La experiencia de dos tocayos al servicio de la blanquiverde

Miguel De las Cuevas y Miguelin

Miguel es un nombre de pila teofórico, con origen en la literatura hebrea, donde se hace referencia a él como el Arcángel por excelencia que llevará a los suyos a la victoria frente a los ángeles rebeldes. Algo así parece haber sucedido en Córdoba esta temporada, en los dos equipos más emblemáticos de la provincia andaluza. El Córdoba CF, en fútbol, y el Córdoba Patrimonio de la Humanidad, en fútbol sala, están firmando unas temporadas magníficas cuyo éxito está sustentando en dos veteranos arcángeles que lideran a sus equipos: Miguel de las Cuevas sobre el verde, y Miguelín sobre el parqué.

La historia de Miguel de las Cuevas con la zamarra blanquiverde se remonta a la temporada 2018-19, cuando el Córdoba CF aún militaba en Segunda División. El último día de mercado estival trajo consigo una sorpresa para la hinchada: el alicantino era nuevo jugador califal. Pese a la poca continuidad de la que gozó en un inicio, De las Cuevas se fue convirtiendo, poco a poco, en uno de los emblemas más grandes del Córdoba CF, erigiéndose como uno de los capitanes de la plantilla y confirmando su compromiso con la escuadra blanquiverde a pesar de los descensos, que acabaron llevando al equipo hasta la Segunda RFEF, cuarta categoría nacional de fútbol.

Ahí, en el más profundo de los pozos, un Arcángel tomo las riendas del reino califa. Miguel de las Cuevas, con el '10' a la espalda, ha logrado esta temporada lo que no había hecho nunca antes: anotar nada más y nada menos que 13 goles, firmar su centenario como jugador del Córdoba CF y, además, liderar al equipo hacia un ascenso sin precedentes en el que se han batido todos los récords históricos de buenos resultados. En Mérida tocó el éxito, y el cielo en Las Tendillas, confirmando así su legado en el club califal como uno de los futbolistas con más calidad del equipo. Y lo que aún queda por venir, que siempre será mejor.

Y como de arcángeles va la cosa, otro Miguel ha logrado retomar su estatus apenas unos kilómetros más al norte del coliseo ribereño. El Palacio Municipal de los Deportes de Vista Alegre recibió, con las manos abiertas, la llegada de uno de los jugadores de fútbol sala más emblemáticos de la historia de España. Miguelín, tras una década defendiendo la camiseta de ElPozo Murcia, se alejaba de la que había sido su casa en busca de un nuevo hogar en el que retomar su relación cercana con el esférico, donde volver a sentirse futbolista y donde, por qué no, volver a soñar con tocar metal.

El fichaje del ala mallorquín suponía un punto de inflexión en la historia del Córdoba Patrimonio de la Humanidad, que daba un salto de gigante hacia adelante en busca de nuevas motivaciones que elevasen su estatus en el panorama del fútbol sala nacional. Y vaya que si fue así. Los blanquiverdes, tras dos años en la Primera División, afrontaban esta temporada 2021-22 con ilusión y ganas de dejar atrás la pesadilla del descenso, hecho que se ha materializado con el paso de las semanas. El último tanto de Miguelín, sobre la bocina frente al Jaén FS, coloca a la escuadra blanquiverde 16 puntos por encima de los puestos bajos de la clasificación, y a tan solo uno del play off por el título de la LNFS.

Dos Migueles y dos arcángeles que están dándolo todo por una camiseta que han logrado, con esfuerzo, sudor y sacrificio, elevar hasta un nuevo nivel. Miguelín y De las Cuevas, De las Cuevas y Miguelín. Dos nombres míticos en sus respectivas disciplinas que, con el blanco y el verde, han logrado reencontrar su lugar y volver a sentir esa sensación de ser lo que un día fueron: los que llevarán a los suyos a la victoria frente a los ángeles rebeldes.

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