Lorena marca la senda

La árbitra cordobesa Lorena Pérez, en su debut en un partido oficial.

Trescientos sesenta y cinco días de preparación con solo una meta en mente y soñando con que llegara al fin ese día para poder debutar. Así ha transcurrido el último año para Lorena Pérez, según cuenta la Real Federación Andaluza de Fútbol a través de su web oficial, en la que ha divulgado una historia que ejemplifica el sacrificio y la pasión por el fútbol desde un punto de vista muy particular. Lorena lleva doce meses formándose en la Delegación de Árbitros de Córdoba, asistiendo a todas las clases teóricas, sin perderse ninguna, con el único propósito de estar preparada para, una vez cumplida la edad reglamentaria, poder vestirse de árbitra. El viernes 2 de febrero cumplió los 12 años y lo celebró debutando en un partido de la categoría Bebé. Empieza su carrera en el arbitraje. Un sueño hecho realidad.

Lleva la pasión por el fútbol en el ADN, ya que procede de una familia en la que sus progenitores han sido futbolistas federados. Su hermano, un año menor que ella, lo practica en la actualidad y, además, su padre es entrenador a nivel nacional, vinculado al fútbol femenino en Córdoba, tanto en en El Naranjo como en la Universidad de Córdoba. No obstante, a ella le gusta llevarlo a cabo desde otro prisma. “Siempre ha ido al fútbol conmigo y en casa siempre ha vivido un ambiente de fútbol, pero nunca le ha atraído lo suficiente para ser jugadora. Lo que más le gusta es el cumplimiento de las normas, y pienso que ha querido ser árbitra para ver el fútbol desde otra perspectiva y acercarse también a su familia. Discute las jugadas conmigo y noto que empieza a entrar en este mundo, aunque de forma distinta a nosotros”, afirma su padre en la web oficial de la RFAF.

Su gran día llegó. Lorena se puso el uniforme de árbitra de manera oficial, en el encuentro que disputaron los equipos del Salvador Allende y el Apademar en la modalidad Bebé. “Es una sensación rara. Va a ser el centro de atención, y es el eslabón más endeble. Hubiese preferido que fuese futbolista, ya que así pasaría más desapercibida. Pero nosotros la apoyamos en todo y estamos orgullosos de todo el tiempo que lleva formándose en el Colegio de Árbitros para que llegue este momento”, puntualiza su padre.

Ya tuvo lo que fue su primer compromiso oficial en solitario. No obstante, en este año de preparación ha ido poco a poco adquiriendo experiencia mediante prácticas. En varias ocasiones ha desempeñado la labor de cuarta árbitra en choques de prebenjamines, y hace escasos días dirigió de manera conjunta un partido durante varios minutos. Hace una semana estaba previsto su debut, pero uno de los equipos no acudió a la cita, y Lorena se vio obligada a dar sus primeros pasos en el arbitraje cerrando acta. Tendría que esperar unos días más para poder dar uso a su silbato.

Lorena lucirá en su uniforme el distintivo de Árbitro Protegido RFAF -18, que llevan todos los colegiados andaluces menores de edad como medida de protección instaurada por la nueva figura del Defensor del Menor del Fútbol Andaluz. Pero no será la única medida protectora. “Ella es la más mimada del Colegio de Árbitros en Córdoba. Los árbitros Matías Caballero y Munuera Montero (árbitros del colegio cordobés, éste último de Primera División) la llaman de forma regular y le preguntan cómo va y la animan; también Alba y Pedro Benítez. Quizás la veo demasiado protegida”, añade.

A pesar de todo, los lamentables episodios vividos durante el pasado curso en España entre padres en partidos de fútbol base son una preocupación para cualquier mentor, más aún si es menor de edad. “Mi único miedo es que alguien desde la grada le pueda decir algo y que ella se ponga a llorar”, apostilla. Con la ilusión intacta y mucho futuro por delante, Lorena Pérez también quiere disfrutar de su pasión. Aprendiendo cada día. Como cualquier niño de su edad. Con el objetivo de aprender y divertirse.

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