Borja y su deseo imposible: vetado en el Bernabéu

Borja,. con los aficionados cordobesistas | MADERO CUBERO
El punta, cedido por el Real Madrid al Córdoba, no podrá intervenir en el histórico partido del regreso a Primera

Jugar en Primera y en el Real Madrid. Ése es el reto profesional que se marcó Borja García Freire hace un par de años, cuando después de deslumbrar en el Córdoba fue fichado por el club blanco para actuar en su filial. Su sueño es ahora imposible. El punta deberá aplazarlo por razones de fuerza mayor y conformarse, de momento, con la mitad del desafío. Ya está en Primera División, categoría en la que debutará a los 23 años. También podrá pisar el Santiago Bernabéu, el escenario de sus anhelos infantiles. Pero no podrá jugar. El futbolista retornó hace apenas una semanas al Córdoba, en calidad de cedido por el club blanco, y una cláusula en el contrato impide -como es norma en este tipo de operaciones- que el jugador se enfrente con la entidad que posee sus derechos. Borja lo mirará desde la barrera. Su momento aún está por llegar y dependerá, exclusivamente, de lo que sea capaz de hacer en el curso 14-15 en un Córdoba que lo ha acogido como a un hijo pródigo.

Para Borja, que ha irrumpido con protagonismo en las alineaciones estivales de “Chapi” Ferrer, el retorno al Córdoba supone una segunda oportunidad vital para relanzar su carrera, estancada después de un último curso muy mediocre en el filial madridista. El imaginativo punta de Torremocha del Jarama se cayó de la titularidad después de que despidieran al técnico Alberto Toril, uno de los grandes valedores de su fichaje, y terminó el campeonato apareciendo esporádicamente. El equipo descendió a Segunda División B, un rango inasumible para un futbolista que apuntaba claramente a la Primera División pero que se encontraba en un laberinto. Pudo ir este verano al Zaragoza, pero finalmente el Córdoba le echó las redes después de que no cuajara el fichaje de Víctor Rodríguez, precisamente miembro del club maño y que finalmente acabó enrolándose en el Elche. Cuando llegó al Córdoba, la afición le recibió con alborozo. “Vuelvo al estadio en el que más he disfrutado jugando”, dijo Borja en su presentación en El Arcángel. Si sigue haciéndolo en esta nueva etapa será una señal inmejorable.

Borja García estuvo en la última visita del Córdoba a Madrid. Fue para cruzarse con el Real Madrid Castilla en el campo de Valdebebas y los chavales blancos pasaron por encima de los blanquiverdes (3-1). Fue un 21 de diciembre y significó el principio del fin del proyecto de Pablo Villa, cuyo crédito quedó bajo mínimos después de aquella pésima actuación. Borja, titular en el Castilla, asistió a un encuentro que también dejó la evidencia de la necesidad de cambios. Pedro Cordero, recién llegado a la secretaría técnica, los acometió con el pulso frío. Hubo cambio de técnico, aluvión de bajas y llegadas. Los resultados se comprobaron más tarde. El Córdoba, contra pronóstico pero con justicia, acabó dando el ansiado salto de categoría. Nadie podía imaginar tal desenlace aquella infausta tarde en Madrid. El que menos, un Borja García que aún albergaba esperanzas de promocionar hacia la la élite.

Borja no podrá, por razones contractuales, protagonizar un episodio de lo más curioso. El último gol del Córdoba en Primera División lo hizo un futbolista cedido por el Real Madrid. Fue Fermín, que marcó de penalti al Barcelona en la penúltima jornada (1-0) y puso la Liga en bandeja al conjunto blanco. Junto a Fermín jugaron de blanquiverde aquel curso el defensa Sanchís y el mediocampista salmantino Vicente del Bosque. Fue aquel partido ante el cuadro blaugrana el último que jugó el Córdoba en Primera, aunque en la jornada anterior ya había consumado su descenso matemático a Segunda. Cuarenta y dos años después, el Córdoba regresa al Olimpo del fútbol con un jugador prestado por la Casa Blanca en sus filas. Borja volverá al Bernabéu, pero sólo de visita. De momento.

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