Los (casi) 36 días de Francisco

Francisco, en su último entrenamiento con el Córdoba | ÁLEX GALLEGOS

De nuevo en el punto de partida. Ahí se encuentra el Córdoba, que con agosto recién iniciado atraviesa uno de los momentos más complejos de su historia. Al menos en lo que se refiere a la convulsión permanente, que esta vez depara el adiós de un técnico antes de comenzar la temporada. Poco más de un mes ha tenido como duración la etapa de Francisco como entrenador del conjunto blanquiverde, un período éste, tan breve como difícil, que ha finalizado con el acuerdo mutuo entre el club y el preparador para poner punto final a la vinculación compartida tras el intento de dimisión por parte del segundo. Lo cierto es que el almeriense ya es historia en El Arcángel, después de sólo (casi) 36 días como adiestrador califal -desde el 28 de junio en que tuviera lugar el anuncio de su fichaje-. En este tiempo, las circunstancias han permitido presagiar un desenlace como el que se ha dado.

Adiós a Sandoval, casting y anunciocasting

El Córdoba despidió la temporada 2017-18 por todo lo alto, con una permanencia con carácter histórico. Fue el 3 de junio, con goleada sobre el Sporting (3-0) para cerrar de manera festiva un duro curso. Sandoval, el artífice en el banquillo, apuntaba a seguir al frente del equipo, pero desde el principio surgió la opción de relevarle. En este sentido, Francisco sonó desde el primer día. Era el favorito. Después de unas negociaciones de renovación sin fruto con el de Humanes, el club inició lo que se denominó como casting pero en realidad el almeriense fue siempre el aspirante principal. El anuncio no llegó hasta el 28 de junio, 25 días -nada más y nada menos- tras el cierre de campaña.

Prudente ambición en la presentación… con Oliver

La elección de Francisco como técnico se resolvió el 28 de junio, pero su presentación no tuvo lugar hasta seis días después. El 4 de julio la sala de prensa acogió la puesta de largo oficial del almeriense como entrenador del Córdoba. Entonces, el flamante preparador califal mostró una prudente ambición: quería mirar hacia la zona alta de la clasificación, pero sin olvidar el reciente apuro sufrido en El Arcángel. “Todo lo que no sea mirar la permanencia es engañarnos”, aseguró en una comparecencia en la que estuvo acompañado por Luis Oliver. El navarro dejó de ser director general deportivo nueve días después, el 13 de julio, y ya en ese momento el límite salarial impedía a la entidad seguir adelante, con paso firme, con su proyecto.

El salto al césped

Una semana después de su presentación, Francisco tomó definitivamente las riendas del Córdoba. Lo hizo el 11 de julio, cuando el conjunto blanquiverde comenzó de forma real la pretemporada tras dos jornadas de reconocimientos médicos. El arranque del trabajo se efectuó en la Ciudad Deportiva, sin más caras nuevas que la de Zelu -el fichaje nunca anunciado por parte del club-. Los fichajes de Nacho Vidal y Nacho Gil se habían roto después de estar cerrados el mismísimo 4 de julio. El límite salarial…

Enfado en Los Ángeles de San Rafael

Apenas un día, tras el comienzo oficial, tardó Francisco en mostrar cierto malestar. El 12 de julio, el Córdoba viajó hasta Los Ángeles de San Rafael para la que, entonces, se preveía primera de tres concentraciones veraniegas. “Yo también espero que los fichajes lleguen pronto”, afirmó el técnico antes de subir al tren. Fue el primer aviso a navegantes por su parte, que tuvo continuidad el 21 de julio. Ese día los blanquiverdes empataron a uno con el Celta en Portonovo (Pontevedra), con el calendario veraniego aún por definir. Y tras el partido se produjo el rapapolvo público del entrenador. “A mí lo que me importa, más allá de las palabras, es que haya hechos, de lo contrario no vine para esto”, aseguró en relación a su toma de contacto con Berges. El cordobés era ya el nuevo director deportivo tras el despido de Luis Oliver.

Silencio, más inquietud y el adiós

Después de sus declaraciones altisonantes, que no sentaron nada bien en el seno del Córdoba, el entrenador no volvió a hablar a los medios. De esta forma, tanto por su parte como por la del club, se pretendía evitar más críticas públicas hacia el proyecto. Nada dijo tras ganar al Sanluqueño (0-1) y tras perder ante el Linense (1-0), partidos en los que tampoco hubo fichajes que acoplar -no los hay todavía-. Los dos duelos se disputaron dentro de una segunda concentración en Montecastillo, donde la inquietud era máxima. El técnico sopesaba de manera clara presentar su dimisión, y no sólo por el límite salarial. Una idea que reforzó a su regreso a Córdoba, el miércoles. El primer día de agosto, el almeriense suspendió un entrenamiento vespertino y acudió a El Arcángel para decir adiós. No lo consiguió. Noche mediante, este jueves rescindió de mutuo acuerdo y cerró su etapa en la entidad califal. Es 2 de agosto. Éste es el último de los (casi) 36 días de Francisco a orillas del Guadalquivir.

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