores fueron fichados por otros equipos. Nosotros no podíamos darles lo que les daban esos clubes", culmina el presidente de una entidad que no sabe lo que deparará el futuro. Actualmente, busca subsistir a base de confianza para sus jugadores. La realidad dura del tenis de mesa.

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26 de julio de 2020 - 08:10 h