Los primeros alertantes del incendio en Sierra Morena vieron poco antes a un grupo de personas salir huyendo de la zona
Poco antes de ver humo, los primeros vecinos que alertaron a los diferentes servicios de emergencias de que se estaba produciendo un incendio forestal en Sierra Morena vieron a un grupo de personas huyendo de la zona. Pocos minutos después, y junto al camino de El Chaparral, en el entorno del cortijo popularmente conocido como Altopaso, las llamas devoraban el monte. El incendio, extinguido ya, ha quemado algo más de tres hectáreas, según ha podido saber este periódico, y fue rápidamente controlado gracias a la rapidez del dispositivo que acudió a la zona, formado por agentes especialistas del Infoca y también por el Grupo de Voluntarios de pronto auxilio de las Siete Fincas.
El primer aviso del incendio se produjo a las 20:20 de este miércoles. La llamada llegaba después de que un vecino asegurase haber visto a varios jóvenes abandonar apresuradamente el lugar donde poco después comenzó el incendio. El caso está siendo investigado, pero según ha podido saber este periódico la principal hipótesis con la que se trabaja es la del incendio provocado.
Tras recibir el aviso, el Grupo de Voluntarios de pronto auxilio de las Siete Fincas activó de inmediato sus protocolos de emergencia, según ha explicado a este periódico su presidente, Juan Jiménez. A través de su red interna de alertas se avisó al conjunto del operativo, al tiempo que se comunicaba la incidencia al Plan Infoca. En cuestión de minutos comenzaron a movilizarse los efectivos terrestres y aéreos disponibles. En la zona trabajaron las dos avionetas de carga en tierra del Aeropuerto de Córdoba, más dos helicópteros, uno semipesado. Además, acudieron un total de 35 bomberos forestales del Infoca y también los bomberos del parque municipal de Córdoba.
La hora a la que se declaró el incendio complicó inicialmente las labores de extinción. Fuentes del operativo han detallado que quedaba poco margen para la actuación de los medios aéreos debido a la proximidad del anochecer. Aun así, los recursos pudieron incorporarse al dispositivo y actuar sobre un fuego que avanzaba con rapidez impulsado por el estado del pasto seco existente en la zona donde se originó.
Las llamas comenzaron en una superficie de pastizal y rápidamente alcanzaron terreno forestal. Aunque la vegetación arbustiva conserva todavía cierta humedad propia de comienzos del verano, el pasto seco favoreció una propagación veloz. Juan Jiménez destaca que, de haberse producido el incendio dentro de unas semanas, con una vegetación todavía más seca, las consecuencias podrían haber sido mucho más graves.
Uno de los principales temores durante las primeras horas fue que el fuego alcanzara una urbanización cercana compuesta por unas treinta viviendas. Ante el riesgo potencial, y en coordinación con la Guardia Civil, se recomendó a los residentes que se preparasen para abandonar sus casas. En ese momento había nueve viviendas ocupadas, con alrededor de treinta personas en su interior. Todos los vecinos salieron de forma preventiva y ordenada antes de que la situación pudiera agravarse.
El avance del incendio obligó además al corte de la carretera que conecta la zona del Lagar de la Cruz con Las Jaras, quedando el tránsito restringido exclusivamente a los vehículos de emergencias. El fuego avanzaba precisamente en dirección a Las Jaras y presentaba un importante potencial de desarrollo, según destacan los efectivos que participaron en las labores de control.
Las dificultades de acceso también condicionaron el operativo. La urbanización afectada cuenta con una única vía de entrada y salida y, en algunos puntos, el camino presenta una anchura insuficiente para permitir el cruce simultáneo de dos camiones de bomberos.
Finalmente, el incendio quedó estabilizado y extinguido tras calcinar unas 3,5 hectáreas de superficie, entre pastizal y monte bajo. En las labores de extinción participaron cerca de una treintena de voluntarios del Grupo de pronto auxilio de las Siete Fincas. De ellos, entre 23 y 24 actuaron directamente sobre el terreno con cuatro vehículos, dos de ellos dotados con depósitos de agua, además de una pickup equipada con material de extinción.
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