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Córdoba se prepara para una riada como la de 2010

El Guadalquivir, en la noche del jueves, a su paso por Córdoba

Alfonso Alba

5 de febrero de 2026 20:02 h

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Febrero de 2010 es una fecha que marca una especie de antes y después en el urbanismo cordobés. El día 25 el Guadalquivir alcanzó unas enormes dimensiones y anegó unas 400 viviendas. La mayor parte de ellas se habían construido de manera irregular entre los años ochenta y noventa. O incluso después. No se habían podido inundar en las grandes riadas anteriores, la de 1980 y la de 1963.

Aquel día se supo que el Guadalquivir guarda las escrituras de su propiedad y que de vez en cuando sale a reclamarlas. En febrero de 2010 casi no hubo tiempo de reacción. El río se desbordó como siempre, laminando y poco a poco. Dio tiempo para desalojar a la gente, pero poco más. No hubo ahogados ni heridos, pero sí enormes daños materiales. Entonces, no había planes de emergencia y las comunicaciones entre administraciones no eran las mejores.

Ahora, es muy diferente. La Confederación Hidrográfica del Guadalquivir ha avisado con tiempo a la Junta de Andalucía y los ayuntamientos ribereños del río que puede que en las próximas horas o días nos acerquemos a lo que ocurrió en 2010: que el río se desborde a unos límites en los que se vuelvan a inundar las 400 casas de entonces.

Las inundaciones del Guadalquivir suelen ser previsibles. Salvo cambios en el cauce, que no se han producido, el río siempre inunda por el mismo sitio. Conforme va subiendo su lámina de agua va entrando en las primeras casas de siempre. Por eso, las administraciones saben qué tienen que desalojar.

En Córdoba capital, el Ayuntamiento ha vaciado las parcelaciones de Guadalvalle, la Altea, San Isidro, Forja I, Forja II, parte de Fontanar de Quintos, parte de Majaneque, parte de la Ribera Baja en Alcolea y la calle La Barca. Precisamente, la calle La Barca es el único entorno legal, enclavado en el urbanismo cordobés, que se inunda. Pero eso es algo con lo que se cuenta.

A día de hoy no se sabe con exactitud ni cuántas viviendas son las inundables ni cuánta gente vive en ellas. El Ayuntamiento ha ido peinando calle a calle las zonas donde sí que sabe que va a llegar el agua, siempre que se repita, o se acerque, un escenario similar a de 2010.

Desalojo de vecinos de Majaneque y Fontanar de Quintos por la crecida del río

El mensaje de la Confederación

El mensaje que ha trasladado la Confederación a la Junta señala que se hará todo lo posible por que no ocurra una inundación como la de entonces. Pero tampoco se descarta. Eso sí, se insiste en que no irá a más. Córdoba tiene más zonas inundables, a las que llegaría el agua si la cosa se sigue complicando. Un ejemplo está en el Campo de la Verdad o en el Arenal de la Fuensanta. Son zonas urbanas e inundables. Pero aún tiene que llover mucho más.

Los modelos de la Confederación Hidrográfica no contemplan un escenario mayor que el de 2010. Los ingenieros tratan de ganar márgenes de seguridad en todos los embalses, sin desbocar el caudal del Guadalquivir. El objetivo es que existan esos resguardos cuando vuelva a llover. Y se sabe que lloverá el viernes, el sábado, algo menos el domingo y también el lunes. Se cuenta con que las precipitaciones no serán tan intensas como las de las borrascas anteriores, aunque hay previsiones de que sí que pueden serlo.

Los desalojos no son solo en Córdoba capital. También hay zonas que si se repite lo de 2010 se inundarán en pueblos como Villa del Río, Montoro, Villafranca de Córdoba, Almodóvar del Río, Posadas o Palma del Río. Todos los alcaldes están alerta y en todos los municipios se están tomando medidas.

Este jueves, por ejemplo, se envió el primer SMS Es Alert en la historia de Córdoba. Se advertía a los vecinos de las zonas inundables que se tenían que ir. El delegado del Gobierno andaluz, Adolfo Molina, insistía en que “lo más importante es la vida”. Y que daba igual lo que se dejara atrás. Se trataba de evitar desgracias personales.

Lo que no se sabe es cuándo llegará el pico del episodio y cuándo volverá a descender el cauce del Guadalquivir. La historia no siempre se repite, aunque rima. Y en todas las riadas anteriores, la historia de Córdoba nos ha enseñado que el Guadalquivir es más o menos previsible, aunque a veces nos sorprende.

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