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Sobre este blog

Soy ingeniero agrónomo y sociólogo. Me gusta la literatura y la astronomía, y construyo relojes de sol. Disfruto contemplando el cielo nocturno, pero procuro tener siempre los pies en la tierra. He sido investigador del IESA-CSIC hasta mi jubilación. En mi blog, analizaré la sociedad de nuestro tiempo, mediante ensayos y tribunas de opinión. También publicaré relatos de ficción para iluminar aquellos aspectos de la realidad que las ciencias sociales no permiten captar.

El mundo de Trump y 'El cuento de la criada'

Trump con la Biblia.

Eduardo Moyano

24 de enero de 2026 21:00 h

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The Handmaid’s Tale (El cuento de la criada) es una novela de Margaret Atwood, publicada en 1985 en inglés. En el prólogo de su edición en castellano (2019), la autora canadiense nos dice que los grandes cambios geopolíticos tras la II Guerra Mundial le hicieron pensar en la posibilidad de que la deriva totalitaria de los países del Este europeo pudiera suceder también en las democracias occidentales, por muy inverosímil que pareciese entonces. Esa inquietud le llevó a elegir como tema de su novela la conversión de una sociedad de robustas e innegables raíces democráticas en un régimen totalitario.

Contexto y contenido de la novela de Atwood

La novela de Atwood se publicó justo en la época en que el escritor británico George Orwell había situado su célebre distopía 1984 (aquélla en la que acuñó figuras hoy tan conocidas como el “gran hermano” o el “ministerio de la verdad”).

Posteriormente, se trasladó al cine y al teatro, y en 2017 se estrenó como serie de éxito en una plataforma televisiva, recibiendo ese año cinco galardones de los premios Emmy. Dos años más tarde, Atwood publicaría una segunda parte, con el título Testaments (traducida en castellano como “Los testamentos”).

Mientras que Orwell situaba su distopía totalitaria en un espacio geopolítico de influencia británica, Atwood ubica en EE.UU. su novela El cuento de la criada. En ella narra cómo, en respuesta a amenazas externas (reales o imaginarias), un golpe de estado destruye la democracia americana e instala en ese país una república teocrática de nombre “Gilead”, dirigida por grupos fundamentalistas religiosos inspirados en el puritanismo.

A resultas de ello, y en un contexto de crisis climática, fuerte descenso de la natalidad, caos y desorden, más o menos provocado desde las esferas del poder, se declara la ley marcial, se suspenden las garantías constitucionales, se elimina el pluralismo político, se violan los derechos civiles y se atenta contra las libertades públicas (en especial, las de las mujeres, reducidas a funciones domésticas y de procreación).

No es mi propósito narrar aquí el contenido de la novela de Atwood, sino expresar el sentimiento de perturbación que me generó su lectura y el impacto que me causó la serie televisiva. El cuidado que pone la autora en los elementos narrativos (paisaje, edificios, vestuario…) para que todos sean fácilmente identificables con la realidad de una ciudad americana de hoy (y que son bien respetados en su versión televisiva), hace que la historia nos resulte creíble a pesar de la indudable ficción e inventiva que hay en ella.

Con ese estilo y un sentido asombroso de la premonición, la escritora canadiense plantea en su novela una historia que, si bien parecía inverosímil cuando la publicó (mediados de los años ochenta), hoy nos resulta inquietante en muchos aspectos, a la vista de los últimos hechos acontecidos en el mundo, y en concreto en los EE.UU. Es por ese motivo que hago referencia a la novela de Atwood en este artículo.

El mundo de Trump

Ya con el asalto al Capitolio en enero de 2021 por los seguidores del entonces derrotado Donald Trump, se encendieron todas las alarmas sobre el germen totalitario inoculado por el trumpismo en las filas del Partido Republicano. La victoria de Biden y los cuatro años de gobierno del Partido Demócrata actuaron como un placebo, haciendo que no se le diera la importancia debida al cambio profundo que se estaba produciendo en la sociedad norteamericana.

