"Ahora es cuando hay que separar el sentimiento de la realidad"

Aficionados del Córdoba en El Arcángel.

Una pasión que no entiende de límites. El deporte en su totalidad no sería nada sin los aficionados que se agolpan a los estadios, campos o pabellones con el objetivo de animar a sus admirados profesionales. Sin embargo, la pandemia ha hecho que todas las instalaciones se vean enmudecidas y el rendimiento de los protagonistas baje a niveles insospechados. Aun así, la hinchada sigue estando desde la lejanía con su club y promete no dejarlo caer cueste lo que cueste. Dentro de los colores blanco y verde, el Córdoba espera que parte de sus fieles vuelvan a ocupar su asiento en el próximo encuentro ante el Real Murcia disputado en El Arcángel. Tres jornadas que restan para terminar la primera fase y que serán importantísimas para el devenir del Córdoba en la Segunda División B. Por ello, sus aficionados seguirán animando ya sea en el feudo califal o en el sofá de su casa, pero tienen claro que no dejarán al equipo solo en los momentos que más lo necesita. "Es un sentimiento muy difícil de explicar para quien no lo entienda", explica un forofo.

Para muchos, el cordobesismo es un sentimiento que se ha ido inculcando con el paso del tiempo y la distancia no es un obstáculo para seguir fiel a una religión que da más tristezas que alegrías. Antonio Galán reside actualmente en Segovia, pero a sus 45 años admite que el Córdoba nunca se irá de su vida. "Sigo al equipo desde que tengo uso de razón. Mi padre me lo metió en vena", admite un aficionado que vivió con mucha tensión la pasada victoria ante el Linares Deportivo. "Era el partido del todo o nada. Ahora se ve un poquito mejor, pero queda mucho y complicado". Por otro lado, Galán cree que la plantilla califa no ha tenido el rendimiento que se esperaba en un primer momento debido a las exigentes expectativas puestas en ella. "La presión les ha podido, y no han sabido gestionarla", aunque el pasado triunfo debe ser un momento clave. "Siempre una victoria, y encima contra el equipo más en forma, da mucha autoestima al grupo", explica un hincha que espera que el Córdoba consiga finalmente el objetivo de meterse en la segunda fase dentro de los tres primeros clasificados. "Ahora es cuando hay que separar el sentimiento de la realidad. Va a ganar los últimos partidos, pero con mucho sufrimiento".

Mientras tanto, la juventud sigue creyendo que el Córdoba debe estar en la máxima categoría posible ya no solo por el club a nivel institucional sino por una ciudad que merece deporte de alta calidad. Córdoba Patrimonio de la Humanidad o Adesal han demostrado que es posible y ahora es turno para que la entidad blanquiverde vuelva al fútbol profesional. Sin embargo, eso no será una realidad sin los hinchas animando al equipo a través de un sentimiento que es "difícil de explicar para quien no lo entienda", según afirma Iker Béjar. Un aficionado que está sufriendo los efectos de la Covid-19. "Cuando solo puedes seguir a tu equipo por la tele, es todo más frío que cuando lo vives en la grada". Aun así, el forofo sigue muy de cerca la actualidad del club califal y augura un porvenir positivo dependiendo de lo que consiga el Córdoba en su próximo enfrentamiento ante el Real Murcia. "El futuro del Córdoba es siempre tan incierto que es capaz de lo mejor y de lo peor. Ahora mismo estamos fuera. Quizá ganando el siguiente partido nos vuelva a hacer creer que esto va en serio", explica.

Aunque los menos experimentados van pisando fuerte. Los jóvenes aficionados que poco a poco se van acercando al club blanquiverde admiten que el Córdoba debe estar como mínimo en la categoría profesional. Y es que muchos de ellos llevan siguiendo muy de cerca la actividad diaria de la entidad califa desde hace bastante tiempo, como es el caso de José Carlos Ruíz. "Desde que era muy pequeñito es algo que siempre me ha gustado. Tengo recuerdos de siempre insistir a mi padre para que me llevara al campo o de vivir el ascenso a Segunda División en Huesca pegado a la televisión yo solo", admite un aficionado de tan solo 20 años que se muestra algo desilusionado por el rumbo actual de la plantilla. "Esperaba mucho más de este equipo y viendo que cada vez quedaba menos y no llegaban los resultados, me temía no meternos en la Segunda B Pro o incluso que pudiéramos descender. Sin embargo, había algo dentro de mí que me decía que tarde o temprano ganaríamos algún partido y nos volveríamos a enganchar a la lucha. No me equivoqué". Por otro lado, el hincha piensa que la victoria conseguida durante el pasado fin de semana ante el Linares Deportivo puede ser ese "punto de inflexión" para que el Córdoba se acabe metiendo entre los tres primeros clasificados. Una apuesta arriesgada, pero unida al sentimiento.

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28 de febrero de 2021 - 05:45 h