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Trabajadoras de ayuda a domicilio: las invisibles de la protección laboral ante las altas temperaturas

Piedrasanta, auxiliar de Ayuda a Domicilio, junto a un señor mayor.

Carmen Reina

19 de julio de 2026 20:02 h

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Es mediodía de cualquier día del verano en Córdoba en el que la temperatura sobrepasará los 40 ºC. Una trabajadora del servicio de ayuda a domicilio acaba de llegar caminando por la calle a casa de un usuario para ponerle la comida. Luego, a eso de las 16:00, tendrá que ir a otro domicilio a fregar los platos y recoger la cocina, mientras que poco después -cuando se alcanza la temperatura máxima en esos días de verano-, acudirá a otro hogar a levantar de la siesta a una persona mayor. Y, durante la tarde, el trabajo en algunas casas sin aire acondicionado y determinadas tareas hace que las trabajadoras acaben empapadas de sudor.

Es la realidad que viven y describen las trabajadoras de ayuda a domicilio en lugares como Córdoba y que sindicatos como CCOO denuncian por ser las invisibles de la protección laboral frente a las altas temperaturas. Mientras que en sectores como el campo o la construcción lógicamente se reducen horarios, se establece la jornada intensiva y se reorganizan tareas, las necesidades del servicio que prestan estas trabajadoras hace que, sí o sí, se mantengan los horarios y las tareas que realizan con los usuarios. Aunque también cabe, como reclaman, la posibilidad de adecuar algunas labores a esta época del año.

“Hacemos desplazamientos durante la jornada, nos movemos de un domicilio a otro y hay gente que va caminando, quien puede en coche o moto”, explica Piedrasanta, una de estas trabajadoras que presta su testimonio a Cordópolis. Cuenta cómo es la jornada de la mayoría de sus compañeras, con trabajo de mañana y también durante la tarde, cuando peor se pasa frente al calor extremo.

Acuden a unos cuatro domicilios por la mañana y otros tantos por la tarde, dependiendo de las tareas. Y ahí, esos desplazamientos con el sol cayendo de manera criminal en Córdoba son lo peor. Pero también lo son algunas de las condiciones y las tareas que deben hacer en las casas y que, en esta época, se vuelven cuesta arriba.

“En los domicilios pasamos calor”, dice esta trabajadora. “Hay casas donde no tienen puesto el aire acondicionado y pasamos calor”. Más moviéndose y trabajando como deben hacerlo “Ayer mismo tuve que ir entre las 17:00 y las 18:00 a duchar a una señora, arreglarle la habitación, el baño...”, enumera sobre la hora de altas temperaturas y el calor que además pasa realizando esa labor.

Piedrasanta, auxiliar de Ayuda a Domicilio.

“En domicilios privados, no hay plan de riesgo laborales”

Entre las labores que realizan estas trabajadoras se incluyen las de limpieza y mantenimiento del hogar, también las de cocina, y las personales como levantar a los mayores o ducharlos, además de acompañarlos al médico, a otros recados o salir a pasear. Y, con el calor, si bien algunas de ellas no hay más remedio que hacerlas a las horas establecidas pese a las altas temperaturas, en otras sí podría adaptarse algo el horario.

“Hay mayores que no tienen el mismo calor que las trabajadoras, normalmente tienen más frío, y hay a quien la pensión no le da para poner mucho el aire acondicionado”, explica Inma Morales, responsable de Ayuda a Domicilio en CCOO que representa a estas empleadas.

“El problema es que el trabajo se desarrolla en domicilios privados y ahí no hay un plan de prevención de riesgos laborales como en otros trabajos. No se hacen inspecciones, no hay un control de la temperatura...”, se queja. Y se dan casos como que “un señor mayor dice que tiene frío, le tienes que duchar con agua caliente, con el calor, el vapor...nosotras acabamos empapadas en sudor”.

Entre el calor en los desplazamientos y el trabajo continuado con una temperatura no adecuada en las casas, las trabajadoras reportan consecuencias. “No llega a ser un golpe de calor, perí hay bajadas de tensión, están aturdidas, les falta el aire con el vapor del baño y el esfuerzo físico...se junta todo”, constata Morales.

La solución es complicada porque a los usuarios hay que atenderlos a sus horas. “Pero sí pediría comprensión a los familiares para algunas tareas. Si estamos en verano en Córdoba y sus pueblos a 44 grados, no pongamos un servicio de paseo o acompañamiento por la tarde, hay que evitar esas horas, por su salud y la de las trabajadoras. O no es necesario ir a las 16:00 a gregar los platos y recoger la cocina, puede ser después”, pone como ejemplo.

“Hay tareas inevitables que deben ser a su hora, como levantar de la cama a un usuario, el cambio de pañal, darle de comer...eso tiene su horario. Pero hay otras tareas por las que sí se podrían evitar desplazamientos en esos picos de ola de calor”.

Con todo, las trabajadoras de ayuda a domicilio lanzan un mensaje para que se las escuche y se las visibilice ante la situación que deben soportar en el verano. “Somos imprescindibles diariamente, pero nadie nos ha reconocido nunca nada. Somos invisibles porque nadie nos ve ni se nos reconoce, pero tenemos que trabajar soportando cualquier temperatura”.

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