Arturo, la bandera del Yosiquesé

Arturo López celebra una victoria del Yosiquesé en Vista Alegre | ÁLEX GALLEGOS

Seguirá al frente del equipo, portando la bandera de la capitanía y encarnando un viejo anhelo del baloncesto cordobés. Arturo López (Córdoba, 1992) tiene 25 años y es un veterano de las canchas de la Liga EBA, donde abordará su séptima temporada. Decir que lo ha visto todo no es una exageración. Con 18 años debutó en la división defendiendo en 2010 la camiseta del Baloncesto Córdoba 2016, aquel híbrido que se montó para unir a los dos clubes de la capital por entonces y que desembocó en un fiasco monumental. Después estuvo en el surgimiento del Bball Córdoba, un proyecto que se dinamitó desde dentro. La marca ya no existe. Ahora es una pieza referencial en el Cordobasket, que para lanzar su primera aventura en la EBA no vio mejor fórmula que convertirle en el primer fichaje de su historia. Este mediodía, la entidad que preside Ángel Lopera ha anunciado de manera oficial la continuidad del escolta.

Forjado en la cantera del Maristas -donde permaneció hasta edad cadete-, el escolta de 1'88 fue uno de los jugadores más emblemáticos del Bball Córdoba, equipo en el que lució unos galones de capitán que ha mantenido en el Yosiquesé. Desde 2008, año en el que entró en el equipo júnior del Salsas Musa Ciudad de Córdoba, Arturo López fue escalando peldaños hasta afianzarse como uno de los jugadores más respetados y eficientes de la Liga EBA. En el curso 15-16, López aportó 12’2 puntos y 2 asistencias de promedio en 32 minutos por partido con el Bball. En el primer año con el Cordobasket, el escolta firmó 12'3 puntos, 3'3 rebotes y 1'7 asistencias, siendo una de las piezas cruciales del conjunto de Rafa Sanz. En ambas campañas jugó la Fase de Ascenso a LEB Plata.

“Es el típico jugador que los entrenadores deberíamos de pagar por tener el placer de entrenarlo. Cumple todos los requisitos. Lo da todo, se esfuerza, se cuida, le brillan los ojos cuando salta a la pista del Vista Alegre… Tiene amor por este deporte. Es un chaval ejemplar. Tenemos muchas esperanzas en él. Él marca una línea de esfuerzo y dedicación en los entrenamientos que queremos que sigan los jóvenes. Para nosotros es un buen ejemplo para que aprendan los demás”. Así lo definió Rafa Sanz cuando se incorporó al Cordobasket. Ahora seguirá defendiendo la camiseta colegial después de hacer un esfuerzo extra para encajar la actividad deportiva con sus obligaciones laborales. El compromiso de Arturo sigue siendo una inspiración para todos.

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