“El club me ha dejado la puerta abierta”

Jorge Romero, en su despedida del Córdoba | TONI BLANCO

Jorge Romero abandona el banquillo del Córdoba con una despedida que ha dejado una sensación diferente a lo habitual. Un balance de siete puntos en nueve partidos ha sido la cosecha lograda por el joven preparador cordobés, insuficiente para cumplir su objetivo. “Primero quiero daros las gracias a todos. Solo tengo un único sentimiento, de agradecimiento”, ha dicho de entrada. “No quiero personalizar porque sería injusto, pero a mi memoria vienen los nombres de Iñaki López Murga, que me trajo al club, Rafa Berges, que me dio la oportunidad de entrar en el cuerpo técnico, y a todos los entrenadores, pero quizá resaltando el nombre de Luis Carrión, que me dio la visibilidad para ser profesional. También al anterior propietario, Carlos González y a su directiva, por dejarme entrenar primero al filial en un mal momento y luego al primer equipo. Al nuevo presidente, Jesús León, y a Luis Oliver. Estoy convencido de que la decisión ha sido muy dolorosa para ambos”, ha continuado Romero su discurso.

Un primer reto como profesional en un banquillo complicado, al tener que afrontar la dirección del equipo en el peor momento de la entidad en años. Eso sí, en apenas unos meses ha sabido ganarse el apoyo de todos los estamentos, incluida la afición. Además, el técnico ha matizado que “me han dejado la puerta abierta para que yo decida lo que deseo hacer”. “Son gente que merece que las cosas les vayan bien”, ha expresado acerca del nuevo propietario del Córdoba y de su equipo. “También quiero agradecer su apoyo a mi equipo de trabajo, que si he hecho algo bueno en este tiempo ha sido por ellos. Al margen de Salva y José Ignacio que se vienen conmigo por decisión propia. Y a todos los jugadores, desde el fútbol formativo, filial y primer equipo. A los medios de comunicación, y terminando por la afición. Más que de entrenador tengo un sentimiento pasional. Ahora cambiaré el banquillo por la grada”, ha proseguido el joven técnico.

Sobre su sustituto, Romero ha pedido que “tenga el mismo respaldo de todos, porque su suerte será la nuestra. Los jugadores lo darán todo para que esto cambie. Pase lo que pase el club se levantará, y seremos el club que somos”. “Yo sabía que cuando di este paso, lo afrontaba porque mi sentimiento es ser entrenador. Espero y estoy seguro y deseo volver en un futuro. Pero ahora mismo siento que no hay un sitio para mí donde yo me sienta identificado”, ha destacado posteriormente. “No es sensación de paso atrás, porque sé de dónde vengo. Yo apuesto por ser entrenador profesional, y ya te digo que ojalá algún día pueda volver. Yo creo que ahora no es el momento. El club me ha dado la posibilidad de lo que quiera, con una insistencia impropia. Quiero encontrar un proyecto que me ilusione, aunque no será como éste. porque no es mi club ni mi ciudad”, ha continuado.

Precisamente sobre ese posible cambio de cargo dentro de la entidad blanquiverde ha puntualizado que “volver al filial no era posible este año”. “Cuando te rescinden como entrenador no puedes volver a entrenar en toda la temporada. Era un cargo genérico. Me hicieron saber que piensan en mí como entrenador. Ese cargo podría tener sentido para la temporada que viene. Tampoco concretamos nada”, ha explicado Jorge Romero.

Finalmente, el cordobés ha apostillado que el mejor momento de su etapa “quizá sea el debut como entrenador contra el Rayo”. “No sé si ese o cuando me dicen que voy a ser el entrenador del primer equipo”, ha agregado al respecto. Mientras, como el peor ha resaltado que fue “lo que viví en la segunda parte del partido contra el Tenerife”. “No tanto por mí, sino más era un sentimiento de pena colectiva. Yo veo el día a día de la gente, veo su sufrimiento. Ayer algún jugador decía que sentía como cierta vergüenza de mirarme a la cara, cuando no es así para nada. Yo he sentido todo el respeto de estos jugadores a mi trabajo. Pero esa pena es que estamos intentándolo y las cosas no nos salen”, ha expuesto.

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