PRECIO ACEITE REPORTAJE
La subida histórica del aceite de oliva enfada al consumidor a las puertas de Navidad

El aceite de oliva, en precios históricos

Paco señalaba con el paraguas una garrafa de cinco litros de aceite de oliva. “27 euros, ese es, si acaso el único que merece la pena”, le decía a su mujer. Ella le corregía: “28, son 28”. La pareja escrutaba los precios del aceite de oliva virgen extra en uno de los supermercados de la calle San Pablo. Los viales del oro verde estaban llenos, mientras los del aceite de girasol, ubicado a su lado, comenzaban a mostrar estantes vacíos a las 11:00 de la mañana.

Radiografía del olivar: una cosecha muy temprana, escasa, con precios altos y costes por las nubes

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“A este precio es que cómo vamos a freír con aceite de oliva, es imposible”, afirma Paco a este periódico. La cajera del supermercado añadía que la subida de los precios se ha notado este lunes, con prácticamente todas las etiquetas marcando precios por encima de los cinco euros el litro. Sólo el aceite Mueloliva estaba por debajo de esa barrera psicológica, aunque era un truco: la botella es de 75 centilitros.

La subida se esperaba como el agua que lleva desde el sábado regando los olivares de Andalucía. La semana pasada se superó el récord de precio en origen: 5,11 euros por cada kilo de aceite de oliva virgen extra producido y vendido en las almazaras, un nivel jamás alcanzado. Hasta esta campaña, el precio más alto que se había pagado en el sector, en origen, se había alcanzado en el año 2005, con 4,26 euros de media por kilo.

Venta de Stock a precio de sequía

Aunque en eso también hay truco. “La botella que te están vendiendo este lunes a 25 euros en el supermercado no la compraron el viernes pasado, lleva almacenada meses. La suben cinco euros, pero para ellos ya era rentable venderla por 20 euros”, explica Paco, uno de los camareros del bar Capitoné, en la calle Claudio Marcelo, y que dice que la subida en la última semana fue de “un 20%” para el aceite de oliva que sirven a sus clientes.

A pesar de ello, no va a haber cambios ni de precio ni de producto, de momento, en este bar, que sirve desayunos en una zona de mucha actividad. “Nosotros en aceite no escatimamos. Si tenemos aceite malo en Córdoba es ya para matarnos”, dice Paco, que añade que siempre que se acerca la nueva cosecha el aceite suele subir, aunque nunca de la forma en la que lo ha hecho este año.

Lo cierto es que la campaña de 2022 es rara porque se ha formado una especie de tormenta perfecta: los precios que perciben los olivicultores son los más altos de la historia, pero se dan con unos costes de producción por las nubes, también los más altos de la historia, y en medio de una sequía extrema que vaticina una cosecha corta, la mitad de la del año pasado. A eso se une, finalmente, que la oferta se ha atrincherado en busca de mejores negocios.

Un subidón prenavideño

El resultado de todo esto es que España está entrando en un terreno desconocido con una oferta de precios nunca vista. Así que el precio en origen que se paga hoy puede provocar rechazo en el consumidor, sobre todo cuando hay grasas vegetales que son más baratas. “La gente ya se ha olvidado y parece que ve normal pagar más de 2 euros por el aceite de girasol”, dice una dependienta del supermercado, que recuerda que la Navidad está encima, así que hay que hacer malabares para cuadrar los números.

En ese sentido, Paco, desde Capitoné, coincide con el análisis: “En Navidad siempre ha subido todo algo más. El problema es que este año lo que cuesta es encontrar algo que no haya subido. El problema es que no es el aceite de oliva, son muchas cosas más. El aceite es la última”. Un compañero suyo se suma: “El pan, la bollería, el café, el azúcar...”, dice. Paco recoge el guante: “Las panaderías van a reventar. Están hasta aquí -se lleva la mano al cuello-. No quieren subir los precios, pero cuando llega el saco de harina, lo que antes valía 30 y ahora vale 50. Y de la luz no te digo nada”, se lamenta.

A pesar de ello, en Capitoné apuestan por aguantar. “Ya hicimos una subida de precios y de momento estamos intentando aguantar lo máximo posible, porque el cliente no lo puede pagar todo. ¿Claro, qué pasa? Que va a llegar un momento en que no vamos a poder esperar a que bajen los precios”, reflexiona amargamente. ¿Cree realmente que el precio del aceite va a bajar? “Cuando pasen tres meses, si hay stock, bajarán los precios”, vaticina Paco, antes de volver al trajín diario.

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