Christian Carracedo: “Estoy dispuesto a escuchar la opción de retirarme en el Córdoba”
Es hábil, veloz, la pide y encara. Y no solo en los terrenos de juego, también fuera de ellos. Ya sea con un lateral enfrente o con un periodista con papel y boli. Lo mismo da. Christian Carracedo atiende a Cordópolis a pocos días de que empiece una nueva temporada, la quinta en su cuenta particular en El Arcángel, lo que le convierte en uno de los veteranos cuando apenas tiene 30 años. Y cada ejercicio con un papel más protagonista. Los números así lo avalan: 156 partidos oficiales con la elástica cordobesista, en los que ha hecho 12 goles y repartido hasta 39 asistencias. Una auténtica barbaridad. Para esta 26/27 la ambición es la misma, aunque el envoltorio es diferente por la cantidad de altas y bajas que se han ido acumulando. Pese a todo, el núcleo duro se mantiene y, con él, Iván Ania. “Es un referente y el director de la orquesta”, dice.
Durante la más de media hora de conversación, tuvimos la oportunidad de hablar de fútbol, de hobbies, proyectos de vida… e inevitablemente de esa relación de amor-odio que a veces le acompaña con la grada de El Arcángel. No esquiva sus ganas de mejorar, de jugar en Primera e incluso lo que significaron aquellos aplausos que dedicó a la afición en el último encuentro de la pasada liga que se interpretaron como una despedida. Pero, por encima de todo, sueña alcanzar la máxima categoría con el Córdoba, club en el que le gustaría retirarse. “Les dejo el balón en el tejado a Juanito y Monterrubio”. Carracedo en estado puro.
PREGUNTA (P). Ya estamos aquí. Un año más. Todo este ruido de prensa y entrevistas debe ser lo que más pereza les de antes de empezar...
RESPUESTA (R). Sí, no te voy a engañar. Es lo que más pereza nos da (risas). Pero va en esta profesión y también quiero agradeceros siempre la cobertura que hacéis de nosotros, porque, tanto para lo bueno como para lo malo, es algo que se agradece. Por eso el fútbol tiene el seguimiento que tiene.
Mi forma de jugar demuestra el tipo de persona que soy
P. Es su quinta temporada aquí. ¿Da tiempo a mantener la misma ilusión del primer día?
R. Sí. Al final, si no tienes ilusión en una categoría como esta, en un club como en el que estamos ahora, con la responsabilidad que tenemos y dedicándote a algo tan bonito como este deporte, creo que el día que no tengas esa ilusión será cuando decidas no seguir jugando al fútbol. Así que la ilusión está intacta y tengo muchas ganas de que empiece la Liga.
P. Lo que pasa es que todo ocurre muy rápido en el mundo del fútbol. No sé si le da tiempo a saborear y disfrutar todo lo que mueve a su alrededor.
R. Sí, así es. De hecho, el otro día me preguntaron cuándo empezaba la Liga y yo iba a responder que la semana que viene. Al final es lo que dices: todo pasa muy rápido. Por eso intento vivir el presente. Muchas veces te metes en este ritmo de vida y te cuesta saborear las cosas tan bonitas que tenemos. Intento adaptarme a este ritmo y disfrutar al máximo de cada momento.
P. No sé si le gusta especialmente, pero es uno de los líderes del vestuario. Conforme han ido pasando las temporadas, se ha ido haciendo con ese papel.
R. Sinceramente, me da igual, porque voy a seguir haciendo lo mismo que he hecho hasta ahora y siendo la misma persona. Al final, creo que mi rendimiento, mi evolución y la evolución del club nos han ido colocando a cada uno en nuestro sitio. Tanto yo como los tres o cuatro jugadores que quedamos de aquel ascenso tenemos que asumir el papel de ayudar a la gente nueva y a los jugadores más jóvenes. Hay gente que vive su primera experiencia en el fútbol profesional, como me ocurrió a mí en este club, y tenemos que intentar facilitarles al máximo la adaptación. Creo que lo he demostrado. Cuando han venido mal dadas, he seguido ahí. Cuando las cosas han ido bien, también he seguido ahí. He tenido bajadas de rendimiento, como todo el mundo, pero creo que no me escondo. Mi forma de jugar demuestra el tipo de persona que soy. Eso no va a cambiar, tenga más o menos peso dentro del vestuario. No va a cambiar ni mi forma de jugar ni mi forma de ser.
