El Deportivo Córdoba, con deberes hechos y otros por hacer

Juanma Cubero, antes de un partido en Vista Alegre | MADERO CUBERO

Atraviesa una situación idéntica a la de muchos. De hecho, la inmensa mayoría de los clubes deportivos no sólo de Córdoba sino de España viven actualmente una realidad marcada por la incertidumbre. Así es con motivo de la pandemia de Covid-19 -dentro de lo que se entiende ya como segunda oleada de contagios en el país-, que provoca que cada decisión esté abierta a modificaciones. En otros casos, ni siquiera existe una medida clara en relación al trabajo diario y, mucho menos, a la próxima temporada. Un buen ejemplo, quizá el más claro de todos, está en el fútbol y su primo hermano en el parqué, el fútbol sala. Tal disciplina, la última, es en la que va a competir el Deportivo Córdoba de nuevo en Segunda femenina. Para la campaña venidera en plata otra vez el club cajista tiene ya no pocos deberes hechos pero también otros por hacer.

De entrada, y lo más importante sin duda, el Deportivo Córdoba selló recientemente su inscripción en la segunda categoría femenina de fútbol sala. Lo hizo sin el más mínimo problema dentro del plazo inicial de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF). Sin embargo, la ampliación de dicho período y la incertidumbre sobre la inclusión o no de otras entidades, el equipo dirigido por Juanma Cubero todavía no conoce cuáles van a ser sus rivales durante el curso 2020-21. El club maneja dos opciones en este sentido: o bien se va a completar su grupo, habitualmente el III, con adversarios de la Región de Murcia o se va a conformar también con escuadras de Extremadura más Ceuta y/o Melilla. La segunda es la que parece más probable.

Sí sabe el Deportivo Córdoba qué equipo no va a ser uno a los que tenga que medirse la campaña venidera. Éste es el Loja, que recientemente comunicó su renuncia a estar en Segunda. La decisión del cuadro granadino refleja en cierto modo la difícil situación que atraviesa el deporte español como consecuencia de la crisis de Covid-19, que es económica además de sanitaria. Con todo, lo realmente significativo es que de cara a la próxima temporada el conjunto cordobés tiene muy perfilada su plantilla. Tanto es así que apenas le restan unos cuantos efectivos más. Respecto de este asunto, la entidad tiene apalabrados dos fichajes. Pero estos no se van a producir hasta que se avance en otros planos: básicamente la configuración de su grupo, que va a afectar al cierre del presupuesto.

En materia de incorporaciones, el Deportivo Córdoba también baraja otras que hoy por hoy dependen de su futuro laboral. Según el destino de trabajo con que cuenten las futuribles que están en agenda va a haber nuevas firmas o no. Por cierto, en cuanto a la planificación del plantel para la 2020-21 otra novedad importante se da en fechas recientes. Se trata del adiós de Miriam Fernández, jugadora que recaló en el cuadro cajista en verano de 2019 y que rubricó su renovación el pasado mes de junio. Tras prolongar su contrato, la sevillana comenzó a estudiar la posibilidad de fichar por una entidad de su provincia por motivos laborales y de transporte. La renegociación acabó con su salida, si bien la institución presidida por Pablo García recibió por sorpresa el anuncio de su acuerdo con el Híspalis.

Por último, en el aire está para el conjunto cordobés el inicio de su pretemporada. La razón no es otra que la falta de un protocolo sanitario de prevención y actuación ante el Covid-19 por parte de la RFEF. Un asunto éste que ya supuso la suspensión de los amistosos de los equipos masculinos de fútbol sala, así como la imposibilidad de este tipo de duelos en fútbol. La entidad había previsto que sus jugadoras volvieran a la actividad en la pista el 31 de agosto pero finalmente no va a ser así. El comienzo del período de preparación de la siguiente campaña está supeditado a la regulación antes mencionada, si bien la idea es arrancar con un mes de antelación respecto del curso.

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