El fiscal exculpa a un acusado de un apuñalamiento en El Arenal y tilda de “errática” la investigación policial
La Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Córdoba ha juzgado este jueves a tres hombres por su supuesta participación en una reyerta en julio de 2021 en El Arenal durante la cual fue apuñalado un joven. Tras la prueba testifical, el fiscal ha decidido retirar la acusación contra el tercer acusado, para quien pedía nueve meses de prisión por su participación activa en la riña multitudinaria. Por el contrario, ha elevado a definitivas sus peticiones de 12 años de cárcel para J.A. por asesinato en grado de tentativa y cuatro años y seis meses para A.C por un delito de lesiones.
Las declaraciones de acusados, víctima y testigos han arrojado poca luz para poder reconstruir lo que ocurrió aquella noche. El joven, E., que resultó herido de gravedad ha relatado que se encontraba de botellón con su hermano, J., cuando una persona “de origen magrebí” sustrajo una botella de su vehículo. Según su declaración, tras una discusión inicial, el acusado A.C. se acercó de forma aparentemente amistosa para pedirle “un cacharro” (una copa), a lo que la víctima accedió para calmar los ánimos.
Sin embargo, la situación estalló cuando el ciudadano “magrebí” hizo gestos bajo su camiseta insinuando que portaba un arma. Esta víctima ha declarado A.C que llegó por detrás y le propinó un botellazo en la cabeza a su hermano. Al intentar defenderlo, él se vio rodeado por una multitud: “Lo que recuerdo es un pitido, la vista nublosa y mucha gente encima de mí... En el suelo recibí golpes y patadas de más de una persona”, ha afirmado, asegurando que no sabe quién le apuñaló.
Por su parte, su hermano ha ratificado que la agresión comenzó tras el robo de la botella. Este escuchó a alguien gritar: “¡Saca ya el pincho!”, momento en el que fue supuestamente fue golpeado por la espalda con una botella, perdiendo de vista lo que le sucedía a su hermano, a quien encontró poco después siendo pateado en el suelo por varias personas.
El acusado J. A. ha negado tajantemente ser el autor de la agresión. Según su declaración, esa madrugada estaba paseando con su primo, el otro acusado, y otro menor cuando se acercaron a curiosear al ver un tumulto de gente. El acusado ha sostenido que vio a una persona “de origen magrebí” sacar una navaja y que, en ese mismo instante, abandonó el lugar con sus familiares sin llegar a intervenir. Además, ha negado rotundamente haber visitado la casa de las víctimas para intentar influir en su declaración.
Por su parte, el segundo acusado, A.C., quien se enfrenta a una pena por un supuesto botellazo, se ha acogido a su derecho a no declarar.
Los forenses ratifica el riesgo de muerte al que se enfrentó la víctima
Los dos peritos forenses, por otro lado, han confirmado la brutalidad de la agresión sufrida por el joven, quien recibió una única puñalada. A pesar de que él se encontraba boca arriba, el arma entró por la espalda con una trayectoria ascendente, aunque la víctima sostiene que fue en dirección opuesta. La hoja del arma atravesó el hígado, el diafragma y el pulmón derecho, provocando un neumotórax y la pérdida de casi un litro de sangre.
En consecuencia, los forenses han asegurado que “el riesgo vital era obvio” y que “si no se emplea violencia, no se pueden perforar tantos órganos”. Además, han señalado que de no haber recibido asistencia médica urgente, habría fallecido.
Duro informe de la Fiscalía
Tras estas declaraciones, en muchos casos, con evasivas y carentes de precisión, el fiscal ha calificado la investigación policial de “errática” y ha censurado la “insuficiente actividad” del juzgado instructor. A su juicio, tratándose de un caso donde la única prueba de cargo son los reconocimientos fotográficos, nunca se llegó a realizar una rueda de reconocimiento formal con los sospechosos presentes, tal y como exige la ley.
En esa línea, el fiscal ha admitido que aunque el reconocimiento fotográfico es un trámite, el Tribunal Supremo permite que sea prueba de cargo excepcional para enervar la presunción de inocencia si se realiza en sede policial y se ratifica ante el juez. En relación con la acusación que pesa sobre A.C., la Fiscalía se ha remitido a lo declarado por la víctima, que ha identificado al acusado sin ningún género de dudas. Sobre J.A, ha reconocido que existen “ciertas irregularidades” en las identificaciones fotográficas que “podrían generar dudas”, aunque al Ministerio Público, no, por lo que ha mantenido la acusación basándose en la contundencia de las declaraciones previas del hermano de la víctima.
El fiscal ha justificado su decisión de exculpar al ciudadano árabe ante la falta de prueba de cargo. El hermano del apuñalado ha confesado que señaló a la persona de origen árabe como autor del apuñalamiento porque la Policía lo llevó en un coche patrulla hasta la puerta de su casa y lo identificó a través del cristal del vehículo. En ese momento, ha admitido, tenía la “visión perturbada” por el botellazo y señaló a esta persona porque fue “la única navaja que vi, así que, blanco y en botella”.
Semanas después, J. su versión tras recibir información de amigos y “rumores del barrio” que apuntaban a que el verdadero autor del apuñalamiento era J.A. Además, ha revelado que este acusado y A.C. acudieron a su domicilio para hablar con ellos poco antes de que tuvieran que declarar en el juzgado, lo que terminó de disipar sus dudas sobre la inocencia del ciudadano magrebí.
La defensa pide la absolución para sus clientes
Mientras el fiscal mantiene la petición de 12 años para J.A. por entender que hubo alevosía y dolo eventual al apuñalar a una persona indefensa, la defensa de este acusado y A.C. -la letrada María del Mar Jiménez Sánchez- ha solicitado la absolución de sus clientes. Respecto a A.C., acusado de dar un botellazo a J., la letrada subrayó que, según la declaración del apuñalado, él arremetió contra el agresor de su hermano para defenderlo. Sin embargo, A.C. no presentaba ningún golpe ni lesión tras la pelea. “La persona que agredió tuvo que ser una tercera persona”, ha defendido.
Además, la abogada ha sido muy crítica con la evolución del testimonio de las víctimas. Según su exposición, los reconocimientos fotográficos iniciales se realizaron “con muchas dudas” y, con el paso del tiempo, los recuerdos fueron “influenciados por terceras personas”. A ello se suma, según la defensa, que el hermano de la víctima ha cambiado su versión de los hechos repetidamente y que, incluso, llegó a aportar a la Policía una fotografía de la persona árabe que habría sido el autor del apuñalamiento. El juicio ha quedado visto para sentencia.
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