P. Haciendo hincapié en eso último, no sé si percibe que a Christian Carracedo se le mira con lupa o se le juzga de una manera diferente a otros jugadores.
R. (Risas). Me río porque sí que es verdad. Pero eso significa lo que te he dicho antes: que eres un jugador importante y que se va a medir cada movimiento que haces. Siempre me han dicho algo parecido a lo que puede decirte un entrenador: “Te echo mucho la bronca, pero el día que no te hable, preocúpate”. El día que deje de existir esa lupa también significará que ya no soy importante para el club. No es algo que me pese. Es verdad, no te lo voy a negar, que pienso que todo lo que hago se mira con un doble rasero, pero sinceramente me da igual porque no hago caso a esas críticas. El año pasado solamente tuve que salir una vez porque se mencionó a mi familia y se le faltó al respeto. Eso sí que no voy a permitirlo. Cuando ocurra algo así no voy a hacer más comunicados ni nada parecido: tomaré medidas legales y punto. Por todo lo demás, no es algo que me pese. Soy muy feliz y estoy agradecido por el cariño que me tiene esta ciudad. Por eso sigo viviendo y jugando en el Córdoba Club de Fútbol.
P. Y va a cumplir 31 años en noviembre. ¿Qué siente cuando le dicen que es uno de los veteranos? No sé si le sienta bien, pero ya es un veterano con apenas 30 años…
R. Creo que el fútbol ha cambiado mucho. Tenemos ejemplos de jugadores que acaban de disputar un Mundial con 39 o 40 años. Yo creo que estoy en mi momento de máxima madurez, tanto personal como profesional. Me siento veterano en el sentido de que he vivido experiencias y puedo ayudar a gente que todavía no las ha vivido. Pero, por edad y por rendimiento, creo que estoy demostrando lo contrario. Si me comparas con el jugador que era con 23 o 24 años, no quiero decir que fuera peor, pero sí era mucho menos versátil de lo que soy ahora. He mejorado en todos los aspectos, también en el rendimiento físico, así que no es algo que me pese. Sí se hace raro entrar en el vestuario, mirar a la izquierda y ver que Albarrán tiene 32 años; mirar a la derecha, ver que Rubén Alves va a cumplir 32, y pensar que el siguiente soy yo. Cuando yo tenía 18 o 19 años, en los equipos había muchos veteranos, pero te hablo de futbolistas de 35, 36 o 37 años. Esos sí eran veteranos. Ahora, con 30 años, ya te consideran uno de ellos. También es consecuencia de la filosofía actual del club, que apuesta por gente joven y con hambre. A los que somos menos jóvenes nos toca asumir ese papel, pero yo no me siento veterano, ni mucho menos.
Pienso que todo lo que hago se mira con un doble rasero, pero no hago caso a esas críticas
P. ¿Y los compañeros más jóvenes os ven como veteranos o como los referentes del vestuario?
R. Es verdad que se apoyan mucho en nosotros, pero no creo que nos tengan un respeto excesivo. Saben que hemos vivido determinadas experiencias, que podemos ayudarlos y que estamos para eso: para facilitarles el día a día y su adaptación al club. Es un papel que ahora nos toca asumir. Vamos a intentar ayudarlos porque eso hará que puedan ofrecer su mejor rendimiento, y será bueno para ellos, para nosotros y para el Córdoba.
P. Como decíamos antes: es su quinta temporada y el jugador que más años lleva en el club. Sin embargo, en el último partido de Liga hubo quienes pensamos que se estaba despidiendo. ¿Lo sintió así?
R. (Risas) Es una respuesta complicada porque soy muy feliz en Córdoba, pero todos tenemos sueños y ganas de prosperar. Ojalá pueda hacerlo con el Córdoba. Es verdad que ha habido intereses y situaciones que se han podido dar o que podrían darse en un futuro. Ahora mismo estoy muy centrado en el Córdoba, pero al final somos trabajadores. En aquel momento no sentía que estuviera despidiéndome, pero sí estaba agradeciendo todo el cariño recibido durante la temporada. Poníamos fin al curso y nadie sabía qué iba a pasar ni si yo podía salir o no. Fue simplemente una forma de agradecer aquella temporada. Ahora mismo estoy muy centrado en la primera jornada ante el Burgos. Tengo muchas ganas de que llegue, de ofrecer mi mejor rendimiento y, ojalá, poder alcanzar el fútbol de máxima élite, como es la Primera División, con el Córdoba Club de Fútbol.
