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Joaquín Roses: “Lo que ofrecen Góngora y sor Juana es una poesía difícil que exige atención máxima”

Joaquín Roses, director de la Cátedra Góngora

Juan Velasco

27 de septiembre de 2026 19:55 h

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Córdoba acogerá del 7 al 9 de octubre un nuevo Congreso Internacional, en este caso dedicado a estudiar los vínculos literarios entre Luis de Góngora y sor Juana Inés de la Cruz. El encuentro, organizado por la Cátedra Luis de Góngora y el Grupo de Investigación 'Góngora y el Gongorismo', reunirá en la Universidad de Córdoba a especialistas internacionales y jóvenes investigadores.

Al frente de todos ellos estará Joaquín Roses, director de la cátedra, e incombustible difusor del legado intelectual y artístico del poeta cordobés. El congreso de este año, además, es especial en tanto a que conecta a Góngora con otro campo de estudio del que es experto (la literatura hispanoamericana), y también porque es el último que organiza la cátedra antes de 2027, cuando será el cuarto centenario de la muerte del autor de las Soledades. De todo ello, con su habitual pasión y desbordante conocimiento, habla con Cordópolis en la entrevista que sigue a continuación.

Sor Juana no necesita a Góngora para construir su propia exploración intelectual, ella solita se lo guisaba, se lo servía y se lo comía

PREGUNTA (P). ¿Podemos hablar de Sor Juana como una discípula de Góngora o más bien como un eslabón de una cadena de autores que buscan un ideal de belleza poética?

RESPUESTA (R). Recomiendo no explicar a los autores en términos de belleza poética, porque es un concepto sometido a los vaivenes cronológicos y determinado por circunstancias contextuales diversas, desde las sociológicas a las estéticas. Aunque es un tópico asociar a la poesía con la belleza, una visión idealizada, esa aproximación es muy restringida y no explica todo el abanico de sus variaciones históricas, incluso la expresión de la fealdad y el mal. La poesía es siempre algo más potente, creatividad radical y búsqueda de sentido o sinsentido. Y cuando hablo de poesía no me refiero al objeto de mercado actual, tanta tonta y mala “poesía”, poesía inane, mediática, objeto de exposición y entretenimiento. ¡Qué vamos a decir de esto este mes en Córdoba que no sepan los entendidos! Pues ya se sabe: lo mismo de siempre, cuatro colegas, invocando el nombre del argentino en vano.

Creo que tampoco es conveniente hablar de discipulaje, por razones similares: no es lo mismo un discípulo poético en el siglo XXI, donde proliferan los talleres poéticos de los que tanto se burlaba Roberto Bolaño, que en el siglo XVII, en que eso ni siquiera existía. El proceso de aprendizaje era entonces más solitario e íntimo, como sucede con las cosas esenciales de la vida. Además, Góngora muere en 1627, sor Juana nace en 1651. Se trata de un diálogo más allá del tiempo que tiene características especiales, la clave de la dinámica receptiva en literatura. En suma, que para aclarar todo esto deberíamos conocer mejor el siglo XVII y la respuesta sería muy extensa y posiblemente estaría fuera de lugar en esta entrevista. 

Obviamente, como todo poeta, sor Juana pertenece a una genealogía de autores, en la que Góngora es una referencia central, pero eso hay que matizarlo. ¿Hubo alguien que no imitara a don Luis en América en la segunda mitad del siglo XVII? Era una auténtica fiebre. Por otra parte, no podemos olvidar las mediaciones literarias. Probablemente, la influencia de Calderón, que siguió a Góngora, fue mayor en sor Juana que la de don Luis. Este tema no es tan fácil como parece, no se trata de un árbol genealógico, sino de una estructura rizomática, como la del bambú. Un ejemplo: muchos de los cultismos que utiliza la monja mexicana no están en Góngora, sino en un poeta anterior, Fernando de Herrera, que fue en cierto modo también un modelo para Góngora. Y todos ellos remiten al poeta toledano Garcilaso de la Vega. Y antes a los italianos. Y esto, aunque cierto, no deja de ser tampoco una simplificación.

Por otra parte, es necesario distinguir entre imitación, influencia y desviación. A mí, como a los científicos, lo que más me interesa son las desviaciones con respeto a un patrón. Y sor Juana es una mina para estudiar esa disidencia, creativa y fértil. Me gusta hablar de sor Juana como la excepción luminosa, una mujer que ilumina el futuro y el pasado desde su radical rebeldía personal y poética. Además, sor Juana fue una mente y un cuerpo de pulsión intelectualista sobrecogedora. Alguien así no puede limitarse a imitar a un solo autor, y mucho menos a seguirlo dócilmente.

