El sector del aceite crea un comité de crisis ante las amenazas de Trump y en medio de una guerra civil

Imagen de una planta de embotellado de aceite.

Comité de crisis. La Interprofesional del Aceite de Oliva en España acaba de crear un comité especial ante las amenazas del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de ampliar los aranceles que acaba de imponer a la importación de la aceituna al aceite de oliva. Además, la amenaza del arancel llega en medio de una especie de guerra civil soterrada entre las grandes comercializadoras de aceite de oliva, que se acusan de tener la culpa de la decisión del Gobierno de Estados Unidos. Gran parte del sector considera que la política de vender barato de Dcoop en Estados Unidos es lo que está provocando, precisamente, que los productores californianos le hayan solicitado a Donald Trump la imposición del arancel al aceite de oliva.

Estados Unidos ha aumentado los aranceles a la aceituna negra de mesa española, hasta el 34,75%. Fue el Departamento de Comercio de Estados Unidos quien adoptó las resoluciones definitivas que ponen fin a sus investigaciones antidumping y antisubvenciones contra la aceituna negra de España, según denunció la Asociación Española de Exportadores e Industriales de Aceitunas de Mesa (Asemesa), lo que supondría la imposición de un arancel del 34,75%, desde el 21,60% provisional anterior. El mercado cordobés ha quedado tocado ante el que está considerado uno de sus principales mercados y que lo deja prácticamente fuera. Esta semana, los agricultores cordobeses temen que ahora Estados Unidos vaya a por la principal fuente de ingresos de la economía cordobesa: el aceite de oliva. Solo la provincia de Córdoba produce el 9% del aceite mundial.

Para defenderse ante esta amenaza, la Interprofesional del aceite ha creado un comité de crisis. El presidente del comité de crisis es Pedro Barato, también presidente de Asaja y de la propia Interprofesional. También estarán José Pont (Borges), Rafael Sánchez de Puerta (Cooperativas Alimentarias), Gonzalo Guillén (Acesur), Pierluigi Tosato (Deoleo) y Luis Folqué (Sovena). Asimismo, hay perfiles más técnicos, como dos asesores en comunicación (Higino Martínez y Maribel Sotos) y la gerente de la Interprofesional, Teresa Pérez. Se trata de un foro que se pone en marcha para intervenir en el caso de que sobrevenga una crisis en el mercado de Estados Unidos. No obstante, se erige como un ágora de debate y estudio de los pasos que ejerciera el Gobierno de Donald Trump con respecto al aceite de oliva. En ese comité no está Donald Trump.

Según ha publicado Vozpópuli, en algunos ámbitos se está difundiendo que la culpa del arancel la tendría en parte Dcoop, porque está compitiendo en Estados Unidos con precios muy bajos, lo que pone de los nervios a los productores californianos, que habrían pedido ayuda a Trump contra esta competencia. En cierto modo esto es lo que ha pasado con la aceituna: dos empresas norteamericanas demandaron a los productos españoles alegando que estaban subvencionados por la PAC y por tanto podían ser más baratos. El resultado ha sido el arancel.

“Intoxicar y desestabilizar”

La tensión entre ambas compañías se ha acrecentado desde que libran a muerte la batalla en Estados Unidos, el país donde más esperanzas tienen tanto una como otra. Sin embargo, Dcoop rechaza tener responsabilidad en el arancel ya que a ellos, aseguran, tambén les afectan. En Dcoop aseguran que tienen precios más bajos porque “somos más competitivos al no tener que pagar deudas”.

La cooperativa presidida por Antonio Luque tiene muy claro que está siendo blanco de críticas porque ha conseguido arrebatar el primer puesto en el mercado a un competidor. “Estamos adelantando a las marcas de Deóleo y parece que nos quieren intoxicar y desestabilizar por ello”, consideran en Dcoop. De igual modo niegan que tengan una táctica de bajar precios y señalan que su ventaja respecto a su competidor es que “si somos más competitivos es porque no tenemos que pagar deudas, pensamos que es preferible darle salida a la producción que tenemos a que se vendan unos pocos litros a más alto precio”.

La cooperativa con sede en Estepona no forma parte de la patronal Asoliva (empresas aceiteras) ni de Anierac (industriales envasadores y refinadores), con quien “no compartimos ni los objetivos ni el planteamiento, y como no lo compartimos no estamos con ellos. Somos competencia de esos envasadores. Se nos ha acusado incluso de manipular el PoolRed (sistema de precios de aceite de oliva) cuando evidentemente no tenemos capacidad para ello”, dicen en la cooperativa. Lo que pasa, aseguran, es que Pompeian vende más aceite que Bertolli en Estados Unidos, “y eso duele”.

En Deóleo rechazan estar detrás de estas acusaciones que culpan a Dcoop de haber provocado al 'arancelazo', pero inciden en la idea de que su política puede ser muy dañina a largo plazo para todos los exportadores españoles. Si hay una diferencia muy grande con los precios de los californianos, ostensiblemente más altos que los españoles, se podría poner en el radar el aceite de oliva y hacerle pasar por un arancel similar al de la aceituna de mesa. “Los precios bajos no favorecen a nadie”, consideran.

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