P. Imagínese que Monterrubio o Juanito le llaman, le ofrecen un contrato más allá de 2028 o incluso le proponen terminar aquí su carrera…
R. Sinceramente, es algo de lo que he hablado con mi agente. Aparte de los intereses que ha podido haber, también hemos hablado de la posibilidad de sentirme completamente valorado por el club, asentarme y poder decir que lo he dado todo por el Córdoba. Pero no depende solamente de mí, sino también del club. Por mi parte, estoy dispuesto a escuchar esa opción. Les dejo el balón en el tejado a Monterrubio y a Juanito. Si quieren evitar esa incertidumbre de los finales de temporada y de los mercados, también depende de ellos, no solamente de mí (risas).
P. Habla claro. Tanto para lo bueno como para lo malo. ¿Es difícil digerir esa exposición? Entiendo que cuando la cosa va bien es muy bonito, pero cuando van mal hay que saber gestionarlo.
R. Hace años me costaba mucho, no te voy a engañar. Se me ha tachado de fiestero y de mil cosas, pero siento decirles que voy a seguir siendo la misma persona. Como he dicho en todas las entrevistas, voy a seguir saliendo, entrenando y cuidándome. Creo que en la vida hay momentos para todo y que hay que disfrutar. Soy joven, tengo familia y tengo amigos. Lo siento mucho por aquel al que le moleste, pero voy a seguir haciendo mi vida, sabiendo siempre que soy futbolista profesional, que tengo una relevancia, que defiendo unos colores y que represento a una ciudad. Pero, aparte de eso, voy a seguir viviendo mi vida. Evidentemente, escucho todo lo que se dice de mí, pero no me preocupa. Soy una persona muy feliz, estoy agradecido a Dios por todo lo que tengo y voy a seguir siendo la misma persona.
Soy muy feliz en Córdoba, pero todos tenemos sueños y ganas de prosperar
P. Fuera del fútbol y de las preguntas habituales sobre el partido contra el Burgos o el objetivo de la temporada, ¿qué le apetece hacer a Carracedo una tarde cualquiera?
R. Te puedo contar lo que hice ayer. Estuve tomando café con un amigo, jugando a la PlayStation y comiendo con mi familia. Por la tarde me fui a jugar al golf con Iker y con otro amigo. Son días normales, como los de cualquier persona que tiene una jornada libre. Hay días en los que me voy a otra ciudad. Si tengo que salir de fiesta, salgo de fiesta; si tengo que irme a cenar, me voy a cenar. Llevo una vida muy normal. También soy una persona muy creyente y tengo mis momentos para ir a la iglesia y rezar. Pienso que en mi vida hay tiempo para todo e intento aprovecharla al máximo.
P. Por curiosidad, ¿a qué videojuegos juega? ¿es de los que les gusta consumir contenido de ese tipo?
R. No, cero. No veo absolutamente nada de contenido sobre videojuegos. Juego, pero no consumo contenido sobre ellos. Soy de FIFA y de Fortnite, pero ayer mi hermano me dijo que se había descargado uno de ciclismo y otro de tenis, así que me los descargué y estuve probándolos. Voy rotando. Ahora también está toda la expectación con el GTA y todo el mundo está esperando. Al final jugamos a lo que juega todo el mundo.
P. Antes hablábamos de su papel como uno de los veteranos, pero también está Iván Ania, que lleva aquí un año menos que usted. Ese papel de referente recae en él, indiscutiblemente.
R. Sí. Al final es un referente y el director de orquesta. Los que llevamos ya varios años con él nos conocemos y sabemos de qué pie cojea cada uno. Es el máximo referente, tanto para lo bueno como para lo malo. Tengo que agradecerle mucho de lo que soy. He crecido muchísimo con él y he tenido muchos piques porque los dos somos de sangre muy caliente, pero le tengo un cariño enorme. Le agradezco todo lo que está haciendo por mí y toda la confianza que me está dando. Creo que el rendimiento y la regularidad que estoy ofreciendo son también gracias a él. Tanto a Iván como al resto del cuerpo técnico tengo que darles las gracias por todo lo que están haciendo por el Cristian Carracedo futbolista y por el Cristian Carracedo persona.
