Condenado a prisión por acuchillar a un guardia civil y atrincherarse en un piso para evitar la detención de su hijo
Cinco años y seis meses de prisión. Esa es la pena que la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Córdoba ha impuesto a un hombre quien en enero de 2022 se enfrentó violentamente a la Guardia Civil con un cuchillo de cocina para boicotear la detención de su hijo, lesionó en el rostro a uno de los agentes y terminó atrincherándose en la vivienda de una vecina en la que se encontraban dos menores.
La sentencia, a la que ha tenido acceso este periódico, detalla que el procesado ya había sido condenado con anterioridad en dos ocasiones por delitos de atentado contra los agentes de la autoridad: la primera, por la propia Sección Segunda de la Audiencia Provincial en marzo de 2018, y la segunda, por el Juzgado de lo Penal número 5 de la capital en noviembre del mismo año.
Los hechos juzgados se desencadenaron el 10 de enero de 2022, cuando la Guardia Civil organizó un operativo policial de localización y arresto en torno a un inmueble donde se encontraba oculto el hijo del acusado. Al tener conocimiento de la presencia de las patrullas, su padre se personó en el lugar en un estado de gran alteración, esgrimiendo un cuchillo de cocina de 24 centímetros de longitud y amenazando con cortarse el cuello ante los agentes. Blandiendo el arma con energía, se encaró con los guardias civiles al grito de “perros, os voy a matar...” para exigirles que le permitiesen el paso.
Ante la agresividad del hombre, la patrulla optó por permitirle acceder a la casa para evitar males mayores, de la que salió poco después acompañado por su hijo mientras ambos eran seguidos a corta distancia por los efectivos policiales, que continuaron recibiendo continuas amenazas de muerte. Al alcanzar una zona despejada, uno de los agentes se abalanzó sobre el acusado para intentar arrebatarle el arma blanca mientras un compañero trataba de reducirlo. Sin embargo, el procesado entabló un duro forcejeo en el que no soltó el cuchillo, zafándose de la patrulla y dándose a la fuga a pie. En ese momento, el hijo del procesado aprovechó para huir.
A causa de esta intervención violentada, uno de los guardias civiles sufrió un corte inciso profundo en el rostro de unos cinco centímetros, que se extendió desde la raíz nasal hasta la región del ojo izquierdo. La herida requirió asistencia de urgencia y una intervención de sutura por planos, tardando 52 días en curar con un perjuicio personal moderado y dejándole como secuela una cicatriz visible de siete centímetros que supone un perjuicio estético ligero.
En su huida, el acusado entró en un edificio cercano, echó la puerta abajo de una patada e irrumpió ensangrentado y cuchillo en mano en el domicilio de una vecina, que en ese momento se hallaba dentro junto a sus dos hijos menores de edad. El procesado conminó a la mujer a guardar silencio y se sentó en una butaca del salón sin dejar de esgrimir el cuchillo de cocina. Tras algo más de diez minutos en los que la mujer y su hijo mayor pudieron moverse por el piso, la familia logró salir al exterior, momento en el que la patrulla de la Guardia Civil que rodeaba el inmueble accedió a la vivienda para reducirlo y detenerlo.
A consecuencia de su arresto, el procesado estuvo en prisión preventiva desde el 10 de enero hasta el 14 de septiembre de 2022. Desde esa fecha, quedó en libertad provisional sometido a medidas cautelares que le prohibían abandonar el territorio nacional con retirada del pasaporte, le imponían la obligación de comparecer quincenalmente en el juzgado y fijaban una orden de alejamiento e incomunicación con la vecina afectada.
Por estos hechos, la Audiencia Provincial lo ha condenado a tres años y seis meses de prisión por un delito de atentado agravado por el empleo de instrumento peligroso, a un año de cárcel por un delito de lesiones y otro más por el de coacciones. El tribunal ha descartado la acusación de detención ilegal formulada por la Fiscalía y la acusación particular al considerar que la limitación de movimiento que sufrió la vecina no era el objetivo del acusado, sino una consecuencia de su intento de ocultarse de la Guardia Civil.
El tribunal ha aplicado la atenuante de dilaciones indebidas tras apreciar un estancamiento “extraordinario e indebido” en la fase intermedia de la causa dentro del Juzgado de Instancia e Instrucción número 1 de Posadas, donde las diligencias sufrieron una parálisis ininterrumpida de más de un año entre abril de 2023 y octubre de 2024. Asimismo, la sentencia ha rechazado la atenuante de toxicomanía solicitada por la defensa al no haberse aportado ninguna prueba que acreditara que el procesado actuara con las facultades mermadas por el consumo de drogas.
Por último, el condenado deberá indemnizar al guardia civil herido con 9.120 euros y abonar las costas del juicio.
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