Dos años desde la llegada de UFC: el proyecto fénix

Presentación del proyecto del grupo Infinity para el Córdoba

Una de las peores épocas por la que ha pasado el club puso fin hace dos años entre controversia y muchas dudas judiciales. Como fuese, Infinity aterrizó hace dos años en la entidad blanquiverde comprando la unidad productiva del Córdoba Club de Fútbol SAD y compitiendo en la ya extinta Segunda División B. Un mar de dudas y el desconocimiento de si el fondo de inversión bareiní podría consolidar al fin un proyecto en el club califal. Con el paso de los meses, esta incertidumbre se ha ido disipando y gracias a la transparencia y al buen hacer se ha conseguido asentar las bases de la planificación deportiva, aunque no ha sido nada fácil, ya que el primer año de la gestión, la primera plantilla cordobesa finalmente descendió a la cuarta categoría del fútbol español y su filial no pudo luchar por ascender a esta misma división.

La primera temporada a nivel deportivo solo sirvió para asentar lo que podía ser el proyecto. De hecho, la primera piedra de toque en este sentido llegó justo antes de que la Covid-19 apareciese en toda la sociedad y obligase a todas las disciplinas deportivas a suspender su actividad. Justo antes, Infinity había paliado todas las deudas que podía tener la unidad productiva anteriormente comprada y le pudo dar la viabilidad necesaria a un club que no pudo luchar por el play off exprés para subir a Segunda División propuesto por la Real Federación Española de Fútbol (RFEF). Esto hacía que esta misma directiva esperase con ansia su primera planificación deportiva para la última edición de la Segunda División B.

Aunque no fue la mejor posible. La dirección deportiva dirigida por Miguel Valenzuela y Juan Gutiérrez Juanito habían realizado unas incorporaciones que no aportaron lo suficiente y la herencia de contratos muy elevados para la categoría hicieron que el Córdoba no terminase de despegar en una temporada crucial para el devenir del proyecto. La pandemia había provocado que la RFEF realizase una reestructuración de la Segunda División B y una mala campaña podía provocar dos descensos en un mismo año, cosa que le sucedió al Recreativo de Huelva. Sin embargo, la entidad blanquiverde no se escapó de esta problemática y cayó finalmente a la cuarta categoría del fútbol español. Aun así, este paso atrás no significó una pérdida de confianza en el proyecto por parte del fondo bareiní y finalmente la propiedad ratificó toda la gestión que se hacía desde la ciudad califal gracias al buen mantenimiento económico y al potencial que seguía mostrando este club. El paso del tiempo parece que les está dando la razón.

Esta temporada está siendo el punto de inflexión necesario para que este proyecto sea lo suficientemente ambicioso para llegar a las categorías más profesionales. Tanto es así que la dirección deportiva, esta vez comandada por Juanito, dio estabilidad al cuerpo técnico, ratificando a Germán Crespo y planificando un equipo acorde a su filosofía. Gracias a esto, el Córdoba ha levantado su primer trofeo copero de su historia, venciendo en la Copa RFEF al Guijuelo, marcha líder de una manera amplia en el Grupo IV de Segunda RFEF y compitió de manera muy digna ante el Sevilla FC en Copa del Rey. Por ello, la afición está muy agradecida al movimiento que realizó hace dos años Infinity y aboga por un futuro con cierta calma institucional, donde las deudas y la incertidumbre se deje a un lado y que solo se hable de fútbol, justo lo que ha logrado este fondo bareiní desde que aterrizó, estabilidad y trabajo para paliar todo el daño que se hizo en un pasado.

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