Pablo López: “Hice el segundo concierto de mi vida en Córdoba y para mí es un punto vital”
Uno de esos conciertos que está marcado en el calendario para todo aquel amante de dicha música. Después de dos años de su último concierto en la capital, Pablo López volverá a actuar en Córdoba este mismo fin de semana. Será el sábado a partir de las 21:30 en el Teatro de la Axerquía con unas entradas con todavía disponibilidad. El de Fuengirola retorna a la ciudad que le vio crecer, inmerso en una gira denominada El niño del espacio y con un repertorio que incluye grandes éxitos pasados y nuevas obras. A apenas días del evento, el cantante malagueño departe con Cordópolis sobre sus inicios y lo que espera de este concierto.
PREGUNTA. Estamos ya prácticamente en la previa de tu concierto en Córdoba. Este verano has estado en Cabra y en 2024 en Los Califas, pero desde 2023 no vuelves al Teatro de la Axerquía. ¿Qué recuerdo tienes de la ciudad?
RESPUESTA. La verdad es que, hombre, aparte de por la importancia de la ciudad y del sitio, y desde que uno empieza a tener el sentido de lo que está haciendo, siempre es un punto vital, no solo para uno, sino sobre todo para el resto. Pero es que tengo la casualidad de que el segundo concierto que hice en mi vida con ese nombre, en septiembre de 2013, lo hice allí, en la discoteca Góngora. Creo que vinieron 70 u 80 personas y yo salí de allí creyendo que eran los Mick Jagger. Ya dije: “Ya he tocado techo”. Y de verdad que ese es un recuerdo muy bonito del cariño que se me dio. Después, los sitios donde he estado, Los Califas, la Axerquía también... todo, o sea, lo he disfrutado muchísimo y voy con muchas ganas el sábado.
P. Además de que al ser de Fuengirola... eres como cordobés.
R. (risas). Es que Fuengirola en verano es mitad de Córdoba.
P. Y Pablo, vienes de un concierto mágico también en Arenas de San Pedro, donde estuviste hace bien poquito. ¿Cómo fue esa última toma de contacto con el público?
R. Pues mira, la verdad es que ayer lo hablaba con compañeros. Me pude reconectar con Lola Índigo y con Melendi, y estaba hablando con ellos de que no se pasa nunca la emoción. Llevamos casi 50 conciertos desde enero y todos te ofrecen algo diferente. Yo, que estoy aquí en mi casa en Madrid, estoy viendo de lejos el pico de la montaña donde toqué en las lomas, en la falda, el otro día. Y es tremendo cómo cada concierto, ya te digo, parece que se configura solo para que te pase algo inolvidable. El sitio fue tremendo y veníamos de darle ya los últimos coletazos al disco que va a salir, y fue un momento maravilloso para pensar lo bonito que nos viene por delante.
P. Además, como tú has dicho, está siendo un año bastante largo por la gira, pero también bastante bonito, emocionante. Muchos conciertos con sold out, la gente respondiendo... eso también tiene que hacerte sentir orgulloso.
R. Y yo lo digo mucho, lo digo siempre, que tengo mucha cara, porque ya hace seis años que no salía un disco, y que la gente responda así, que sea tan fiel, que pueda disfrutar como si fuera el primer día como yo, que sean más una familia que un simple seguidor, es una de las cosas por las que me levanto agradeciendo. Miro al universo y le doy las gracias todos los días por eso. Así que es un año que no olvidaré jamás.
P. ¿Es complicado, Pablo, estar tantos años sin sacar disco y que de repente vuelvas a la escena, a los conciertos con esas nuevas canciones y que la gente responda a ese nivel?
R. Yo, más que complicado, lo veo imposible, ¿sabes? Es verdad. A veces uno tiene un sentimiento de culpa, pero al final te das cuenta de que tampoco es así. Yo creo que uno va evolucionando con las canciones; las que han estado siempre, cambian contigo y eso lo nota, y mucho, el público. Y es tremendo, o sea, es complicado. Yo lo veía casi imposible, ya te digo, pero creo que, una vez más, la música te demuestra que todo lo que puede salir de una manera sale de otra, y esperemos que siga siendo así. Que sigamos sorprendiéndonos para tener retos con los que luchar y todo. Sí es verdad que lo mío es de traca porque, ya te digo, voy a sacar disco y voy ahora a Córdoba. Justo, fíjate tú, prácticamente diez o doce días antes de sacar el disco; y después saco el disco y prácticamente es para tocar, o sea, al revés, para matarme.
