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El camino a seguir para declarar los cines de verano como Bien de Interés Cultural

Homenaje a Martín Cañuelo

Juan Velasco

24 de junio de 2026 19:58 h

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¿Son los cines de verano un negocio o una tradición antropológica propia de Córdoba y Andalucía? ¿Merecen una protección cultural especial por ello? ¿Cómo afectaría esta protección a los lugares donde se proyecta cine al aire libre? Todas estas cuestiones llevan años revoloteando en las mentes de los colectivos cinéfilos y ciudadanos que más se han preocupado por la continuidad de los cines de verano de Córdoba tras la muerte de Martín Cañuelo.

Aunque, no necesariamente, eso significa que se han dado los pasos administrativos formales para lograr la declaración de Bien de Interés Cultural (BIC) para esta actividad, que miles de personas, cordobeses y no cordobeses, sí consideran un tipo de patrimonio inmaterial, puesto que, al menos a nivel local, constituye una tradición centenaria que convirtió a la capital cordobesa en la ciudad con más cines de verano de toda España.

Que esto era una anomalía que bien valía un título patrimonial también lo pensaban en octubre de 2023 la totalidad de los grupos políticos presentes en el Ayuntamiento de Córdoba (PP, PSOE, Hacemos y Vox), que aprobaron por unanimidad un acuerdo institucional para instar a la Junta de Andalucía a tramitar la declaración de BIC para estos espacios. Como tantas otras mociones, se quedaron en papel mojado.

Y es que la realidad administrativa, dos años y medio después, es que no se ha formalizado todavía la entrega de la documentación necesaria para que las autoridades competentes puedan siquiera evaluar la idoneidad de la solicitud. Nada se ha andado, en el sentido administrativo, para proteger los que entonces eran cuatro cines de verano, de los que esta temporada solo habrá uno abierto.

Homenaje a Martín Cañuelo

Los requisitos

Aunque la Delegación de Cultura, consultada por este periódico, no ha precisado si ha recibido peticiones formales para iniciar el expediente de declaración en estos dos años y medio, reuniones sí que ha habido para abordar el tema. Este periódico ha tenido acceso a la respuesta que dio la Delegación Territorial de Cultura a la petición de amparo que solicitó una alianza de colectivos locales —la Asociación Cine Cercano, la Plataforma “La Filmoteca se queda” y la Asociación Vecinal La Fuenseca, Santa Marina y Orive—, quienes formalizaron una solicitud de reunión con el Delegado Provincial, Eduardo Lucena, a principios de 2024.

Aquellas asociaciones defendían (y siguen defendiendo hoy) que los cines de verano representan una “singularidad única de Córdoba” que aúna un patrimonio material, cultural, emocional y bioclimático (por su vegetación y suelo transpirable) que urge salvaguardar. Su hoja de ruta contemplaba dos vías de protección complementarias. A nivel municipal, pedían la modificación del Plan Especial de Protección del Casco Histórico (PEPCH) por parte de la Gerencia Municipal de Urbanismo para blindar el uso cultural de los espacios y su función climática (en estos momentos tienen uso deportivo).

A nivel autonómico, reclamaban a la Junta que diera el impulso definitivo para la declaración de BIC, que dote a los cuatro cines (Delicias, Fuenseca, Olimpia y Coliseo) y a la colección de Martín Cañuelo de las cautelas e intervenciones públicas necesarias para evitar su deterioro.

Una proyección en el Cine Fuenseca en el verano de 2020, el único que abrió

La respuesta de la Junta

La reunión acabó teniendo lugar, aunque no estuvo presente el delegado, sino el jefe de Servicios de Bienes Culturales de la Junta en Córdoba, Jesús Muñoz. El 5 de marzo de 2024, Muñoz respondió a los solicitantes con un escrito en el que les especificaba cuál es el procedimiento de obligado cumplimiento.

Les recordó que es indispensable presentar un expediente exhaustivo elaborado por un especialista en patrimonio histórico. Es decir, un informe que debe justificar detalladamente los valores culturales, históricos o etnográficos que hacen a estos bienes merecedores de la máxima protección.

