Familiares de presos de Córdoba piden que vuelvan las visitas presenciales dos meses después del inicio del brote

Prisión de Córdoba

Familiares y parejas de los internos de la prisión de Córdoba han solicitado la vuelta de las comunicaciones presenciales y los vis íntimos, toda vez que la cárcel va volviendo a la normalidad tras el brote de Covid-19 que se detectó hace justo dos meses en su interior, y que ha llegado a contagiar a 400 personas, en su mayoría internos.

La prisión de Córdoba comenzó a volver a la normalidad a finales de la pasada semana, según informan fuentes sindicales y familiares de presos. El jueves se levantó el confinamiento a los distintos módulos afectados y el viernes se abrió el polideportivo. La lavandería funciona y la cocina también, aclaran desde los sindicatos.

Por su parte, todos los módulos ya tienen autorizadas las comunicaciones a través de mampara, mientras que los permisos han comenzado a reactivarse, aunque en grupos pequeños, de diez en diez, que se irán aumentando progresivamente. Además, desde el viernes ya acceden del exterior monitores de entidades que trabajan con los internos.

Está previsto que, si no existe ninguna incidencia de relevancia, el brote se dé por cancelado por Sanidad, transcurridos 15 días tras el levantamiento del confinamiento, es decir, el próximo 15 de diciembre, aunque Instituciones Penitenciarias, según los familiares de presos que han contactado con este periódico, no tienen esa información.

En estos momentos, según la última actualización de Instituciones Penitenciarias, la cárcel de Córdoba, tercera más poblada de España y la que cuenta con más población reclusa de toda Andalucía, tiene cerradas las comunicaciones presenciales con la familia y los vis a vis íntimos. Sólo las cárceles de Algeciras y la de Sevilla están en una situación similar.

No obstante, recuerdan las fuentes consultadas, la prisión de Córdoba es la única de la comunidad autónoma andaluza que, ha mantenido suspendidas las comunicaciones íntimas desde septiembre de 2020. Hay internos que no han tenido vis a vis con sus parejas desde hace un año y tres meses. Otros, aprovecharon que en marzo y junio se abrieron las comunicaciones familiares y sacrificaron el ver a sus padres y sus hijos para poder estar a solas con sus parejas.

Los familiares y las parejas de los internos se quejan, además, de la falta de información y de que no se les proporcione un horizonte de reapertura de las comunicaciones incluso ahora, que en el interior de la prisión todo parece volver a su cauce tras el mayor brote de Covid registrado en las prisiones españolas.

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