Joaquín Roses, director de la Cátedra Góngora

P. En ciertos aspectos, Sor Juana incluso busca extender o transformar la radical premisa de las Soledades. ¿Cuáles son las claves que permiten a Sor Juana expandir lo gongorino tanto a nivel lírico como temático?

R. Imagino que entiendes por radical premisa de las Soledades su renovación absoluta en el terreno del léxico, la sintaxis y la semántica, así como su propuesta innovadora que convierte el poema en el más extraordinario del siglo XVII, no exento de una complejidad temática, simbólica y alegórica más allá de lo formal, una prodigiosa síntesis de hilo narrativo y pericia descriptiva de una sutileza muy hermosa sustentada en la gran inteligencia conceptual de Góngora y en su apego a lo sensorial. ¿Quién que haya estado en la Mézquita-Catedral no se ha sentido enajenado por la pasión y la razón? Pues Góngora pasaba muchas horas al día en ese espacio único, ese era su taller, junto a la vida y los libros. 

Tienes razón cuando hablas de la expansión de lo gongorino tanto a nivel lírico como temático, pero la aportación de sor Juana, siendo los versos de una perfección formal que cautiva al lector culto, está en el terreno temático e ideológico. Los más finos conocedores del Primero sueño saben cuáles son las diferencias productivas de ese poema de 975 versos con las Soledades. Los dos son silvas, pero el poema de don Luis es más diurno y luminoso, mientras que el de la monja está abismado en la nocturnidad, el silencio y los viajes de la imaginación y el sueño. Es un poema que adelanta lo que será la poesía didáctico-científica del siglo XVIII marcada por los ideales de la Ilustración. En su poema, sor Juana se refiere al corazón como “reloj” y “vital volante”, al pulmón como “respirante fuelle”, a la tráquea como “claro arcaduz blando” o al estómago como “científica oficina”. ¡Qué maravilla! Es ya el concepto de máquina aplicado al cuerpo humano.

Y hablo solo del Primero sueño, porque la huella de Góngora no es tan visible en el resto de sus composiciones. Sor Juana es una poeta de su tiempo con una formación sólida, que toca todos los metros, todas las formas, todos los tonos y todos los temas, y no siempre está imitando a Góngora. Sospecho que en el Congreso va a hablarse mucho de este aspecto.

La poesía es un relámpago que ilumina zonas oscuras y escapa a las vías racionales del conocimiento tradicional

P. ¿Qué significa que una mujer, desde un convento de la Nueva España, se apropie de una tradición literaria como la de Góngora y la utilice para construir su propia exploración intelectual?

R. Como dije antes, no se trata de una apropiación unidireccional y limitada a sor Juana. Toda la poesía novohispana del siglo XVII y parte de la del XVIII está determinada por Góngora. Y no podía ser de otro modo. Hay muchas teorías sobre cómo un racionero cordobés muerto en 1627 pudo llegar a dejar esta impronta en América. Hay que señalar, por un lado, la influencia de la educación jesuítica en los letrados de la época, porque en sus colegios se leía a Góngora y se hacían ejercicios de estilo imitando su poesía. El máximo seguidor de Góngora en América no fue sor Juana, sino el novogranadino Hernando Domínguez Camargo, que era jesuita. Por otra parte, en términos de sociología literaria, la imitación de un autor difícil era un reto para demostrar la capacidad poética, lo que derivaba en la adquisición de prestigio en el campo literario y social. Por supuesto, hay críticos que convierten todo esto en un síntoma más de la dominación cultural española más allá de lo político y administrativo, en el terreno de la creación y las ideas. Es una época apasionante, un proceso histórico iluminador. 

Y ahora sí, respondiendo a tu pregunta, yo creo que sor Juana no necesita a Góngora para construir su propia exploración intelectual, ella solita se lo guisaba, se lo servía y se lo comía. Era una mujer muy brillante, especialmente por su intelecto, como tú dices. El Primero sueño es un poema sobre la aventura del conocimiento y su fracaso, un viaje mental, algo muy moderno, pero que tiene sus raíces en textos de la antigüedad clásica, mientras que las Soledades representan el viaje físico y sensorial de un peregrino, dolido por el desdén de una dama, por la salida de su país y por su naufragio, un personaje noble que se deja llevar por la naturaleza y los humanos que la pueblan, por sus tesoros materiales y anímicos. El pensamiento predomina en sor Juana, la sensualidad gradualmente más melancólica en Góngora, quien inventa en su poema personajes secundarios para que distraigan al peregrino de su fracaso amoroso, pero sin conseguir que el olvido lo cure. No es que no haya intelectualización en Góngora, sobre todo en el ámbito de la erudición mitológica y el despliegue de los recursos conceptuales, pero está ahí de un modo muy distinto al de sor Juana, porque es más carnal en el poeta materialista y epicúreo que es nuestro don Luis.

