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Un camión de paja provoca el mayor incendio en la sierra de Córdoba de los últimos años

Incendio en Cerro Muriano

Eran las 14:40 de este viernes. El Servicio de Prevención y Extinción de Incendios y Salvamento (SPEIS) de Córdoba recibe el aviso de que un camión de paja está ardiendo en la N-432, dentro del término municipal de Córdoba y muy cerca de Cerro Muriano. Lo que parecía un simple suceso, las llamas se propagaron hacia la vegetación que había en los aledaños de la carretera y pronto los efectivos del Plan Infoca tuvieron que unirse para coordinar un operativo que ha desembocado en uno de los peores incendios que ha vivido la Sierra de Córdoba en los últimos años.

En primera instancia, la Guardia Civil optó por cortar el tráfico de la carretera N-432 en el tramo comprendido entre Córdoba y Cerro Muriano. Rápidamente, hasta nueve medios aéreos del Plan Infoca rondaban el cielo de Córdoba tratan de que las llamas no llegasen a las viviendas del entorno. Pese a ello, las autoridades decidieron desalojar de manera preventiva las parcelaciones de Torreárboles y Villa Alicia, y se incidió en la vigilancia sobre el casco urbano de Cerro Muriano.

Porque la principal preocupación es el núcleo poblacional que hay en Cerro Muriano. Las llamas avanzaban sin control y el trabajo principal de los medios aéreos se centró en tratar de frenar que el incendio se pudiera dirigir a esta zona. Las labores estaban focalizadas en que el fuego cogiera rumbo hacia el oeste de Torreárboles a la espera de que la intensidad del viento menguara, aunque eso no estaba en sus manos.

Situación operativa 1 en la fase de emergencia

Conforme el incendio iba avanzando, la Junta de Andalucía, a través del consejero de Presidencia, Antonio Sanz, elevó a fase de emergencia, situación operativa 1, el Plan Infoca en la provincia de Córdoba. La preocupación era máxima y, de hecho, las autoridades solicitaron a la población que siga en todo momento las indicaciones de los servicios de emergencia. Además, el Ayuntamiento abrió el centro cívico de Cerro Muriano para atender a las personas que han sido desalojadas de forma preventiva.

Por otro lado, el puesto de mando avanzado estaba situado en pleno Cerro Muriano, más concretamente en el aparcamiento de la Feria. Mientras que muchos observaban desde la glorieta de entrada al barrio, el Plan Infoca seguía aumentando su dispositivo, esta vez con 70 efectivos por tierra y cinco autobombas. Asimismo, a los ocho medios aéreos iniciales se sumaron otros más, mientras que se completó con una Unidad Médica para prestar asistencia sanitaria en caos de necesidad.

Las horas de luz se acababan, la noche ya se acercaba. El viento hacía que el fuego marchase, esta vez, en dirección Alcolea, aunque todavía quedaba mucho camino por recorrer y era el momento de paliar el avance de las llamas. Es por ello que el Plan Infoca decidió aumentar los medios sobre el terreno, con hasta 145 efectivos, ocho autobombas, tres buldóceres, dicha Unidad Médica y una Unidad de Meteorología y Transmisiones. Además, el apoyo aéreo también incrementó, con más de 20 medios entre helicópteros y avionetas.

El incendio en el Castillo de la Albaida en el recuerdo

El último suceso de este estilo que ha sucedido en la Sierra de Córdoba tuvo lugar en 2025 cuando la chispa de un vehículo o la colilla de un conductor imprudente provocó un incendio que quemó 84 hectáreas y obligó a desalojar a medio millar de personas. Más de 300 personas pasaron la noche del 22 de julio de 2025 -apenas un año y dos días antes- fuera de sus casas. Aunque es un incendio que guarda algunas similitudes con el actual.

Como el actual, el incendio del Castillo de la Albaida se originó en una cuneta de la carretera que sube a Trassierra y como en 2025 también hubo una primavera bastante lluviosa, la vegetación hizo que se propagase unas llamas que estuvieron candentes, al menos, por dos días. El resultado fue que se quemaron 84 hectáreas y el susto en el cuerpo para muchas personas que vieron como sus viviendas estaban en peligro en apenas segundos.

Además, y como ya se comentó entonces, esto es un aviso para lo que resta del verano. La situación tras las lluvias de primavera es especialmente sensible. En el monte y en el campo abunda el pasto seco, de grandes dimensiones y que nadie ha retirado. A poco que vuelva a saltar una chispa en un día caluroso y seco, y con viento, se podrá provocar un enorme fuego, con consecuencias incluso peores.

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