¿A cuánto tiene el kilo de poesía?

Miguel Marzo en su negocio La Palabrería | MADERO CUBERO
La Palabrería es un puesto del mercado de la Corredera donde el cliente se puede llevar libros de narrativa, historia, filosofía o poemarios al peso

La Palabrería

A Miguel Marzo se le ocurrió que no era mala idea poner su librería en un lugar donde la clientela estaba asegurada: un mercado. Y así, junto a las carnicerías, pescaderías y fruterías del mercado de la Plaza de la Corredera, este joven licenciado en Humanidades, instaló La Palabrería, un puesto de venta de libros al peso.

En la balanza tradicional de un puesto de mercado, Miguel pesa al precio único de 10 euros el kilo los libros que los clientes se llevan de sus estanterías. Ordenadas por géneros, quienes se paran a echar un vistazo al puesto encuentran títulos de poesía, historia, filosofía, narrativa española, hispanoamericana y anglosajona, teatro, ensayo, guías de viajes, cocina, literatura infantil y juvenil o diccionarios.

Desde que abrió el puesto el otoño pasado, Miguel cuenta que no ha habido ni un solo día en que no haya vendido algún libro y mira con esperanza el futuro de su negocio que difunde también a través de redes sociales como Facebook y Twitter, a través de las cuales le llegan consultas y pedidos de libros.

Ante su puesto, los clientes le preguntan por títulos concretos o bien por temáticas, mientras echan un vistazo entre sus estanterías en busca de algún hallazgo. “Los clásicos nunca fallan”, dice el promotor de este puesto de libros al peso, al que le “quitan de las manos” los ejemplares de autores de renombre como Saramago. “También me ha sorprendido lo bien que se vende la filosofía. La gente joven lee filosofía. Y también historia, cansados de literatura fantástica, quieren algo que les cuente la realidad”.

Sobre la acogida entre sus compañeros del mercado Miguel solo tiene buenas palabras: “Ha sido genial”, dice este emprendedor que volvió a su ciudad natal después de haber trabajado en distintos puntos de España y en Londres y quiso apostar por reinventar como negocio su amor por la literatura.

Con la perspectiva en el futuro, ideas no le faltan: quiere desarrollar actividades de lectura para niños, albergar pequeñas exposiciones artísticas e, incluso, piensa en realizar algunos conciertos de pequeño formato entorno a La Palabrería, el puesto número 23 de mercado de La Corredera. Y mientras, se deja fotografiar por curiosos y turistas que, extrañados por lo inusual de encontrarse libros en un mercado, se llevan su imagen tras la balanza a traspasar fronteras.

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