“Estamos asustados”: vecinos de las zonas inundables de Córdoba se protegen ante la amenaza de nuevas crecidas
Miedo. Hay miedo e incertidumbre por lo que pueda pasar en las próximas horas. De fondo: las inundaciones del 2010, aunque hay vecinos que no quieren que se repita, sin ir más lejos, lo del miércoles pasado. Los ciudadanos de Alcolea, Altea y Majaneque permanecen en alerta ante la subida del caudal del río Guadalquivir y las previsiones meteorológicas que amenazan con repetir escenas de inundación en las próximas horas. Esta situación de riesgo no se debe únicamente a la lluvia directa, sino al aumento del caudal provocado por el desembalse de agua de los pantanos, como el de Navallana, cuyos picos más altos de crecida se esperan para este viernes y sábado.
El trauma reciente en Majaneque
En la barriada de Majaneque, el miedo no es una suposición, sino una realidad palpable derivada de episodios muy recientes. Residentes como Ainhoa, Toñi y Pedro relatan que el pasado miércoles el agua ya alcanzó los 52 centímetros de altura dentro de su vivienda, lo que les obligó a deshacerse de colchones, muebles y electrodomésticos dañados. Ante la nueva amenaza, los vecinos han optado por la autoprotección extrema, levantando muros de ladrillo en las entradas de sus casas y colocando barricadas al inicio de las calles, mientras observan con preocupación cómo el suelo de la zona comienza a hundirse y el agua brota incluso por los sumideros.
Por otro lado, Valerio denuncia que el canal cercano está obstruido por suciedad y maleza, lo que provoca que el agua irrumpa en su terraza y brote por el suelo de su vivienda si intenta tapar las salidas de desagüe. Esta desesperación se refleja en su esfuerzo físico; a pesar de sufrir de lumbalgia, ha pasado los últimos días empaquetando sus pertenencias y subiéndolas encima de las camas para intentar salvar lo que pueda. Mientras su mascota y su esposa han sido trasladados por seguridad, él permanece solo en la vivienda para proteger sus bienes, siguiendo el consejo agridulce que ha recibido de los equipos de emergencia: la prioridad es salvar vidas, pues los muebles son secundarios. “Estamos desesperados y asustados”, dice visiblemente emocionado.
Altea y Alcolea, unidos por el temor al agua
Para Salvador, vecino de la parcelación de Altea, cercana al aeropuerto, la subida del río trae consigo un recuerdo amargo del año 2010. Su determinación actual es no abandonar su hogar hasta que el agua llegue físicamente a su puerta, una decisión motivada por el trauma de los robos sufridos en el pasado. Recuerda con amargura cómo, durante las evacuaciones de 2010, los ladrones aprovechaban la soledad de las viviendas para llegar incluso en barca. Aunque las autoridades indican que las previsiones actuales son similares a las de aquel año, la incertidumbre sobre el alcance real de la crecida mantiene en vilo a los residentes de esta zona.
En la zona de Alcolea, la situación se vive de manera tranquila actualmente entre la prevención técnica, aunque sigue existiendo esa angustia personal. Eduardo y Fina, vecinos del camino de la Alud, mantienen una calma relativa tras haber elevado el terreno de su propiedad y construido escalones más altos basándose en experiencias de años anteriores. Mientras, los bomberos van casa por casa informando e identificando a todos los vecinos. No es baladí la situación. Se puede complicar en cuestión de horas, sobre todo con el agua que suelta el pantano de Navallana y con lo que está lloviendo, sobre todo, en Jaén.
El aviso oficial: “La situación está controlada”
Desde el ámbito oficial, el agente de la Policía Local, Sebastián García, ha informado en las parcelas de Alcolea que la situación está siendo monitoreada de cerca por la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir y que, por el momento, todo se encuentra bajo control sin que exista una orden de desalojo inmediata. Se está realizando un censo casa por casa para conocer el número exacto de habitantes y mascotas, lo que facilitará una evacuación rápida y coordinada por parte de Protección Civil y bomberos en caso de emergencia.
García ha explicado que las previsiones son muy similares a lo que ya hubo en 2010, pero que la situación es diferente. “Está más controlada”, explica. Por el momento, el Ayuntamiento ya ha previsto el uso de instalaciones deportivas como el Palacio Municipal de los Deportes de Vista Alegre para acoger a quienes necesiten refugio si el río finalmente sobrepasa las defensas improvisadas por los vecinos.
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