El germen totalitario seguía estando ahí, sin haber sido eliminado del todo, y prueba de ello sería el regreso de Trump en enero de 2025 a la presidencia de los EE.UU. con su movimiento MAGA (Make America Great Again) aún más militante y expansivo que antes. Es con lo sucedido en este primer año del segundo mandato de Trump que la novela de Atwood se convierte en una historia más verosímil de lo que pudo pensarse cuando se publicó hace más de cuarenta años.

El control del poder judicial; la ocupación militar de algunas ciudades americanas por la guardia nacional; la brutal persecución de los migrantes por la policía del ICE a la vista de todos; el acoso a las universidades díscolas con el trumpismo; las acusaciones sin pruebas contra políticos del Partido Demócrata; las burlas histriónicas del propio presidente Trump sobre sus antecesores y otros mandatarios de países supuestamente aliados; la amenaza de suspender las elecciones intermedias (previstas para noviembre)… son sólo algunas muestras de la deriva totalitaria que se está dando en el gobierno de la que, hasta ahora, venía siendo la democracia más antigua del mundo.

Además, la ruptura del orden internacional (con la intervención ilegal en Venezuela o Somalia, la amenaza de anexión de Groenlandia y Canadá, o el aviso de intervención en Irán) es un claro propósito del gobierno Trump de imponer la ley de la fuerza por encima de la carta de Naciones Unidas, una entidad que los propios EE.UU. ayudaron a crear tras la II Guerra Mundial, y que, con sus imperfecciones, ha estado rigiendo el mundo desde 1947. Es un escenario inimaginable hace sólo unos años, pero que hoy es una realidad que nos causa indignación y también impotencia al ver las dificultades de reacción de nuestros gobiernos, paralizados ante una situación que parece superarlos.

No obstante, en ese contexto, la UE, que carece de una política común de defensa y asuntos exteriores, comienza a reaccionar. El acuerdo con Mercosur firmado el 17 de enero en Paraguay (aún pendiente de ratificación) y el anunciado con la India son una apuesta clara de la UE por el multilateralismo, frente al discurso proteccionista de Trump y su amenaza arancelaria. Asimismo, la firme defensa de la soberanía de Groenlandia expresa también el deseo de la UE de no dejarse anonadar por las soflamas del presidente norteamericano y de disuadirle en la ejecución de sus amenazas.

Sin embargo, estas reacciones se dan en un contexto de frágil cohesión interna de la UE, socavada precisamente por el marco divisivo creado por el propio Trump en las relaciones internacionales y por su injerencia en la política europea a través de partidos afines al ideario trumpista.

Reflexiones finales

Leer la novela de Atwood El cuento de la criada, pero, sobre todo, ver la serie de televisión, aún más impactante, resultan dos experiencias perturbadoras, pues lo que parecía inverosímil cuando se editaron, adquiere en los tiempos actuales visos de verosimilitud.

A veces se dice, como una frase hecha para uso coloquial, que “la realidad supera la ficción”. Pero hay ocasiones, como ahora, en que ese aserto adquiere un alto grado de certeza al ver cómo suceden cosas que jamás podíamos imaginar que ocurrirían, tal como alerta la propia Atwood en el prólogo de su inquietante novela, situada, como he señalado, en los EE.UU.

En estos “tiempos recios” (como titula Vargas Llosa una de sus últimas novelas), sólo cabe esperar que los límites del poder funcionen en la democracia estadounidense; que actúen los contrapesos institucionales que John Adams (segundo presidente de los EE.UU.) procuró que se incluyeran en la Constitución, convencido como estaba de que “es preferible una sociedad de leyes a una sociedad de reyes”.

Cabe esperar también que sea la sociedad civil norteamericana la que se movilice contra el uso arbitrario del poder político, tal como hizo la población de las trece colonias contra el imperio británico hace ahora justo 250 años.

Sobre este blog

Soy ingeniero agrónomo y sociólogo. Me gusta la literatura y la astronomía, y construyo relojes de sol. Disfruto contemplando el cielo nocturno, pero procuro tener siempre los pies en la tierra. He sido investigador del IESA-CSIC hasta mi jubilación. En mi blog, analizaré la sociedad de nuestro tiempo, mediante ensayos y tribunas de opinión. También publicaré relatos de ficción para iluminar aquellos aspectos de la realidad que las ciencias sociales no permiten captar.

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