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ENTREVISTA

Rafa del Calli hace historia como primer cantaor en ganar el Nacional y la Lámpara Minera

Rafa del Calli, con la Lámpara Minera.

Juan Velasco

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Rafa del Calli todavía está “en una nube”. Cuando descuelga el teléfono, está reponiéndose de una de las madrugadas más largas y felices de su vida. Está lejos de su casa y confiesa que le da miedo mirar el móvil por la cantidad de llamadas que ha recibido. Aun no ha asimilado este joven cantaor cordobés que acaba de hacer historia al convertirse en el primer artista en reunir los dos grandes premios globales del flamenco: el Concurso Nacional de Arte Flamenco de Córdoba y la Lámpara Minera del Festival Internacional del Cante de las Minas de La Unión.

Lo ha logrado con el que es uno de sus signos de distinción: la humildad y el trabajo silente. “No soy un cantaor concursero”, explica a Cordópolis, antes de relatar que ha llevado su participación en La Unión de forma muy discreta. “Yo no soy de decir nada cuando voy a cantar”, señala.

La discreción acompañó a una preparación que, sin embargo, fue exigente, especialmente por la precisión con la que el concurso reclama abordar unos cantes que no forman parte habitualmente de los repertorios de los festivales, con la minera como reto particular.

Cuenta Rafa del Calli que trabajó durante tiempo los cantes y las letras con Jeromo Segura, que triunfó en La Unión en 2013, y que ayuda habitualmente a otros concursantes. Pero, una vez dominado el cante, el cordobés decidió no limitarse a reproducir una determinada forma de interpretarlo.

Rafa del Calli, en la plaza de San Agustín

La personalidad frente a la recreación

“Mi punto fuerte es la personalidad”, afirma el joven cantaor, que cuenta que, en vez de recrear los palos, optó por llevárselos al genuino estilo de cante cordobés del que él y su familia son un bastión. Y ahí estuvo, según explica, una de las claves de su triunfo: “Yo me la llevé un poco a mi terreno. Dije: mira, yo voy con mi verdad y lo hago como yo entiendo el flamenco”.

Así es cómo, mientras entonaba mineras, cantiñas y malagueñas -ganó en estos tres palos-, lo hacía con una modulación y una identidad tremendamente cordobesa. “Una vez que ya tenía el cante asimilado, lo que he hecho es disfrutar, como si estoy cantando por soleá o estoy cantando por alegrías, un cante que estoy harto de hacerlo”, explica el artista, al que se puede ver habitualmente en su tablao, El Pañuelo.

Ese planteamiento le ha llevado a conseguir un reconocimiento que él mismo no sabía que tenía una dimensión histórica hasta que se lo comunicaron después de la final. Fue entonces cuando le dijeron que era el único cantaor que tiene el Premio Nacional y la Lámpara. Rafa reconoce que ha estado buscando en internet para ver si era verdad.

Y lo es. Hay otros artistas han conseguido reconocimientos en ambos concursos -un ejemplo es su paisano Luis de Córdoba, que se llevó un premio en el Nacional y la Lámpara Minera-, pero nadie había reunido los dos máximos galardones a nivel total. Por usar un símil cinematográfico, es como ganar la Palma de Oro y el Oscar, la máxima gloria a la que uno puede aspirar en el mundo de los concursos.

En su caso, además, la comparación adquiere un significado especial por la historia de ambos certámenes y por la nómina de figuras que han pasado por ellos. “Sobre todo esto del flamenco, con la historia que tienen, con los pedazos de artistas que han pasado por estos dos concursos, y que yo tenga esa suerte de tener los dos, no sé, lo estoy procesando”, confiesa.

A su padre

Lo que no tuvo que procesar fue a quién le iba a dedicar el premio. Cuando subió al escenario para la final y cuando recibió la Lámpara Minera, la primera persona en la que pensó fue su padre, José Antonio Plantón, ‘El Calli’. “Mi referente primero ha sido mi padre, que fue el que me inculcó de chiquito, y ha salido bien”, afirma Rafa sobre el patriarca de una de las familias más flamencas de Córdoba, que falleció en febrero de 2021.

Nacido en 1953 en barrio del Alcázar Viejo, El Calli formó parte de una familia en la que ya eran conocidos en el mundo del cante su abuela, Tía Basilia, y su tío, el cantaor Fernando Tinico. Él mismo se convirtió en un cantaor para cantaores, amén de paradigma del cante gitano en Córdoba, aunque sin limitarse nunca a unos palos determinados. Eso mismo transmitió a sus hijos.

“A mí y a mi hermano nos lo ha enseñado todo. Desde chico, siempre estuvo pendiente de que estudiásemos mucho, que escuchásemos lo antiguo. Y que luego viésemos cada uno nuestra personalidad, pero siempre fue muy exigente”, contaba Rafa sobre su padre hace unos años.

Cinco años después de la muerte de su padre, Rafa del Calli ha hecho historia, y la ha hecho justamente por escuchar a su maestro, que fue quien le dijo: canta por donde quieras, pero no dejes de ser Rafa del Calli.

Rafa del Calli, cuando ganó el Concurso Nacional en 2022
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