Urbanismo quiere la Ciudad Deportiva y de paso reordenar todo el Arenal

Terreno de juego de la Ciudad Deportiva Rafael Gómez Sánchez | TONI BLANCO

La Gerencia Municipal de Urbanismo quiere la propiedad de la Ciudad Deportiva Rafael Gómez Sánchez. Para hacerlo, tiene que desarrollar urbanísticamente toda la zona del Arenal de la Fuensanta. Y para ello, tiene que ir de la mano de la constructora Tremón, una de las mayores inmobiliarias de España, que quebró en 2008 y que en 2012 logró salir del concurso de acreedores. Además, mantiene un intenso litigio con las antiguas empresas del constructor cordobés Rafael Gómez, hoy cumpliendo condena en la cárcel de Alcolea.

El objetivo último del Ayuntamiento pasa por evitar que el Córdoba Club de Fútbol sea desalojado de la Ciudad Deportiva. Tremón tampoco quiere, pese a que le ha ganado un juicio al club propiedad de Azaveco. La inmobiliaria sabe que desalojar la Ciudad Deportiva significaría devaluar el bien. No hay ningún otro club en la ciudad interesado en explotarla y cerrarla a cal y canto significa que se iniciaría un progresivo deterioro. Pero con la ley en la mano, ni en el Arenal hay una Ciudad Deportiva (se construyó sin permiso municipal alguno y fuera de toda ordenación urbanística) ni el Córdoba Club de Fútbol podría entrenar allí.

Urbanismo quiere solucionar un conflicto endémico. Y hacerlo por la vía rápida. Y encima, dentro del actual ordenación. En el mandato anterior, el PP inició una innovación del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) sobre todo el ámbito que preveía una ciudad del ocio. La innovación se inició entre una fuerte polémica (el PP llevó a los tribunales al PSOE y a IU por decir que se trataba de una operación de especulación urbanística) y no avanzó. Ahora, la Gerencia considera que si Tremón desarrolla un plan especial en esta zona de suelo no urbanizable podría hallar una solución. El presidente de la entidad, Pedro García, y el propietario de la inmobiliaria, Hilario Rodríguez Elías, ya se han reunido en Madrid y Córdoba para buscarla.

¿Cuál es el plan? Fuentes municipales reconocen su complejidad aunque ven posible la solución. El grupo Tremón es propietario de una inmensa bolsa de suelo en la zona de Arenal de la Fuensanta. Todo ese suelo era propiedad de Rafael Gómez, que lo compró con la esperanza de que se urbanizase. Según el PGOU de Córdoba, aprobado en 2003, se trata de suelo no urbanizable (pero sin protección). Es decir, se pueden construir equipamientos deportivos, comerciales y hoteleros. Y alguna vivienda, pero unifamiliar y aislada (como si fuera agrícola).

Si Tremón desarrolla un plan especial en la zona, Urbanismo podría exigirle una compensación (aunque en un suelo no urbanizable no es del todo necesaria). ¿Cuál? La cesión del lugar que actualmente ocupa la Ciudad Deportiva. Aunque se construyera de manera irregular hace 20 años, con el plan de actuación en la mano ya podría considerar legalizada. El Ayuntamiento, entonces, sería propietario de la Ciudad Deportiva y haría como con el Estadio Municipal El Arcángel: cederle el uso al Córdoba Club de Fútbol. Para hacerlo, además, tendría que firmar un convenio que actualmente está en pañales.

A saber: el Córdoba Club de Fútbol explota el estadio del Arcángel gracias a un protocolo de intenciones firmado hace casi una década y que tendría que concluir en un convenio conjunto. En ese convenio, el club tendría que pagar un canon por el uso del estadio, similar al que tendría que abonar en caso de que quisiera seguir entrenando en la Ciudad Deportiva, una vez que esta fuese municipal.

¿Y qué ganaría Tremón? El suelo del Arenal de la Fuensanta se localiza en un lugar envidiable. Junto a la Autovía del Sur (A-4) en una zona urbanísticamente poco saturado es un lugar idóneo para un recinto comercial o deportivo. O incluso para localizar la famosa playa urbana que tiene planteada otra empresa. De momento, todo está en el aire y depende de su concreción, pero existe buena voluntad entre las partes.