Joaquín Roses

P. La figura de Juana de la Cruz, vista desde el presente, podría leerse desde postulados casi feministas (el convento era entonces una forma de huir del matrimonio y de lograr la libertad), algo que quizá sea más difícil de aplicar a Góngora. ¿Cómo acaba esa mujer incorporando a Góngora dentro de su vida y su obra posterior?

R. Puede leerse así, desde postulados feministas, pero sin caer en anacronismos ni excesos interpretativos. Indudablemente, sor Juana representa el respingo de dignidad femenina en una época marcada por la hegemonía del varón. En 1691, en ese documento sublime que es la Respuesta a sor Filotea, la carta magna donde se defiende el derecho de la mujer a dedicarse a tareas intelectuales, lo dice claramente cuando afirma que tenía una nula vocación para el matrimonio, que su inclinación al estudio le venía desde niña, que su anhelo de conocimiento, su obsesión por aprender, era una fuerza natural en ella. Por eso reconoce que, aunque el convento tenía cosas molestas a su genio y se oponía a su deseo de soledad, era el mejor estado que podía tomar para desarrollar su vocación y no caer en el papel de sometida que tenía la mujer en esa época. En su juventud, fue protegida por la virreina y participó en la actividad cortesana del palacio virreinal, pero decidió imprimir un giro a su vida, porque sabía que la corte no le iba a proporcionar la tranquilidad para su estudio que podría hallar en el convento, que en palacio iba a ser señalada por ser mujer, bella e inteligente, discreta, como se decía entonces, y protestona. Estar en el convento no le impidió disponer de libros, instrumentos musicales y de observación astronómica en su celda y, por supuesto, convertirse en una mujer famosa en su tiempo. Su éxito fue clamoroso, tanto en América como en la península, lo que generó numerosas envidias y hasta presiones de sus superiores, especialmente de su confesor, Antonio Núñez, y del arzobispo de México Francisco de Aguiar y Seijas, un misógino enfermizo que no podía verla. No olvidemos que las obras de sor Juana se están leyendo en numerosas ediciones publicadas en la península desde 1689 hasta 1725, lo que la convierte en un auténtico fenómeno editorial.

Completando la respuesta a tu pregunta, no estoy de acuerdo en que pueda decirse de Góngora que no tuvo una actitud de respeto hacia la mujer, tachándolo de machista. Solo basta leer la descripción de Galatea en el Polifemo u otras composiciones suyas. No es el agrio Quevedo. Al revés, su representación de la mujer, salvo en poemas burlescos, es idealizada, con un encomio constante de su belleza. Y quizá sería pedirle mucho a un caballero de principios del siglo XVII que hiciera una loa de los valores intelectuales de una mujer, aunque sin duda los mereciera, como la sin par Santa Teresa, prosista excepcional. Debemos alejarnos del presentismo o vamos a empezar a quitarle el cigarro a todos los actores de película que fumaban o llamar con otro nombre a lo que ni siquiera existía. De esa manera anulamos el testimonio de época de una obra artística, la corriente de pensamiento de una época pasada. Vivimos unas décadas ridículas en este sentido. O sea, lo digo de manera tajante, sor Juana no necesita incorporar a Góngora dentro de su vida y su obra. Es absurdo. Esto son inventos de los historiadores de la literatura que escriben repitiendo sandeces sin pararse a leer los textos. 

Sor Juana representa el respingo de dignidad femenina en una época marcada por la hegemonía del varón

P. ¿Qué lugar ocupa Primero sueño en la tradición poética mexicana y hasta donde llegó su influencia dentro del ámbito de las letras hispanoamericanas? 

