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Un pasajero del vagón 1 del Alvia agradece la atención “humana y profesional” de los sanitarios del Reina Sofía

Santiago Salvador, en el Reina Sofía.

Alejandra Luque

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Santiago Salvador, un ciudadano argentino y pasajero del vagón 1 del tren Alvia que sufrió el accidente de Adamuz del pasado domingo, ha agradecido a través de sus redes sociales la “humanidad, cariño y profesionalidad” de los sanitarios del Hospital Reina Sofía de Córdoba tras haber recibido el alta.

En su testimonio, este superviviente del siniestro ha puesto el acento en cómo los trabajadores de este centro hospitalario cordobés lo han tratado “en uno de los momentos más difíciles” de su vida. Santiago viajaba junto a su pareja, Cristina, que también ha logrado sobrevivir. Según ha explicado, minutos antes del descarrilamiento comenzó a sentir que algo no iba bien, ya que el vagón en el que viajaban se movía de forma inusual. “Diez minutos antes del accidente notaba que el vagón se movía mucho, más de lo normal, y se lo dije a mi novia”, explica. Instantes antes del impacto, ambos estaban usando su teléfono móvil.

En un momento dado, “las luces se apagaron por completo y comenzaron a escucharse golpes constantes”, provocados por el vagón, que chocaba contra todo lo que pillaba a su paso. El tren dio varias vueltas y la sensación, según su testimonio, fue “de estar dentro de una trituradora”.

Santiago Salvador, junto a sus familiares.

A pesar de sufrir la fractura de tibia y peroné, Santiago permaneció consciente en todo momento. Dentro del vagón, la escena era de pánico absoluto. “Vi personas muertas, niños gritando y hombres que se estaban muriendo y pedían ayuda”, relata. Pese a la gravedad de sus heridas, asegura que durante los primeros minutos actuó movido por la adrenalina. “Tuve diez minutos de adrenalina y sabía que tenía que actuar”, afirma, señalando que su única prioridad en ese momento fue rescatar a su pareja, que había quedado atrapada entre los restos del vagón.

Tras conseguir liberarla, sintió miedo de un posible incendio. Con la ayuda de otro pasajero, logró romper el cristal utilizando un martillo de emergencia. El hombre que le ayudaba terminó perdiendo las fuerzas y mareándose, por lo que le entregó el martillo para que continuara. Finalmente, supervivientes del vagón cuatro acudieron en su ayuda y lograron sacarlo en brazos, ya que apenas podía moverse debido a la gravedad de la lesión en la pierna.

Tras ser evacuado, Santiago fue trasladado al Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba, donde asegura que los sanitarios le han “tratado como un rey”, por lo que se ha deshecho en halagos hacia estos trabajadores y hacia la sanidad española. “Los problemas no son los problemas, sino cómo reaccionamos ante ellos. Lo importante es la esperanza y nunca rendirnos”. Santiago ha sido dado de alta y ya está con su familia.

Santiago, ya dado de alta.
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