El Córdoba ve una luz

Bijimine despeja de cabeza en Soria | LOF
El equipo de Oltra amarra con trabajo y suerte al final un punto que le permite mantenerse en zona de 'play off' | El empate ante el Numancia (1-1) deja un regusto amargo y cabos sueltos

Un punto en un campo complicado. Sí. Es un buen modo de verlo para que el partido no traumatice ni hurgue en los complejos enquistados de un equipo, el Córdoba, que evidentemente no atraviesa por un momento inspirado. En Soria, al menos, el grupo registró avances. Sobre todo en la primera parte, en la que recuperó por momentos esa imagen de cohesión y solidaridad que tantos réditos le reportó hace unos meses. Pero el Córdoba, que despachó un primer acto solvente, terminó tragando saliva en Los Pajaritos. En las dos últimas jugadas del último minuto de juego pudo haberse quedado con la sonrisa helada, como tantas otras veces. Puede decirse que tuvo suerte. O, al menos, no la tuvo mala. Al final se llevó su punto, sigue metido entre los seis primeros y no tendrá que soportar una semana repleta de rumores y especulaciones.

Igual hay que creerse que los jugadores no saben nada de los resultados de los demás, que dicen la verdad cuando aseguran muy serios que sólo van a lo suyo y que no les importa la vida de los otros. Pero la cuestión es que el Córdoba abordaba la cita en Los Pajaritos manejando una información de impacto: si ganaban, se colocaban a solo un punto del ascenso directo a Primera, una segunda plaza que ocupa el Alavés. Sí, el mismo equipo al que reciben el próximo domingo en El Arcángel. Ante sí, el equipo tenía la posibilidad cierta de volver a una posición espectacular y dar una patada a una crisis que estaba carcomiendo las expectativas del equipo y la mismísima figura de Oltra, que lleva varios días esquivando incómodas preguntas de los periodistas a propósito de su porvenir en el cargo. ¿Sería esto un incentivo? ¿Un inhibidor? Las recientes alusiones del técnico blanquiverde a despistes individuales, falta de concentración y problemas para gestionar las emociones ofrecían inquietantes pistas sobre un duelo de lo más delicado. El Córdoba salió con el dibujo cambiado -volvieron los cuatro atrás- y con un aire mandón y presionante en Los Pajaritos, cuyas gradas ofrecían un mensaje ciertamente poco motivador para los anfitriones: una entrada pésima para un partido clave.

Al Córdoba se le vio centrado y seguro. Volvió a sus pautas más añejas, aquellas que le dieron solidez hace unos cuantos meses. Solidario en el esfuerzo, sin contemplaciones a la hora de sacarse de encima el balón si veía problemas atrás, presionante y hasta con un seductor puntito macarra. El Numancia no estuvo cómodo. Ése era el primer propósito de los blanquiverdes, que controlaron el primer tiempo sin tener apenas apuros. Una falta lejana lanzada por Julio Álvarez fue la mejor oportunidad de los numantinos. La lanzó Julio Álvarez y Razak despejó de puños. Iban diez minutos de juego. Después de eso, el Córdoba llevó la voz cantante. Fidel se marcó una penetración por su banda y se fue de todos, pero al final le sacaron la pelota de los pies cuando se disponía a rematar o pasar a Pedro Ríos, que iba a su vera con toda la intención. Un cabezado de Eddy, que giró perfectamente el cuello para agobiar a Munir tras un servicio de Florin, hizo que a los de Arrasate respirar hondo.

El Numancia sólo encontró un resquicio por la zona en la que se movía Bijimine, que mostró su inexperiencia. Luis Valcarce estuvo a punto de aprovecharse. Pero atrás todos se arropaban. El Córdoba aguantaba bien y tomaba la iniciativa, sin dejarse llevar por la actitud  timorata de otras ocasiones. El equipo estuvo proactivo, con Florin enrabiegado y una excelente labor en la presión de Ríos, Eddy o Abel, que flanqueaban a un Carlos Caballero cada vez más seguro de sí mismo. El equipo notó el crecimiento del alcorconero, que está llamado a hacer cosas importantes aún.