Asimismo, les aclaró que la documentación entregada debe definir con precisión en qué categoría específica, de dentro de las contempladas para los Bienes de Interés Cultural, quedarían clasificados tanto los inmuebles como la colección mueble.

La idea que se transmitió es que, hasta que este dossier no sea registrado en la Delegación Territorial, la Junta de Andalucía no entrará a valorar la posible inscripción en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz.

Sin embargo, fuentes especializadas en la declaración de BIC para otras actividades inmateriales (exitosas, algunas de ellas recientes), han señalado a este periódico que no necesariamente debe hacerse el dossier especializado antes de iniciar el proceso. “Si hay voluntad política, puede ser la Junta la que encargue el trabajo. Basta con un ciudadano o una asociación les solicite que se inicie el expediente de declaración”, explican las fuentes consultadas.

Juan José Primo Jurado, director del Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico.

Lo que opina el director del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico

De hecho, es posible que la Junta ya tenga hecho el trabajo de campo. Porque pocas personas más autorizadas ha defendido mejor el valor patriomonial inmaterial de esta manifestación que el director del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico, Juan José Primo Jurado, quien, en febrero de 2026, publicó el artículo Los cines de verano. El caso de Córdoba.

Se trata de un documentado trabajo en el que se afirma que estos espacios representan una fusión excepcional de dos conceptos patrimoniales: el material, constituido por las salas de proyección al aire libre, y el inmaterial, tejido a través de recuerdos, sentimientos y rituales colectivos que se repiten cada estío.

Entendía Primo Jurado (que ha ostentado cargos políticos con el PP) que este fenómeno, profundamente arraigado en la cultura española por su climatología y la costumbre social de alargar las noches al descender las temperaturas, trasciende la mera exhibición cinematográfica para convertirse en un espacio de encuentro que resiste a los vaivenes culturales. Y se centraba en el caso específico de Córdoba, porque estos recintos se erigen como auténticos baluartes de la esencia local, funcionando como una prolongación de sus genuinos patios.

El Delicias, el Fuenseca, el Coliseo y el Olimpia, ubicados mayoritariamente en solares de antiguas casas de vecinos del casco histórico, declarado Patrimonio Mundial, mantienen una atmósfera única donde el aroma a jazmín y dama de noche se mezcla con el albero recién regado, integrando el cine en la trama urbana más tradicional, se recrea el autor del artículo, alojado en la web de la Junta de Andalucía.

Primo Jurado recuerda que la historia de esta tradición en la ciudad califal se remonta a 1923, alcanzando su época de mayor esplendor entre los años 40 y 60, cuando Córdoba llegó a contar con más de treinta cines de verano. Entre ellos destaca el Coliseo San Andrés, inaugurado en 1935 y considerado hoy el cine de verano más antiguo de España que permanece en uso, un testimonio vivo de la longevidad de este hecho cultural.

Defiende que la esencia de este ritual no reside solo en la calidad de la imagen, sino en la experiencia comunitaria y sensitiva: compartir la cena traída de casa, el sonido de las pipas y la libertad de ver una película bajo las estrellas. Para muchos, es un acto de “emancipación” frente al consumo individual de las plataformas digitales, donde el vínculo social y los rituales compartidos —como la pausa intermedia para acudir al ambigú— son la verdadera prioridad del espectador.

Publicado antes del cambio de propietario y la renuncia del Ayuntamiento a adquirirlo, el artículo defiende que fue gracias a la protección urbanística del Ayuntamiento por lo que se logró evitar que estos espacios cayeran víctimas de la especulación, si bien reconoce que su legado debe mucho a Martín Cañuelo, cuya lucha por mantener salas históricas como el Fuenseca, Delicias u Olimpia permitió que Córdoba haya sido hasta este años la única gran ciudad andaluza con una red de cines clásicos plenamente operativa.

Este año, sin embargo, la red se ha roto. Solo el Coliseo San Andrés abrirá este jueves sus puertas en una temporada en la que los cines que compró Martín Cañuelo dormirán el sueño de los justos.

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