P. No sé si cabe pedir paciencia esta temporada. Pese a terminar novenos el año pasado, han salido muchos futbolistas, han llegado muchos compañeros y hay mucha gente joven que está empezando.
R. Creo que el fútbol no entiende de paciencia. Es muy bonito decirlo, pero si ganamos en Burgos, todo estará bien, y si no ganamos nos van a estar dando hasta en el lomo. Sabemos a lo que estamos expuestos, pero en todas estas temporadas se ha demostrado que los proyectos han ido siempre de menos a más. Ni si ganamos en Burgos nos vamos a venir arriba ni si perdemos nos vamos a venir abajo. Como dice el míster, siempre es mucho más fácil crecer desde la victoria. Estamos concentrados y trabajando al máximo para traernos los tres puntos de Burgos, que es el objetivo principal.
Se me ha tachado de fiestero y de mil cosas, pero siento decirles que voy a seguir siendo la misma persona
P. No quiero caer en las preguntas clásicas sobre el Burgos, pero va a tener enfrente a Vilarrasa. No sé si se han vacilado mucho o poco.
R. (Risas) Nosotros lo sabíamos un poco antes que vosotros. Se despidió de nosotros y ya teníamos el cachondeo típico. Me decía que me iba a dar una patada y también me soltaba: “Sí, tú me vas a atacar, pero a ti te cuesta defender, te voy a…”. Son los típicos piques. Somos amigos, hemos compartido mucho y hemos estado juntos de vacaciones. Pero cuando pite el árbitro, cada uno intentará dar lo mejor de sí mismo. Espero que Carracedo supere a Vilarrasa y que podamos traernos los tres puntos.
P. El año pasado se sufrió mucho durante un tramo importante de la temporada. Precisamente en El Plantío se produjo uno de los batacazos más grandes. ¿Cómo lo gestiona un profesional? ¿Cuesta?
R. Fue complicado. Siempre me dicen lo mismo y hay gente que se lo toma a guasa, pero es verdad que la fe me ayudó muchísimo. Yo estaba tranquilo. Lo dije en una entrevista y hubo gente que me preguntaba cómo podía estarlo. Pues sí, estaba tranquilo porque el fútbol y la vida son así: hay momentos buenos y momentos malos. Si pierdes la calma en esos momentos es cuando la lías. Creo que la gran clave fue mantenernos fieles a lo que hacíamos. Después tuvimos una racha igual, pero en positivo, y la gente empezó a soñar con el play-off. Soy una persona que intenta no dejarse llevar ni por la euforia ni por la tristeza, porque, de lo contrario, tu vida se convierte en una montaña rusa y es muy complicado mantener la estabilidad.
P. Le escuché decir el año pasado en una entrevista que hay que pedir ayuda y no ocultar el sufrimiento.
R. Sí. Hay gente que, cuando sufre o atraviesa un mal momento, se encierra en sí misma, y eso es lo peor que puede hacer. Buscar ayuda no significa tener que abrirte a todo el mundo, sino apoyarte en el círculo cercano y fuerte que tengas. Para algunos serán sus amigos; para otros, su familia o su pareja. A mí me ayuda mucho haber forjado bien esos vínculos. En los momentos en los que te caen palos por todos lados, debes rodearte de gente que te quiere, que te hace críticas constructivas y que no pretende hacerte daño. Ya te digo que pocas cosas, por no decir ninguna, me quitan la felicidad. Mientras tenga salud y a la gente que quiero a mi alrededor, se puede caer el mundo y yo seguiré siendo feliz.
P. Suele decir que, más allá de lo que os puedan decir a vosotros, que están expuestos ante muchísima gente, los futbolistas sufrís especialmente por lo que padecen las personas de vuestro entorno.
R. Yo sufro por mi familia. Que a mí me llamen gordo o borracho me da igual, porque muchas de esas personas que me dicen eso después me paran por la calle, me piden fotografías y me dicen que soy un referente para sus hijos. Eso me da igual. Cuando se meten en asuntos familiares, insultan a mi familia o la increpan, eso ya no lo permito. Lo dije el año pasado: no voy a hacer ningún comunicado, pero cuando se sobrepase la raya con mi entorno tomaré medidas. Bueno, no las tomaré directamente yo. Será mi departamento de abogados el que adopte las medidas legales correspondientes y punto. Por todo lo demás me da igual. Como se suele decir, tengo la espalda muy ancha y estoy tranquilo.
