El perro que falleció de pena tras la muerte de su amo

El perro, de 17 años, en la perrera de Sadeco.
SOS Perrera Córdoba buscaba refugio para un animal que Sadeco encontró acurrucado junto a su amo, que había fallecido junto a él hacía varios días en su domicilio de Córdoba

El pasado 10 de abril, SOS Perrera Córdoba convirtió en viral un llamamiento. Un perro de 17 años que no paraba de temblar necesitaba una adopción urgente. El animal había sido rescatado sobre el cadáver de su dueño, un anciano que llevaba varios días muerto en su casa de Córdoba. El perro no había querido separarse de su amo, al que llevaba unido desde que era un cachorro, y había velado su cuerpo desde su muerte, sin agua ni comida.

Rápidamente, una ola de solidaridad recorrió las redes sociales y no cesaron en llegar mensajes de apoyo, pero el animal no pudo superar la separación de su amo. “La peor de las actualizaciones. Hoy, cuando las compañeras de Huellas Felices han ido a rescatar al abuelito le han dado la noticia de que había fallecido. Se lo encontraron los trabajadores por la mañana, se fue solo, la pena se lo llevó”, escribía SOS Perrera Córdoba en su Facebook.

El perro falleció en la perrera de Córdoba, que gestiona la empresa municipal Sadeco. Hasta allí fue trasladado cuando una pareja de la Policía entró en la que ha sido su casa durante los últimos 17 años y lo vio sobre el cadáver de su amo. Los vecinos habían llamado a la Policía después de llevar varios días sin saber nada del hombre, que falleció por muerte natural, según las fuentes consultadas. Del can se hizo cargo Sadeco, que comprobó que estaba en un estado lamentable.

Los voluntarios de SOS Perrera se extrañaron al ver que este perro estaba solo en una jaula, que no la compartía con el resto, como suele ser habitual. El perro no paraba de temblar y llorar. Los técnicos de Sadeco que habían ido a por él a principios de la semana pasada decidieron dejarlo solo, más calentito y sin que nadie lo molestase, ante su pésimo estado.

Rápidamente se activó el proceso de adopción. Sin embargo, no llegó a tiempo. “Tuvo que morir del sábado al domingo”, explicó Natalia, de SOS Perrera. “En realidad esto no es un caso de abandono animal sino un ejemplo de la cantidad de ancianos que se encuentran solos y no tienen más familia que su perro o gato”, ha explicado a este periódico esta voluntaria.

“En la perrera hay de todo, desgraciadamente. Muchos de los animales que llegan allí son de casos similares, de personas mayores que fallecen y los hijos no quieren hacerse cargo de lo que ha sido su única familia para sus padres, o de algunos como éste que ni siquiera conocen a nadie más”, agrega Natalia. De hecho, este pobre perro anciano apenas ha sobrevivido un año más a su dueño. Habría muerto junto a él de no haber sido por los vecinos, que llamaron a la Policía extrañados.

Etiquetas
stats