P. Pero es verdad que mantenerse en lo alto, Pablo, ya no digamos si es complicado o imposible, pero está a la altura de muy poca gente, de muy pocos artistas.
R. Es que, ya te digo, a mí me sigue pareciendo increíble que la gente te dedique un día. Porque cuando tienen su entrada -ya sean 1.000, 2.000, 3.000 o ¡o 500 personas!-, esa gente tiene una puerta al final del día que hace que todo lo que estén haciendo esté dedicado para ti. Y debería ser al revés. A mí me parece que, ya te digo, la energía con la que sale uno debe ser desmesurada. Tiene que regalarla por todas partes porque, si no, no hay manera de continuar así. Te hablo de casi 50 días viendo a mucha gente que te ha dedicado su día, y eso, no sé si es mantenerse en un lado o en otro, lo que yo te digo es que es inspirador a muerte y te hace luchar cada día. Evidentemente, fácil no es, porque uno tiene que lidiar contra sus propios fantasmas, contra las canciones, e intentar estar a la altura de lo que has hecho antes; pero, por ahora, todavía con cierta salud, lo hemos conseguido.
P. ¿Has sentido mucha presión en algún momento de tu carrera?
R. Pues si te digo la verdad, he tenido la suerte de tener también a gente alrededor que me ha dejado mi propio espacio, que a veces es complejo, pero así ha sido. Y también tengo el refugio de que yo tengo dos caras: una que no se ve tanto, que es la música, pues todo lo que hago, todo lo escribo, lo produzco... entonces todo eso me deja un poquito, digamos, soltar cuerda a todo ese ruido que hay alrededor. Si tengo presión es en momentos como los que estoy viviendo estos días, porque claro, está a punto de salir otra lista de verdades mías, que van a ser mías pero también de la gente, y entonces ver ese gusanillo, por no decir que estoy cagado, ya no me lo quita nadie. Pero la verdad es que es una presión positiva porque, ya te digo, nada más con ver el trabajo de vosotros, los periodistas, las entrevistas que he ido haciendo al respecto y todo, ya me emocionan por el cariño con el que se espera. Entonces, ya te digo, si soy sincero en esto, la verdad es que sí.
P. También es importante, como tú has dicho, que en ese Pablo que está fuera de los conciertos te rodees de buena gente. Y parece que tú, por lo que me estás diciendo, estás rodeado de muy buena gente.
R. Sobre todo, gente normal. Yo a veces, como soñar es gratis -aunque yo nunca soñé ni siquiera llegar a este punto, o sea, me parecía demasiado soñar-, me imaginaba como en las películas, donde todo el mundo va en multicolor fosforescente, y qué va, la gente es muy normal: huelen a puchero, a risa, a enfado, a levantarte por la mañana cabreado y todo; pero todo con las cosas hermosas de que una vez al día pasa algo que no vas a olvidar jamás. Entonces, es buenísimo tener a gente así alrededor, gente normal.
P. ¿Qué le dirías a ese Pablo, con la experiencia que tú ya tienes, que llegó a Góngora hace ya más de diez años?
R. Primero, si pudiera hablar con ese Pablo de la Góngora, cogerlo ahí en el camerino antes de salir asustado, le diría sobre todo que gestionara mejor el miedo, que no tuviera tanto miedo, que no pierda tantas horas de su vida pensando que algo va a salir mal y, sobre todo, que me preparara para la desbordante alegría que me quedaba por vivir.
P. Y ya lo último, Pablo, ¿qué le dirías a nuestros lectores para animarse a ir al concierto que tienes este sábado?
R. Pues que el sábado tienen ahí no solo a todo lo que me pertenece, sobre todo de mi pueblo -o sea, tienen una parte de Fuengirola que les pertenece a todos ellos-, sino que todos ellos pueden entrar en la Axerquía y que, sobre todo, la ilusión que tengo hoy, este septiembre, es mayor todavía que la que tuve en septiembre de 2013, y que les voy a dar todo, como siempre.
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