Iván Ania es el máximo referente, tanto para lo bueno como para lo malo
P. Hemos hablado de su fe en Dios. Además de a ser mejor persona, ¿le ayuda a ser mejor futbolista?
R. Sí, me ayuda en todo: a ser mejor persona, mejor deportista y mejor profesional. Me ha ayudado muchísimo a encontrar la felicidad y, como decías antes, a valorar mucho más los pequeños detalles, la maravillosa vida que tenemos y todo lo que puedo hacer gracias a mi profesión. No es una cuestión de superstición. Es algo que me ha ayudado a salir de los baches y a mantenerme estable en los momentos de euforia. Mi vida ha cambiado radicalmente desde que me he acercado a Dios.
P. ¿Qué le hace ilusión ahora, más allá de empezar la temporada y jugar al fútbol? ¿Tiene algún proyecto personal o social entre manos?
R. Tengo varios negocios, pero no sé lo que voy a pensar mañana. Ahora mismo soy muy feliz y te diría que no cambiaría nada. Evidentemente, me irán surgiendo muchos más sueños. Ahora, por ejemplo, se me viene a la cabeza poder encontrar a una persona que me haga feliz y formar una familia. Es algo que siempre he querido y tengo esa vocación. Ojalá llegue ese momento. A nivel personal, creo que ese sería uno de mis grandes sueños. Ascender con el Córdoba y formar mi propia familia serían dos grandes sueños cumplidos.
P. ¿Y a nivel profesional se plantea muchas metas durante la temporada o es de los que no piensa mucho en ello?
R. Mis pequeñas metas consisten en superarme cada año, mejorar mis números y mi rendimiento. Esta última temporada lo conseguí con respecto a la anterior en cuanto a participación en goles. No me obsesiono ni con los goles ni con las asistencias. Creo que Cristian Carracedo genera mucho más que todo eso. Soy un jugador que acumula a muchos rivales y genera espacios para los compañeros. Quiero ayudar al Córdoba de la forma que me toque: con asistencias, con goles o simplemente con mi manera de jugar. Mientras siga ayudando al Córdoba, seré feliz. Es verdad que se van formando esas pequeñas conexiones. El año pasado conecté muy bien con Sergi Guardiola y con Fuentes. También quiero mandarle todo el ánimo posible a Jacobo, como ya he hecho. Con Diego Bri, con Albarrán, con quien tengo una gran asociación, o con Yussi, con quien también me entiendo muy bien. Ahora es el momento de ir conociéndonos y de que se vayan creando esas sociedades entre nosotros.
Mi fe en Dios me ayuda en todo: a ser mejor persona, mejor deportista y mejor profesional
P. Los periodistas, cuando tenemos a un jugador de ataque delante, siempre le preguntamos por sus cifras. Me toca hacérsela… aunque no sé si preguntarle directamente por una de asistencias, directamente.
R. (Risas) No me planteo una cifra concreta porque, si en vez de dar 14 asistencias doy tres, pero marco 14 goles, también estaré contento. Mi principal objetivo es ayudar al equipo. A nivel personal intento dar cada año ese pequeño paso hacia delante. En cuanto a participación en goles, mi idea es alcanzar como mínimo la cifra de la temporada anterior e intentar superarla, aunque sea por uno. Eso es más o menos lo que me planteo, pero no me obsesiono con esas cosas.
P. En 2022, justo antes de comenzar la Liga, concedió una entrevista a nuestro compañero Jesús Ventura. Entonces ya hablaba del sueño de llegar algún día a Primera División con el Córdoba. Cumplió el intermedio… queda otro.
R. Sí. El Cristian de ahora ya te lo ha dicho. No digo que tenga que ser este año ni quiero poner una fecha, pero mi sueño es poder llegar a Primera División con el Córdoba. Creo que se está trabajando bien y que se están haciendo bien las cosas, aunque ahora mismo estamos centrados en el Burgos y en ganar ese partido. Eso es lo que nos importa. Pero, como sueño, sin decir que tenga que ser este año ni saber cuánto tardará, ojalá pueda llegar a Primera División con el Córdoba. Para eso estoy aquí.
0