Finalizan las obras de restauración del aljibe almohade de la Puerta del Sol

El aljibe restaurado en Palma del Río

Esta semana han finalizado las obras puesta en valor del aljibe de la Puerta del Sol de Palma del Río, una construcción que se encontraba en un mejorable estado de conservación y en situación poco visitable y accesible en su función original. El hueco interior (sala de agua), fue cegado hace varias décadas, y aunque permanecía visible la arcada que soportaba la cúpula de la cisterna, no se podía apreciar la importancia de la edificación ni la propia sala de agua del aljibe.

Sobre esta actuación, la concejala de Cultura, Ana Belén Corredera, ha declarado que “era poco accesible, por lo que se hacía interesante realizar esta intervención teniendo en cuenta además que tanto en la carta arqueológica como en el PGOU se considera un bien de interés paisajístico o elemento singular”.

Corredera ha aprovechado para “animar a todos nuestros vecinos y vecinas a visitar este espacio que se ha recuperado, a que lo compartamos y a que lo cuidemos. Dice mucho de nosotros como comunidad el respeto que tengamos por nuestro patrimonio, que puede ser parte del legado para las generaciones futuras, no solo cultural sino también económica y turística”.

Por su parte, el primer teniente de alcalde, Antonio Navarro ha manifestado que “para el equipo de Gobierno la conservación de nuestro patrimonio es fundamental y llevamos trabajando muchos años en ello. Además de la restauración del aljibe, con el Programa de Fomento del Empleo Agrario vamos a rehabilitar la parte anexa a la muralla, tanto de la calle Presbítero José Rodríguez como de la zona interior ajardinada en la que se están construyendo unos caminos peatonales en adoquín de hormigón, y una reordenación de la jardinería con un nuevo alumbrado público y mobiliario urbano”.

“En la calle Presbítero José Rodríguez se van a instalar bolardos para evitar el aparcamiento de vehículos, así como una nueva iluminación”, ha añadido el edil. “La inversión es de 250.854 euros a través del PFEA, y esperamos que las obras estén terminadas sobre el mes de octubre”.

El aljibe almohade de la Puerta del Sol

El aljibe se encuentra en un espacio público, en la zona junto a la Muralla Almohade, en calle Cardenal Portocarrero, frente al edificio de las Antiguas Caballerizas que alberga el Museo Municipal.

Se trataba de una zona, manifiestamente mejorable, en la trasera de unas edificaciones residenciales existentes, separada de la muralla almohade unos 4 o 5 metros. La construcción se encontraba tras una reja que protegía el espacio. La intervención ha tenido por objeto que el aljibe y su sala de agua sean visibles y visitables directamente desde la calle Cardenal Portocarrero.

Esta actuación se ha realizado por iniciativa del Ayuntamiento de Palma del Río en el contexto previsto por el Plan Especial de Protección del Conjunto Histórico y dentro de las actuaciones subvencionadas con el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER), dentro de la Estrategia de Desarrollo Urbano Sostenible “Palma del Río… la Ciudad que Avanza”.

En diciembre de 2020, se aprobó el “Proyecto de las obras de Restauración del Aljibe de la Puerta del Sol” redactado por el arquitecto palmeño Dionisio Javier de la Rosa Morales y supervisada su ejecución por la conservadora del Patrimonio Histórico Artístico del Ayuntamiento de Palma del Río Maria Reyes Lopera Delgado. El responsable de la unidad ejecutora del proyecto ha sido el arquitecto municipal Carlos M. Pérez de Baños, y la arquitecta supervisora María Peinado Casado.

La intervención, que ha contado con un presupuesto de 34.557,60 euros, fue autorizada previamente por la Consejería de Cultura y Patrimonio Histórico de la Junta de Andalucía.

La ejecución de la obra, se ha realizado en un plazo de dos meses y ha sido ejecutada por la empresa local MANPER 2006 SL.