A los 25 minutos, los blanquiverdes pidieron roja a Orfila al entender que era el último hombre en una galopada de Fidel que detuvo el central rojillo de manera brusca. El árbitro no fue más allá de la amarilla y señaló falta. En una acción ensayada, Fidel obvió el disparo a puerta o la colgada al área para servir un pase raso a su derecha, donde apareció Pedro Ríos. El jerezano armó un zapatazo que cogió desprevenido a Munir. El 0-1 llevaba justicia al marcador para un Córdoba que estaba despachando una de sus actuaciones más solventes en la segunda vuelta. Pudo llegar el segundo para los de Oltra en una contra de Caballero, que pasó a Andone para que el rumano colocara un centro al que no llegó Fidel. Stankevicius, en un cabezazo en plancha, exigió una intervención portentosa al meta local. Los planes iban saliendo de dulce para Oltra, pero ocurrió la clásica pifia de los últimos minutos. A falta de dos para el intermedio, Valcarce se metió con descaro por la banda derecha y sirvió un pase para que David Concha remachara el empate. Los blanquiverdes se fueron cabeceando al vestuario y los locales pudieron disfrutar de su excesiva recompensa.

Tras el descanso, sin cambios, el Córdoba no estuvo fino. Le costó tener la pelota, principalmente porque se encontró con un Numancia mucho más combativo, revitalizado por su gol. Los locales imitaron lo que hizo el equipo blanquiverde en el primer acto y metieron el pecho. Apretaron, fueron a por los balones divididos con determinación y se emplearon a fondo para aislar a Florin. Al rumano le dejaron peleándose con el peruano Callens y se esforzaron para evitar que le llegaran balones claros, entorpeciendo las líneas de pase. El Córdoba buscó el uno contra uno por las bandas, pero entendió pronto que no iba a ser sencillo recomponer un partido que se le había enturbiado de mala manera.

A los 65 minutos llegó el primer tiro de Córdoba entre los tres palos del Numancia en el segundo tiempo. Pedro Ríos se lió la manta a la cabeza y se fue para la meta de Munir, que detuvo el latigazo raso del veterano jugador, que entendió que a su equipo le convenía dejar un testimonio así en ataque. El Numancia estaba crecido por entonces, animado por un público que dejó de chiflar a los suyos para animarles a una reacción. Jagoba Arrasate sacó a Vicente, un extremo, y Oltra hizo lo propio retirando a un cansadísimo Pedro Ríos para dar entrada a Nando.

A diez del final, tras agotar Arrasate todos los cambios, arreció el empuje soriano sobre un Córdoba que resistía como podía. Dalmau la tuvo clara, pero su disparo le salió forzado y Razak pudo evitar el tanto. Aquino, recién salido, trató de alborotar a la defensa blanquiverde, gastada por el esfuerzo. Oltra apostó con una carta final y metió a Xisco Jiménez por Eddy Silvestre. El Córdoba lo pasó fatal para mantener el punto. En el último minuto, una falta al borde del área creó una corriente de ilusión en Los Pajaritos. El veterano punta venezolano tocó con pericia el balón, que superó la barrera y terminó siendo despejado a córner por Razak, que tuvo que volar. En el saque de esquina, Dalmau rozó el gol con un remate acrobático. Con la que estaba cayendo, el empate que en el descanso provocó muecas de disgusto terminó siendo un motivo de celebración cuando Eiriz Mata pitó el final.

FICHA TÉCNICA

NUMANCIA, 1: Munir, Medina, Orfila, Callens, Luis Valcarce, Íñigo Pérez, Martínez (Dalmau, 76'), Mateu, Julio Álvarez, Concha (Vicente, 67') y Álex Alegría (Dani Aquino, 76').

CÓRDOBA, 1: Razak, Stankevicius, Bijimine, Deivid, Abel Moreno, Luso, Caballero, Eddy Silvestre (Xisco, 82'), Pedro Ríos (Nando, 72'), Fidel y Florin Andone (Raúl de Tomás, 90').

ÁRBITRO: Rubén Eiriz Mata (Comité Gallego). Amonestó con tarjeta amarilla a los locales Callens y Orfila y a los visitantes Florin Andone, Carlos Caballero, Nando, Fidel y Razak.

GOLES: 0-1 (26') Pedro Ríos. 1-1 (43') David Concha.

INCIDENCIAS: Encuentro correspondiente a la jornada 30 del campeonato nacional de Liga Adelante, disputado en el estadio de Los Pajaritos ante 2.737 espectadores.

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