R. Un lugar central y no solo en la poesía mexicana, sino en la europea. Al Primero sueño le sucede como a las Soledades: la primera edición aislada del poema de Góngora es de 1927, la del poema de sor Juana de 1928. Más allá de todo lo que la filología hizo por estos dos autores desde finales del siglo XIX, hubo una recuperación de ambos autores desde los parámetros de la poesía pura de los años 20. En España, tenemos a la generación del 27, pero en México encontramos a los poetas del grupo “Contemporáneos”, con autores tan extraordinarios como José Gorostiza y Xavier Villaurrutia. Muerte sin fin, del primero, es una buena muestra del influjo de sor Juana. Por esas fechas, un poema experimental como Altazor, del chileno Vicente Huidobro no se entiende sin el Primero sueño. Es un poema de vanguardia radical, pero sobre las búsquedas poéticas y las limitaciones del lenguaje, como el de sor Juana era sobre la búsqueda del conocimiento y sus limitaciones. Está vertebrado por un movimiento ascensional, que eleva la capacidad creativa del poeta para caer después, como lo fue el Primero sueño, con la elevación de la mirada poética al espacio sublunar y la del alma a los torbellinos del sueño lúcido para terminar deseando la llegada del amanecer. Otro de los textos relacionados puede ser El cementerio marino, de Paul Valéry, o grandes poemas de Octavio Paz como Piedra de sol o Pasado en claro. Más curioso aún: se han establecido relaciones entre el poema de sor Juana y textos de grandes poetas del romanticismo inglés: el Preludio a las Baladas líricas de Wordsworth, el Kublai Khan de Coleridge o el Hiperion de Keats.

Joaquín Roses, director de la Cátedra Góngora

P. ¿Qué puede ofrecer hoy a un lector sin formación literaria y en plena crisis de atención provocada por las pantallas una poesía tan compleja como la de Góngora y Sor Juana?

R. Puede ofrecer lo que es más necesario en nuestro tiempo: el cultivo del pensamiento y la visión holística de nuestro lugar en el mundo, el anhelo de perfeccionamiento de nuestro entorno, la confianza en la grandeza de la creatividad humana, de lo inútil y a la vez esencial de nuestra vida y el valor supremo en ella de la poesía. O sea, abandonar a nuestra pareja: el móvil, y hablar en sociedad. Decía Lezama Lima que solo lo difícil es estimulante, de modo que ese es el estímulo necesario, el que hace que vivamos una vida plena y no emporcada en un consumismo desaforado que nos deja vacíos. Estamos en guerra y el capitalismo lleva décadas ganándola, porque ha sabido anular la fuerza productiva y transformadora de nuestro deseo para desviarlo al consumo de cosas inútiles y seguir generando, por tanto, un deseo inagotable que agota la creatividad humana necesaria para transformar el mundo. Si uno vive así y mira atrás, qué queda, una vida vacía. 

Lo que ofrecen Góngora y sor Juana es una poesía difícil que exige atención máxima. Los estudios sociológicos más recientes aseguran que, hoy, alguien que tiene capacidad de atención y concentración tiene un tesoro y puede vencer en cualquier competencia intelectual o social, puede ocupar un lugar de privilegio en el control del poder y el dominio de sus relaciones a través solo de la atención. Decía un poeta andaluz al que conozco que si los trabajadores leyeran a Góngora iba a ser más difícil engañarlos en la negociación del convenio colectivo. El chiste tiene mucha miga. Vivimos una pérdida espantosa del pensamiento crítico sustentado en la lectura atenta y pausada, una carencia de la interpretación, un adocenamiento borreguil de la peor especie. Preguntémonos por qué los hijos de los tecnoligarcas están siendo educados en escuelas e institutos sin medios tecnológicos. ¿Para qué los preparan sus padres? No es necesario volver al primitivismo ni a etapas arcaicas, pero hay que tener muy claro que la ciencia y la tecnología sin humanismo, sin el diálogo con las ciencias sociales no solo crea seres clónicos y vacíos, ansiosos y enfermos, sino que aboca a la humanidad a acontecimientos mucho más graves de los que ya ha sufrido en el siglo XX y está sufriendo ahora mismo. Ya ni la hipocresía cortés cumple su función civilizadora, aquí se hace ostentación desvergonzada de la ignorancia, la violencia y la barbarie. Y no pensemos solo en figuras políticas influyentes que todos tenemos en nuestra cabeza, sino en los seres humanos con los que nos cruzamos por la calle. Es un estado mental colectivo desquiciado. Mucha gente drogada e hipnotizada que solo se mueve visceralmente en una dinámica clara de esclavitud ideológica. 

Debemos alejarnos del presentismo

P. ¿Si ambos autores vivieran hoy, ¿qué aspectos de su poesía nos apelarían a superar la necesidad de mirar más allá de lo inmediato? 