La puesta en valor de la construcción ha consistido en recuperar el elemento en su totalidad (inicialmente sellado y que sólo mostraba el elemento saliente), de forma que tras su restauración se puede apreciar tanto la sala previamente existente bajo tierra (aljibe o sala de agua) como la parte sobre superficie que inicialmente era visible.

El hueco que genera el aljibe ha sido protegido mediante una reja horizontal que lo protege de caídas y de arrojo de materiales, y de una barandilla perimetral que ejerce de parapeto, a la vez que permite una óptima visualización del elemento. Tanto la barandilla vertical como la reja horizontal disponen de una trampilla para acceso y mantenimiento, de la sala inundada.

Para una correcta apreciación, se ha dotado de un alumbrado interior y exterior, y en breve se instalará un panel explicativo. 

La construcción está cercada con un acerado perimetral análogo al existente en la zona que enmarca el resto de edificios y que servirá de conexión con el resto de la solería de la zona, que se está realizando junto al tramo de muralla en una actuación de rehabilitación del espacio público.

La dificultad de la intervención ha sido motivada en que gran parte de la misma no se podía prever con exactitud, debido a que inicialmente se encontraba soterrada y no se conocía el estado de conservación de la sala de aguas, tapada desde hace varias décadas, por lo que ha debido realizarse tanto por el arquitecto actuante, así como por la conservadora municipal y por la empresa adjudicataria, un gran trabajo de toma de decisiones “in situ” y con un cierto margen de actuación para poder adaptar la obra a las circunstancias que han ido surgiendo.

Cabe recordar que el aljibe es un recurso arquitectónico para almacenar agua, por lo general potable. El modelo tradicional árabe es un recipiente total o parcialmente subterráneo, construido o labrado y cubierto por una bóveda de cañón o ligeramente apuntada o en cúpula de casquete, hecha de ladrillo. El agua acumulada suele proceder de la o de las acogidas del entorno canalizadas hasta él. Suele estar construido con ladrillos unidos con argamasa, con las paredes internas recubiertas de una mezcla de cal, arena, óxido de hierro, arcilla roja y resina de lentisco, para impedir filtraciones .

En nuestro caso, está construido de piedra caliza y ladrillo, restaurados y limpiados, y cuenta con un aporte hídrico permanente por el nivel de la capa freática que lo circunda.

La intervención se inició con el desbroce del terreno, tras el que se pudo actuar sobre el forjado mediante el cual se cegó el aljibe hace décadas. Una vez localizado, señalizado y acotado el cerramiento horizontal se procedió a su demolición. A continuación, se procedió a la limpieza de la sala de aguas enterrada, de lodos, basuras y otros elementos que contenía la misma. Esa limpieza o vaciado se realizó con medios mecánicos y con medios manuales, sobre todo en la zona próxima al fondo de la sala de aguas.

En este punto se diagnosticó el estado de conservación de la sala inundada, tanto a nivel constructivo como a nivel arqueológico. En función de la observación, se tomaron las determinaciones oportunas, sin resultados ningunos a nivel arqueológico, y con resultados destacables sobre el grado de conservación constructivos.

Los elementos inicialmente visibles, la arcada y la bóveda de ladrillos cerámicos y sillares, ha sido restaurado, limpiado y tenido un tratamiento adecuado, con recomposición de elementos interesantes, consolidadas las estructuras existentes y de protección de elementos superficiales.

Se ha realizado un zuncho perimetral de consolidación del borde, y una pequeña solera para recibir el pavimento. Este elemento sirve de anclaje a la barandilla de protección y para recoger la sujeción de la reja horizontal de seguridad.

El pavimento perimetral es a base de piezas de granito 40x40 centímetros homólogas a las existentes en la misma calle con un encintado de adoquines de piedra, y se ha realizado la instalación de una iluminación decorativa, tanto interior como exterior, a base de focos de bajo consumo apropiados para la iluminación monumental cercana.

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7 de agosto de 2021 - 06:00 h