“El combate no ha terminado, aún no sonó la campana”

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“Sin lucha no hay vida”, dice Nacho Ramos El Calorro en un vídeo difundido por el Córdoba CF este mediodía y enmarcado dentro de una campaña de motivación de amplio espectro: pretende estimular el ánimo tanto a los futbolistas como a los aficionados ante un final de temporada de dificultad formidable. Entre abandonarse al destino o seguir peleando está la decisión. El púgil, un referente del deporte adaptado en nuestro país y un luchador empedernido por dar visibilidad a su especialidad, lo tiene claro. “Pensaban que estaba loco y no lo iba a lograr”, apunta en un discurso que refleja lo que ha sido su trayectoria de superación. Un ejemplo para un equipo que necesita llevar a cabo una hazaña inédita para alcanzar la salvación con diez partidos en el calendario y a nueve puntos de la línea de permanencia.

Nacho Ramos explica en el vídeo, grabado en el interior de El Arcángel, que a él le decían “que no se podía”, pero demostró que “sí que se puede”. El boxeador, de 32 años, es un asiduo al estadio. “El Córdoba es mi familia, tengo recuerdos con mis abuelos viendo el fútbol, es una de las mejores cosas de mi vida”, dice. En varias ocasiones se le ha podido ver con sus amigos en la grada. Ahora toca sufrir y, como conocedor del cordobesismo, lanza su consejo: “No os rindáis, vamos a estar siempre apoyando”.

“El combate no ha terminado, aún no ha sonado la campana”, subraya El Calorro, que es el pionero del boxeo adaptado en España y el primero que ha disputado combates oficiales. Ramos vive y entrena en Córdoba, pero todo su palmarés deportivo lo ha forjado en Francia durante los últimos cinco años. En el país vecino encontró el escenario perfecto. Allí se proclamó campeón del Handi Boxe Gilbert Joie, un campeonato con rango oficial para boxeadores con discapacidad.

El joven padece una enfermedad rara -la artogriposis degenerativa, que debilita los músculos y las articulaciones-, pero eso no le impidió entrar de lleno en el mundo del boxeo y convertirse en una de las grandes referencias nacionales. Afincado en Valenzuela, acude diariamente a la capital para seguir un programa de entrenamientos en el que tiene un papel fundamental Gregorio Pérez Aspirina, uno de sus grandes apoyos.

El cordobés de adopción -nació en Vilafranca del Penedés- es un clásico en el torneo Handi Boxe. Acudió por primera vez en 2013 y fue cuarto. Al año siguiente, subcampeón. En 2015 levantó el título, en lo que fue uno de los momentos más intensos de su carrera deportiva. Ese oro le acreditó como el primer boxeador español con discapacidad que consiguió un título oficial. Después de un año de paréntesis por una lesión, regresó en 2017 para pelear por lo máximo. Lo hizo y se quedó a un paso. Volvió con una medalla de plata, el orgullo intacto y un deseo de revancha que calmó en 2018 al levantar el cinturón de campeón.

Paralelamente a su trayectoria deportiva, Nacho Ramos es uno de los abanderados en la lucha por conseguir que la Federación Española de Boxeo incluya a los deportistas discapacitados en sus competiciones de carácter oficial. Después de mucho tiempo, ha conseguido colocarse como una punta de lanza para abrir un nuevo camino.

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