R. El respeto que todos los grandes poetas tienen a sus predecesores junto a la necesidad posterior de matarlos para que siga creciendo la poesía. La poesía no sobrevivirá si no se la insulta, como decía Nicanor Parra. Es mejor eso que escribir sin haber leído nada previamente. Algo de esto he intentado explicar en la respuesta anterior. La poesía no es solo expresión, es diálogo, engloba lo histórico, lo filosófico, lo psicológico, lo social, lo político, todo aquello que está siendo olvidado por el imperio de lo inane y caduco. Es la creatividad en ciencia, tecnología y arte lo que ha hecho grande a la humanidad, pero sin contenido moral y cívico esa línea ascendente lleva a la caída. La poesía es un relámpago que ilumina zonas oscuras y escapa a las vías racionales del conocimiento tradicional. Los seres deseantes no pueden perder esa fuerza, esa creatividad que nos hace únicos.

P. Este congreso es el último antes del centenario de Góngora. ¿Qué puedes contarme de estos 13 años de reivindicación del escritor ininterrumpidos y cómo vivirá la cátedra el centenario? 

A la Cátedra Góngora no le hacen faltas los centenarios para estudiar y difundir la obra de Góngora, llevamos haciéndolo de manera continuada desde 2014, con el apoyo de la Universidad, la Diputación (hasta 2021 solo) y el Ayuntamiento. Soberbia decisión y voluntad política, en este caso. Lo del centenario me recuerda lo que decía Borges en 1927: “Yo siempre estaré listo a pensar en don Luis de Góngora cada cien años. Noventa y nueve años olvidadizos y uno de liviana atención es lo que por centenario se entiende”. Esa burla razonable no se me podrá achacar en 2027. Además, antes de la creación de la Cátedra en 2014, fundé y dirigí el “Foro Anual de Debate Góngora Hoy”, del que se celebraron diez ediciones anuales (1997-2017), cree la “Colección de Estudios Gongorinos (11 números), organicé el primer Congreso internacional dedicado a Góngora en 2011 y la primera exposición total sobre don Luis, ”Góngora: la estrella inextinguible“, en la Biblioteca Nacional en Madrid y en Córdoba (2012), coincidiendo precisamente con el nacimiento de Cordópolis.

Joaquín Roses, director de la Cátedra Góngora

En el seno de la Cátedra Góngora, como tú dices, las tareas han sido ininterrumpidas, muy amplias y diversas: el ciclo de entrevistas a creadores “Góngora Vivo” (2014-2017), por donde pasaron Premios Nacionales de Poesía, Premios Príncipe de Asturias y Académicos de la Lengua; los numerosos seminarios presenciales u online (también trabajamos en la pandemia) sobre Góngora y su relación con Cernuda, Miguel Hernández, Ortega, Valente Manuel Álvarez Ortega, etc. Las aportaciones más recientes son significativas: la exposición sobre el Inca Garcilaso y Góngora en la Mezquita-Catedral de Córdoba (2018), el Congreso Internacional sobre “La recepción de Góngora en la literatura hispanoamericana” (2019), la edición del doble CD “Góngora y la música” (2023) o la reciente producción del pódcast Góngora Fake (2025). Todo ello puede disfrutarse en nuestra página web y, sobre todo, en nuestro canal de YouTube, donde están recogidas todas nuestras actividades para su difusión internacional. Somos una entidad sin ánimo de lucro y ahí está todo a disposición de la ciudadanía.

Es una lástima que lleguemos a 2027 y, pese a la aprobación en pleno de la solicitud a Adif para que cambiara el nombre de la estación AVE al de “Luis de Góngora”, realizada tanto por un gobierno local del PSOE como por otro del PP, eso no haya sido posible. Los exiguos 5.000 votos de una asociación han podido más que los acuerdos municipales. Con todos mis respetos, verdaderos, por el político que da nombre a la estación, ni él mismo hubiera estado de acuerdo con esta denominación. Supone un caso más de presentismo, una actitud que el propio político denunciara en una conferencia sobre historia impartida por él en Sevilla y en toda su vida política, como historiador que era.

Yo creo que no viviré el centenario, más bien lo sobreviviré; de hecho, ya lo estoy sobreviviendo, por cuanto mi actividad es y será frenética: Real Academia Española, Centro Andaluz de las Letras, Fundación Unicaja y, por supuesto, la Cátedra Góngora, que prepara ya un congreso, pero no para los actos institucionales de primavera, sino para otoño, cuando haya pasado ya gran parte de la vorágine y podamos calibrar la importancia de Góngora en la poesía del siglo XX. 

Toda la poesía novohispana del siglo XVII y parte de la del XVIII está determinada por Góngora

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