La tapa, esa gran aliada del Montilla Moriles

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La Cata del Vino sirve también para que los negocios hosteleros muestren sus productos y especialidades

Seamos sinceros. El vino de la tierra está bueno. Degustar un medio de Montilla Moriles, acodado en la barra de madera de un bar, es un ceremonial tranquilo y agradable. Un poco de conversación o un silencio plácido pueden ser suficiente compañía. Y tras esa pausada rutina de beber, hablar y callar, uno siente ese afinado y sutil recalentamiento enrojecido de orejas y chapetas. Y se pregunta: ¿me tomo otro? Precaución. Si lo hace, acompáñelo de una tapita. Un poco de queso. Un poco de jamón. Alguna fantasía de salmorejo o una variante de flamenquín.

Alguien con sentido común, en algún momento de la historia de las catas de Vino Montilla Moriles de Córdoba se percató que algunos organismos llevaban regular aquello de beber vino a palo seco y empezó a ofrecer un surtido de tapas. Con el paso de los años las casetas de negocios hosteleros han ido aumentando su número en el recinto de la Diputación. Uno de los primeros fue Pepe Salamanca, de La Cazuela. “Nosotros siempre hemos sido muy aficionados a la cata. yo particularmente llevo viniendo desde siempre. Y aquí ofrecemos la carta clásica de recetas tradicionales cordobesas. Porque todas ellas casan muy bien con los vinos”, señala el hostelero.

Para Salamanca, la magia de los vinos cordobeses residen no solo en que tienen una amplia gama de platos con los que se puede degustar -salmorejos, berenjenas, gama de queso y jamones, para empezar- sino incluso momentos del día. “Tienes vinos perfectos para el aperitivo, para degustar carnes, pescados y los dulces del postre”, prosigue.

La Cata es también un momento para que negocios que despegaron no hace tanto, como el del Grupo La Carbonería, se dejen ver y vean. Sergio Rodríguez es uno de sus socios. “Es la primera vez que venimos pero para nosotros era muy interesante de cara a seguir promocionando, ver cómo está el sector, qué cosas se hacen”, explica. Hasta la Cata han traído algunas de las recetas que caracterizan la popular carta de sus establecimientos y en el que las frituras juegan un papel importante. “Porque si vas a tomar vino, lo mejor es echarse algo al estómago”, termina.

Porque, como decíamos al principio, el vino de la tierra está bueno. Pero si es con algo de comida y un poco de conversación -o no- está mejor.

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