ENTREVISTA
Califato ¾: “Se están quedando con los festivales grandes empresarios que no los pisan”
Han pasado poco más de siete años desde que un grupo de productores de varios puntos de Andalucía se metieron en un cortijo a mezclar flamenco y electrónica. Aquel gazpacho --que lo cambió todo un poco--, lo subieron a una plataforma independiente como Bandcamp y, poco a poco, fue llegando a más oídos, hasta que un anuncio de cerveza los llevó definitivamente al gran público.
Aquel primer trabajo era casi un experimento. Pero funcionaba en tanto que recogía a la perfección el zeitgeist cultural de la Andalucía de la segunda década del siglo. Lo firmaron como Califato ¾. Y hoy es muy difícil hablar de nuevas músicas y sonidos andaluces sin mencionarlos a ellos.
A punto de volver a pisar Córdoba, en una fecha tan señalada como el 28 de febrero, el grupo responde un cuestionario en el que dejan claro que poco o nada se han movido desde 2018. Y, si se han movido, ha sido para politizar aún más su discurso, cada vez más trufado de futurismo y, a la vez, más seductor para voces del flamenco ortodoxo. En lo esencial, repiten aquel titular que ya dieron en una larga entrevista hace algunos años.
La fiesta, la risa y la guasa también son política
PREGUNTA (P.). ¿Qué siente el grupo cada vez que pisa el Califato?
RESPUESTA (R.). Es un orgullo, nos trae muy buenos recuerdos cada una de las veces que hemos estado aquí. La última vez que vinimos fue para la Noche Blanca, e hicimos toda la ruta. Nos encantó ver jóvenes y mayores callejeando por las plazas y recovecos y el final allí con tantísima gente en los jardines del Alcázar, cuando apenas unas horas antes solo se escuchaban grillos y ranas.
P. Siete años después de publicar vuestro primer EP, ¿os imaginabais en la brecha y recorriendo España?
R. Estamos muy contentos de haber podido desarrollar el proyecto todos estos años y estar en el punto en el que estamos. Disfrutamos de currar juntos a diario y de estar aquí en nuestra ciudad montando nuestra casa (el estudio) y nuestra movida año tras año.
P. ¿Cómo ha evolucionado el discurso del grupo en todo este tiempo? ¿Sentís que seguís manteniendo el mismo espíritu festivo o ahora hay más peso de lo político?
R. Pues seguimos con las mismas convicciones: hace falta remover conciencia y hacer que la gente despierte. Y en concierto se consigue esto a través de la fiesta, que la risa y la guasa también son política. Es importante que se hagan políticas para los andaluces, y que se cuide la vecindad y soberanía andaluza desde los barrios, los pueblos y las ciudades. Queremos vivir aquí, pero la vivienda lo hace imposible. Cada vez hay menos calidad de vida con un coste de vida tan elevado.
P. El año pasado, copasteis titulares por vuestra presencia y vuestras renuncias a festivales vinculados al fondo KKR. Pasado el tiempo y, ante una nueva temporada de festivales, ¿cómo valoráis la posición que tomasteis?
R. Qué menos, es se están quedando con todos los festivales grandes empresarios que no los pisan. Nosotros somos jornaleros de la cultura, es muy importante que la gente elija dónde pone su presencia y su dinero.
P. La fiesta del sábado es un combo con pioneras como Lole Montoya y proyectos de nuevo cuño como Delasrosas. ¿Se siente Califato un puente entre las distintas generaciones que hacen música andaluza?
R. Lole son palabras mayores, es una leyenda. Delasrosas también nos gusta mucho lo festivos que son. En la furgo hemos puesto temas suyos para venirnos arriba y ¡es una lástima lo poquito que duran! También es curioso el lenguaje de sus vídeos, que lo hacen estético y con una capa de ironía y humor, mola cómo conectan con las nuevas generaciones.
P. ¿Percibís síntomas de saturación dentro de los nuevos subgéneros que han surgido en los últimos años y que mezclan electrónica y raíces o creéis que es una fórmula que ya está asentada y que tiene todavía cosas que ofrecer?
R. El mainstream apesta a colonia. Si la música es expresión, alzar la voz, más allá de las presiones de la vida diaria, manifestar algo que no es “lo normal”, quejarse o trasmitirlo con naturalidad no domesticada, pues entendemos que por supuesto que queda ahí fuelle.
Por una suma de dinero considerable podemos tocar en 'Madrilucía'; lo que no podemos asegurar es no terminar esa noche en la cárcel
P. ¿Es Andalucía Salvaje o cada vez la veis más domesticada?
R. Andalucía siempre tiene un punto salvaje. Aunque no diríamos exactamente que salvaje es la palabra correcta, diríamos que tiene un legado muy potente de rebeldía que la hace única. Pero, por otro lado, como diría Juan Carlos Aragón, también tenemos muy dentro de nosotros el “servilismo mamón de la marmota de Andalucía”, que es algo genético que llevamos dentro después de tantos siglos de colonización y abusos. Dicho esto, estamos seguros de que hoy en día “la marmota” está más despierta que hace 10 años. Y eso es gracias al granito de arena que va aportando cada una de las personas que luchan por nuestra tierra. Confiamos en que mejore con las nuevas generaciones. Gracias a los que estudian lógicamente, jeje
P. ¿Qué cuña política sobre Córdoba podemos esperar en el concierto del sábado?
R. Aparte del ya clásico “alcalde, cabrón, pon más casetas…”, podemos esperar un monólogo de nuestro capataz Don Manuel Chaparro cargado de actualidad y geopolítica de mierda o quizás todo lo contrario... eso solo se sabe una vez que empieza el show.
P. Por cierto, si os llaman para actuar en Madrilucía, ¿os lo pensáis?
R. Por una suma de dinero considerable podemos plantearnos ir. Nos encantaría poder traernos un buen pellizco pa Andalucía, para reinvertirlo en nuestra tierra. Lo que no podemos asegurar es no terminar esa noche en la cárcel o formar un altercado en la comunidad de la libertad.
P. ¿Y en un puesto de caracoles?
R. Si ponemos un soundsystem en el puesto de caracoles y cabrillas, todo es posible.
Queremos vivir aquí, pero la vivienda lo hace imposible
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