Dame un abrazo

Jesús León, con los sectores más representativos del cordobesismo | ÁLEX GALLEGOS

Pocas veces en la historia de este club se reunió tanto cordobesismo por metro cuadrado. Escalante, Pepín, Cruz Carrascosa, López Prieto, Espejo, Salas, Manolo, Rafa Navarro, Gaspar Gálvez, Juan Verdugo, Varo, José Luis Navarro… En la puerta de entrada, entre ilusiones y temores compartidos, se conocieron los últimos movimientos en unos días que han sido -y serán- frenéticos. “Carlos Caballero deja de ser jugador del Córdoba”, se escucha en el corrillo de los periodistas. “¿En serio? ¿El capitán?”, dice un peñista. El personal se despelleja los ojos de tanto frotárselos. Se inicia la sesión con el himno del Córdoba -versión ligera- y nadie canta. Se ponen de pie, con respeto, como quien acude a una homilía. Y toma la palabra Jesús León, que solicita un minuto de silencio “en memoria de los cordobesistas que no están y del Litri el primero”.

“Gracias por venir a vuestra casa”, dijo León, rodeado de sus compañeros del consejo y de algunos de los socios más antiguos. Exactamente lo mismo que expresó Juan García, el hijo del legendario Juanín, cuando cruzó el umbral del estadio. “Vuelvo a casa”, contó emocionado. El presidente empezó dejando las cosas claras: “El club no es mío, es vuestro, de todos. Y tengo que empezar pidiendo ayuda. Si queremos un Córdoba más grande, humilde, noble y valiente, tenemos que poner todos de nuestra parte. Queremos ser el orgullo de la provincia”, empezó.

“No quiero hablar mucho del pasado, porque tenemos un objetivo común que es la salvación. Esa es la prioridad absoluta que nos tenemos que plantear. De haber hecho la operación el día 29 a hacerlo cuando se ha hecho, pues han cambiado muchas cosas. El día 2 se ficha a los mejores y el 22 ya están todos fichados”, ha apuntado. “El ejemplo de hoy -dijo sobre el caso de Fausto Tienza- es por lo que os digo. Vamos a fichar, pero tenemos sobrepasado el límite salarial y eso es lo que establece unas restricciones. Vamos a dar bajas. Necesitamos todos a un equipo que esté al doscientos por cien. Pero todos. No puede haber otra cosa. Y el que no esté en esa línea… pues bueno, se tendrá que ir”.

“Espero no haberme olvidado de nadie, pero dábamos por invitado a todo el que se sienta vinculado al club, sin restricciones”, dijo León, en un intento de esquivar las aristas de esa brecha que se mantiene entre las dos facciones principales del peñismo: la Federación y la Agrupación. Había miembros de los dos lados. Uno de ellos, en el turno de preguntas, solicitó la unificación sin especificar bajo qué bandera. Nadie dijo nada. Bastante tiene ya encima Jesús León para meterse ahora en esos berenjenales. “Yo solo miro el escudo”, atajó el empresario montoreño, quien aclaró que su intención con la creación del consejo consultivo es “darle al cordobesismo una voz recuperada”, al tiempo en que insistió en que “la unión hace la fuerza”, una frase que suena bien como lema, pero “hay que hacerlo real”.

“No olviden que esto hay que conseguirlo entre todos. No es fácil. Está siendo duro porque cada cosa que nos encontramos es un muro que hay que salvar, y detrás de ese muro hay otro muro… Pero lo vamos a salvar. Podéis estar tranquilos porque tengo ilusión de sacar este proyecto y me voy a dejar la vida en él”, manifestó el mandatario blanquiverde, que recurrió a los términos clásicos desde su llegada -unión, ilusión y valentía- para enardecer a un auditorio compuesto básicamente por cordobesistas de pedigrí, exjugadores de los años gloriosos y abonados con los números muy bajos. Gente que ha visto mucho, demasiado.

¿Qué va a pasar con la Ciudad Deportiva?

León dijo que hay una Ciudad Deportiva “que es la que tenemos” y otra que “es la que queremos tener”, aunque “eso será más adelante”. Desveló que expuso a la alcaldesa la idea de entrenar en El Fontanar, pero “me han dicho que es aún peor”, por lo que no les queda otro remedio que “agilizar el trabajo de recuperación del césped”. Sobre la situación de los terrenos de juego presentó un panorama apocalíptico. “Estamos en un callejón sin salida. Todo el equipo está luchando para recuperar de inmediato la ciudad deportiva y también el estadio. El césped de El Arcángel tiene un problema mayor, que no es de césped. La arena que tiene es de mala calidad y el drenaje es malo”, insistió, antes de anunciar que habrá “una inversión alta para mejorar esta situación”, pero que dependerá “de si nos salvamos, porque una inversión así sólo tiene sentido si estamos la temporada que viene en Segunda”. “Si veis el penalti de Guardiola, da ocho botes antes de llegar a puerta”, dijo con amargura.

“A ver si ahora se van al Twitter y escriben. Pregunten aquí, que no pasa nada”, insistió León, que recibió el aplauso generalizado de los cordobesistas. “Es la primera vez que después de tantos años un presidente llama a los socios. Y le pido que no se olvide de los veteranos que tenemos aquí al lado, que se han dejado la vida por este escudo”, le dijeron. El montoreño indicó que Futvecor tendrá a partir de ahora “un despacho amplio para que se reúnan dentro de las oficinas del club”, además de la presencia de su presidente, Manolo Garrido, en el consejo de administración de la sociedad.

Invitó a los accionistas minoritarios a agruparse en la asociación, pidió a los peñistas que olvidaran las rencillas y anunció, en el mismo día que se cumplía el cuarto aniversario de su fallecimiento, que se haría realidad el sueño de Litri: su museo. Entre el público, su hermano Pepín -sí, el hombre que marcó a Maradona el día de su debut- no podía disimular la emoción. Unión, valentía, corazón... Hubo sentimiento en cantidad. Pero la gente pidió fichajes. “Los vamos a hacer, seguro, pero no los que queríamos porque nos lo impide el límite salarial, que tenemos superado en 1'2 millones desde el verano. A los que vengan les pediremos ilusión. Lo vamos a conseguir”, dijo León, que se fotografió al final junto a las leyendas blanquiverdes. Su aventura ha comenzado.

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