El mercado del aceite de oliva se vuelve a tensar por unos precios que no paran de bajar en origen
El sector del aceite de oliva en España atraviesa una situación de extrema tensión, una vez más. Esta vez, la tensión de los productores está marcada por una persistente caída de los precios en origen que contradice los fundamentos básicos del mercado. Según los datos actualizados a fecha de este viernes por el portal Oleista.com, el precio medio del aceite de oliva virgen extra (AOVE) en España se sitúa en 3,85 euros por cada kilo producido, lo que representa un descenso del 3,50% en los últimos diez días.
Este desplome es todavía más acusado en otras categorías, con el aceite virgen cotizando a una media de 3,27 euros por cada kilo producido (un 19,56% menos en diez días) y el lampante situándose en los 3,08 euros por cada kilo producido, tras registrar una caída del 19,85% en el mismo periodo. Esta tendencia a la baja resulta paradójica para los productores, ya que la campaña 2025/26 ha registrado una producción entre un 3% y un 6% inferior a la anterior en España, sumado a un descenso del 4% en la producción mundial según el Consejo Oleícola Internacional.
Esta “ecuación rota” supone que, a pesar de haber menos aceite disponible y de que los costes de producción se han disparado un 60% por el encarecimiento de la energía y los fertilizantes, los precios que percibe el agricultor siguen hundiéndose. Actualmente, las cotizaciones se encuentran significativamente por debajo del umbral de rentabilidad, estimado en unos 4,50 euros por cada kilo producido para el olivar tradicional, lo que está provocando que muchas explotaciones trabajen bajo pérdidas operativas.
Organizaciones como COAG denuncian que esta situación no responde a razones agronómicas, sino a una estrategia deliberada de los envasadores que, aprovechando su posición de poder en el mercado (oligopsonio), habrían paralizado las compras desde mediados de abril para forzar una bajada de precios y generar incertidumbre entre los productores.
A este escenario de presión se suma la denuncia sobre el denominado “aceite fantasma tunecino”, un producto que entra en España eludiendo los aranceles ordinarios y que, en muchos casos, pierde su rastro de origen tras pasar por países como Portugal antes de llegar a los lineales de los supermercados españoles. Se estima que el 81% del aceite de Túnez importado en 2025 utilizó cauces que esquivan los controles del contingente europeo, compitiendo de forma desleal con el producto nacional.
Por otro lado, la confianza en el mercado se ha visto seriamente dañada por un error detectado en los datos de mayo publicados por la Agencia de Información y Control Alimentarios (AICA), lo que provocó un parón en las operaciones comerciales y contribuyó a la desestabilización de los precios. Ante este clima de inestabilidad, el Ministerio de Agricultura ya ha iniciado la consulta pública de una norma de comercialización para la campaña 2026/27 con el objetivo de regular la oferta y tratar de estabilizar el funcionamiento de un mercado que actualmente se encuentra profundamente tensionado.
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