Polémica por las siete alturas del edificio de Gran Capitán

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El Colegio de Arquitectos y los vecinos de cuatro asociaciones presentan sendos escritos en la Gerencia Municipal de Urbanismo calificando de “barbaridad urbanística” la reforma del inmueble que deja aprisionados a los bloques anexos por un aumento injustificado de la ocupación del edificio

Las obras comenzaron hace años, la polémica hace dos meses. El Colegio de Arquitectos de Córdoba y los responsables de cuatro asociaciones de vecinos del centro (Alhakem II, Gran Capitán, Fray Luis de Granada y Fernando de Córdoba) han presentado sendos escritos en la Gerencia Municipal de Urbanismo para reclamar explicaciones y manifestar su frontal oposición a  la reforma del edificio del número 23 de Gran Capitán, que prevé siete alturas de oficinas y aparcamientos.

La primera queja es precisamente la altura de siete plantas. Vecinos y arquitectos no entienden que en la fachada que da a la calle Fray Luis de Granada se superen en dos las alturas máximas permitidas. Según las estimaciones de los residentes, que se apoyan en el escrito del mes de mayo del Colegio de Arquitectos, se supera en 18 metros el tope máximo y eso conlleva una importante disminución en la luminosidad y aireación natural de los inmuebles colindantes.

Por parte de los profesionales, tal y como expresaron en su escrito de queja a la GMU, la obra se adecua al Estudio Detalle aprobado en junio 2010, pero ese estudio “parece romper con los criterios que siempre han sido la base legal de resolver los volúmenes edificatorios. Resulta obvio que dos plantas más de altura afectan negativamente a vistas y luminosidad a las viviendas colindantes”. Es por ello que se reclaman formalmente explicaciones sobre los criterios que se han seguido para justificar esta decisión.

El escrito de queja continúa señalando que en el resto de fachadas del inmueble se ha colmatado la obra a las referidas siete alturas y se han previsto medianeras de tres metros que producen “un impacto volumétrico de gran envergadura en calles de poco anchura”.

La segunda queja se refiere a la ocupación efectiva del inmueble. Ambos escritos destacan que la superficie edificable ha pasado de 7.682  a 11.386 metros cuadrados, resultantes de eliminar un gran patio interior que ocupaba un 30% del inmueble y que ahora pasará a aumentar la superficie de aparcamientos en sótano-299 plazas previstas- con el consiguiente “aumento de la densidad del tráfico y de los humos y ruidos”, protestan los vecinos.  Para los arquitectos, “no existen razones urbanísticas que justifiquen el aumento al 100% de la ocupación del solar”.

Con todo ello, los responsables de las asociaciones vecinales personadas en el expediente, califican el proyecto de “barbaridad urbanística” e indican que “mazacota de construcción el local en grado extremo, a niveles inimaginables en otro solar de la ciudad (...) que condena a los vecinos a sufrir un despropósito urbanístico que afecta a su calidad de vida”.

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