Córdoba reúne a 150 investigadores para analizar cómo ampliar el límite térmico de la vida frente al calor extremo
La Universidad de Córdoba (UCO) se ha convertido esta semana en el centro internacional de la investigación sobre los efectos del calor extremo en los seres vivos con la celebración del 47th New Phytologist Symposium: Extreme Heat: Extending the Thermal Limits of Life, un congreso que reúne a 150 investigadores procedentes de 22 países para debatir los avances científicos más recientes sobre la adaptación de las plantas y los ecosistemas a temperaturas cada vez más elevadas.
La inauguración contó con la participación de la vicerrectora de Campus Sostenible de la UCO, Amanda García, junto a los profesores e investigadores Rafael Villar y Cristina Crespo, del área de Ecología de la Universidad de Córdoba, quienes destacaron la importancia de un encuentro científico que se celebra precisamente en una ciudad acostumbrada a registrar algunas de las temperaturas más altas de Europa.
Durante la apertura, la representante de la Universidad subrayó que hablar de calor extremo en Córdoba “parece algo evidente”, pero recordó que el objetivo de la investigación científica es encontrar fórmulas que permitan adaptarse a un fenómeno que cada vez resulta más frecuente e intenso. En este sentido, destacó el papel de la comunidad investigadora internacional reunida en la ciudad para profundizar en el conocimiento del problema y aportar soluciones prácticas.
Adaptarse a un fenómeno que irá en aumento
El profesor Rafael Villar, del Departamento de Ecología de la UCO y miembro del comité organizador, explicó que el simposio reúne a algunos de los científicos más prestigiosos del mundo en el estudio de los efectos del calor extremo sobre las plantas. Según Villar, el objetivo es comprender mejor cómo responden los organismos vegetales a las temperaturas extremas y qué mecanismos de adaptación pueden desarrollarse ante un escenario marcado por el aumento de las olas de calor.
El investigador recordó que la reducción de las emisiones de dióxido de carbono sigue siendo una prioridad para mitigar el cambio climático, pero señaló que la adaptación constituye igualmente un reto fundamental. En este contexto, destacó la necesidad de conocer cómo pueden responder las plantas a condiciones ambientales cada vez más severas, especialmente en sectores tan sensibles como la agricultura, los bosques y los ecosistemas naturales. “Esperamos que de este simposio surjan propuestas y soluciones para afrontar un problema que será cada vez más recurrente”, indicó.
Uno de los ámbitos de investigación que está desarrollando actualmente la Universidad de Córdoba se centra en el estudio de los límites térmicos de las especies vegetales presentes en parques y zonas verdes urbanas. La profesora Cristina Crespo, también investigadora del área de Ecología, explicó que los trabajos buscan determinar qué especies son capaces de soportar mejor las temperaturas extremas y cuáles podrían ver comprometido su funcionamiento en el futuro.
La flora urbana, una aliada frente al calor
La investigadora señaló que las plantas urbanas desempeñan un papel esencial en la regulación térmica de las ciudades. Además de su valor ambiental y paisajístico, contribuyen a reducir la temperatura del aire y a mejorar el confort térmico de la población. “Si las plantas dejan de funcionar adecuadamente, también perderán parte de su capacidad para refrigerar el ambiente, lo que podría intensificar el fenómeno conocido como isla de calor urbana”, explicó.
Los estudios realizados por el grupo de investigación muestran que no todas las especies responden igual ante el aumento de las temperaturas. En particular, algunas especies ornamentales procedentes de regiones tropicales presentan un comportamiento menos favorable del esperado en términos de resistencia térmica y capacidad de enfriamiento.
Por el contrario, las especies originarias de climas mediterráneos y templados parecen mostrar una mayor adaptación a las condiciones extremas que ya se están registrando en ciudades como Córdoba. Durante la inuaguración, Crespo defendió también la necesidad de acercar el conocimiento científico a la ciudadanía y a los responsables de la planificación urbana.
La investigadora reconoció que existe una creciente preocupación social por la conservación de la flora urbana y las zonas verdes, aunque considera que todavía queda un amplio margen para mejorar la concienciación y la incorporación de criterios científicos en la gestión de las ciudades. En este sentido, destacó el papel de los investigadores en la divulgación de resultados y en la transferencia de conocimiento hacia administraciones y gestores públicos.
Además de la flora urbana, los grupos de investigación de la Universidad de Córdoba trabajan en otras áreas estrechamente relacionadas con los efectos del calor extremo. Entre ellas destacan los estudios sobre el funcionamiento de los bosques mediterráneos y la adaptación de los sistemas agrícolas a las nuevas condiciones climáticas.
Según explicó Crespo, el incremento de las temperaturas también favorece la expansión de plagas y especies exóticas que pueden afectar negativamente a los ecosistemas forestales y agrícolas. Por ello, diversos equipos de investigación están analizando las posibles consecuencias futuras y las estrategias de adaptación más eficaces.
Una semana de debates científicos
La jornada inaugural del congreso, celebrada el martes 2 de junio, comenzó con la recepción de los participantes y un acto de bienvenida institucional a cargo de representantes de la Universidad de Córdoba y del comité organizador. La programación científica arrancó con la sesión Heatwaves and plant life – when and where (Olas de calor y vida vegetal: cuándo y dónde), presidida por Owen Atkin (presidente del Comité Organizador del congreso) y Alice Gauthier.
Posteriormente se ha celebrado una mesa redonda dedicada a los microclimas, la modelización de temperaturas superficiales, las consecuencias biológicas de la exposición al calor y la recurrencia de episodios extremos.
Tras una pausa, la segunda sesión científica se centra en las respuestas ecoevolutivas al calor extremo, con ponencias sobre tolerancia térmica, servicios ecosistémicos, límites de la fotosíntesis, adaptación de gramíneas en áreas geotermales, vulnerabilidad térmica y variabilidad en la resistencia fisiológica de las plantas. La jornada concluye con sesiones de comunicaciones breves, exposición de pósteres científicos y una recepción para los participantes.
El simposio continuará durante toda la semana en Córdoba y finalizará el viernes al mediodía, después de varias jornadas dedicadas a compartir investigaciones y debatir estrategias que permitan comprender mejor cómo la vida en la Tierra puede enfrentarse a un futuro marcado por temperaturas cada vez más extremas.
0