El tren de borrascas, el viento y el granizo impactan contra la campaña del olivar aún pendiente de finalizar
El tren de borrascas que ha sacudido y está afectando al sur de la Península Ibérica está impactando de lleno contra la campaña de aceite de oliva, que estaba llegando a su fin. Muchos olivareros que habían apurado la recogida de sus aceitunas están viendo cómo el fuerte viento, el granizo y la lluvia ha tirado al suelo gran parte del fruto. Especialmente afectados están siendo los olivares de la variedad hojiblanca, la más tardía. Los precios en origen comienzan a repuntar, mientras se prevé que la campaña sea mucho más corta de lo que inicialmente se calculó.
Las consecuencias del temporal están siendo especialmente visibles en amplias zonas del sur de la provincia cordobesa, como Priego de Córdoba, donde todavía quedaba una parte muy relevante de la cosecha por recoger. Según explicó el presidente de la Asociación Española de Municipios del Olivo (AEMO), José María Penco, en esta localidad se han registrado rachas de viento de hasta 114 kilómetros por hora, precisamente en áreas donde aún permanecía aceituna en el árbol. “La hojiblanca es la variedad más tardía y se recoge más tarde, por lo que ha sido la más expuesta a este episodio de viento, lluvia y granizo”, señaló.
Las imágenes de aceituna caída al suelo se han multiplicado en los últimos días. Un fruto que, aunque en muchos casos los agricultores intentarán recuperar, ya no podrá destinarse a la elaboración de aceite de oliva virgen extra.“«La gente se sorprende del esfuerzo que se hace para no perder la cosecha. Se está batiendo la aceituna del suelo con rastrillos, intentando aprovechar lo que se pueda. Como es normal, duele mucho ver la cosecha en el suelo”, explicó Penco. No obstante, advirtió de que el margen de recuperación es limitado: “Una semana más en el suelo, aunque luego se oree, marca la diferencia”.
Desde el sector se asume que la pérdida será significativa respecto al aforo inicial. Poner una cifra exacta resulta complicado, pero el balance provisional apunta claramente a una merma importante. “Se va a perder una cantidad relevante respecto a lo previsto y, además, la situación ha ido a peor con el paso de los días”, afirmó el presidente de AEMO.
A cierre del mes de diciembre, el dato objetivo con el que trabajaba el sector era que aún quedaban por recoger en España unas 150.000 toneladas de aceite, una parte muy significativa de ellas concentradas en Córdoba. La previsión inicial del Ministerio de Agricultura situaba la producción nacional en torno a 1,35 millones de toneladas, pero las lluvias persistentes y los temporales de enero han impedido una recolección normalizada. “Si restamos el aforo de Córdoba y la producción real a 31 de diciembre, la producción del mes de enero será clave. La semana que viene conoceremos ese dato y ahí veremos cuánto aceite se ha podido recoger realmente”, explicó Penco.
El problema añadido ha sido la meteorología adversa prácticamente constante. “Prácticamente la mitad de los días de enero ha llovido”, recordó, lo que ha dificultado la entrada de maquinaria a las fincas y ha retrasado aún más la recolección en un momento crítico de la campaña.
El impacto del temporal no ha sido homogéneo por variedades. Mientras que la picual, predominante en Jaén, tiene menor fuerza de retención y una maduración más avanzada, la hojiblanca aguanta mejor en el árbol. Aun así, en provincias como Jaén se da prácticamente por perdida una parte importante de la aceituna que quedaba por recoger. «En picual va mucho al suelo de momento; la hojiblanca tiene más fuerza de retención, pero también está sufriendo», explicó Penco.
Este escenario ya se está dejando notar en el mercado. El presidente de AEMO subrayó que el sector del aceite de oliva es “muy psicológico” y que cualquier información sobre menores disponibilidades tiene una repercusión inmediata en los precios. “En las operaciones de PoolRed de este lunes ya se notaba. La gente ve lo que hay, sabe que hay menos aceite, y eso influye”, indicó.
Un precio en origen de cinco euros
A pesar de ello, desde AEMO se hace un llamamiento a la prudencia para evitar vaivenes bruscos. “No es bueno pasar de un alarmismo ahora a una situación contraria en primavera. Hay que evitar tanto subidas como bajadas excesivas”, defendió Penco, quien considera razonable que el mercado se mueva en torno a una media de cinco euros por kilo en origen. “Es un precio que cubre a los productores y no es ninguna locura. Con la subida de costes, especialmente en el olivar tradicional, lo que antes era un buen precio ahora ya no lo es tanto”.
Otro de los efectos claros del temporal será una reducción notable del volumen de aceite de oliva virgen extra disponible. La caída de la aceituna al suelo y el retraso en la recolección, unido a episodios de heladas y lluvias, provocará un diferencial histórico entre el virgen extra y el resto de categorías. “Si la aceituna se queda en el árbol es virgen; en el suelo es lampante seguro”, recordó Penco, anticipando una campaña con menos AOVE y más aceite virgen y lampante.
En paralelo, las salidas de aceite al mercado están siendo muy intensas. Según los datos que maneja AEMO, se están comercializando en torno a 120.000 toneladas mensuales, un volumen muy elevado impulsado principalmente por las exportaciones, que ya absorben cerca del 18% más que en campañas anteriores. El mercado interior, por su parte, se mantiene estable respecto al año pasado, cuando ya había sufrido un descenso acusado.
“Tenemos un producto único y, a veces, somos nosotros mismos los que lo echamos por tierra”, lamentó Penco, recordando que dos de cada tres litros de aceite de oliva que se producen en España se destinan al mercado exterior. Para el presidente de AEMO, la principal lección que deja esta campaña es clara: “No hay que esperar tanto. Apurar la recolección en campañas tan condicionadas por el clima tiene riesgos que, como estamos viendo, pueden acabar pasando factura”.
Daños en todos los sectores agrícolas
La organización agraria COAG ha enumerado, además de en el olivar, los daños del temporal en todo el campo. “En el caso de los cítricos también está retrasándose la recolección de las naranjas, y parte se caerán antes de poder ser recolectadas, aunque es difícil estimar un porcentaje”, exponen.
“El cereal está todo encharcado y no se puede entrar a las explotaciones para hacer ningún tratamiento de abonos. El problema está en que el cereal que se ha sembrado no se sabe si se tendrá que resembrar y el que no se ha sembrado aún, posiblemente no se pueda hacer, con lo que tendrán que ir a cultivos de primavera (girasol, por ejemplo) o dejar la tierra en barbecho”, afirman sobre los cereales de invierno.
“La patata que está para recolectar no parece que se vaya a pudrir, pero no se sabe cuándo se va a recolectar. El problema surge en la que se tiene que sembrar ahora, ya que de momento no se sabe cuándo se podrá empezar”, exponen.
Además, a causa del viento se registran daños en colmenas, muchas en el suelo. “Ahora los apicultores tienen que estar pendientes de todas para levantarlas, en un momento en el que tenían que estar casi estimulando”.
Por último, destacan que “donde más daños se han producido es en la red de caminos. En muchos lugares están deteriorados, embarrados o impracticables, lo que complica aún más el acceso a las explotaciones”.
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