La historia de un proyecto construido sin licencia y cuyas multas prescribieron

Entre 1996 y 1998, hace ya 20 años, el empresario y entonces presidente del Córdoba Club de Fútbol Rafael Gómez construyó una ciudad deportiva a la que le puso su nombre. Cinco campos de fútbol (tres de ellos de albero) sobre un suelo de su propiedad que encima estaba catalogado como de especial protección configuraron el lugar en el que los futbolistas del Córdoba Club de Fútbol iban a ir a entrenar, además de un espacio para las categorías inferiores. Por aquella construcción, Rafael Gómez, a través de su empresa Arenal 2000, fue multado por el Ayuntamiento. Aquella sanción acabó prescribiendo años después.

Entre 2001 y 2003, antes del caso de las naves de Colecor, Gómez comenzó a construir un graderío junto al campo principal con capacidad para 3.000 personas. La obra se hizo, nuevamente, sin permiso municipal. Los técnicos de Urbanismo llegaron a firmar hasta 27 resoluciones. Gómez, otra vez, fue multado. Pero la grada se construyó. Y el Córdoba Club de Fútbol siguió entrenando allí.

En 2006, el año en que Rafael Gómez fue detenido en la operación Malaya, el empresario de Cañero decidió firmar un acuerdo por el que cedía casi gratuitamente (un canon de 500 euros al año) la Ciudad Deportiva que iba a seguir llevando su nombre al Córdoba Club de Fútbol. Gómez se iba a encargar del mantenimiento, aunque el Córdoba podría realizar, según ese acuerdo, las obras que quisiera allí. El acuerdo de cesión se firmó por ocho años y caducó en 2014, cuando los suelos ya habían dejado de ser de Rafael Gómez y eran propiedad del grupo inmobiliario Tremón.

Mientras, cuando Prasa controlaba al Córdoba Club de Fútbol y el presidente era José Miguel Salinas, el equipo llegó a negociar una salida con el Ayuntamiento. El suelo de la Ciudad Deportiva seguía siendo de especial protección y el club asumía que para crecer necesitaba unas instalaciones más modernas. El Pleno aprobó la cesión de una parcela en Las Quemadas. El club tenía un plazo concreto para construir allí unas instalaciones que los mandatarios de entonces vieron con muy buenos ojos.

Pero en el año 2011 el Córdoba entró en concurso de acreedores y cambió de propietario. A Carlos González, el nuevo dueño, nunca le convenció la operación de Las Quemadas y buscó otra opción. Finalmente, se volvió a sentar con el Ayuntamiento, nuevamente como entre 1995 y 1999 en manos del PP, y logró que se le cedieran unos terrenos en el Parque del Canal. En 2015 hubo cambio en el Ayuntamiento, y una de las primeras decisiones del cogobierno de PSOE e IU fue la de no conceder licencia para que se iniciaran las obras de la Ciudad Deportiva.

Desde 2015 hasta el verano de 2016, el enfrentamiento entre el club y el Ayuntamiento ha sido total. Tanto públicamente como en los tribunales, de fondo estaba el proyecto de una Ciudad Deportiva que el club necesitaba. El Córdoba, a día de hoy, no tiene patrimonio inmueble. El estadio en el que juega los partidos es municipal. Incluso sus oficinas son municipales. Su único valor es el precio de sus jugadores. Y poco más.

Pese al enfrentamiento, a veces con mayor intensidad, las partes siempre trataron de resolver un problema enquistado. El club rechazó casi todas las opciones que el Ayuntamiento le puso delante. Nunca le gustó la opción de Rabanales, que fue en la que más insistió el Consistorio. Y finalmente optó por buscar suelo propio donde (entre comillas) hacer lo que quisiera. Fue entonces cuando antes de una entrevista con Cordópolis y tras varias informaciones publicadas en prensa, el club descubrió que la Ciudad Deportiva ya no era propiedad ni de Rafael Gómez (algo que el exconstructor y exconcejal siempre quiso afirmar).

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