La Pasión más entrañable

Procesión infantil del colegio Santa María de Guadalupe | ÁLEX GALLEGOS

Es uno de los días que aparecen señalados en el calendario. Rotulador rojo y buena mano para marcar la fecha, que es de ilusión. La Córdoba cofrade tiene desde hace unos años, entre otras, una cita ineludible el Domingo de Pasión, el inmediatamente anterior al de Ramos. El comienzo de la Semana Santa está tan próximo que ya es posible escuchar las campanas en San Lorenzo, oler el aroma del azahar en la calle San Fernando o sentir las pisadas de los costaleros de un paso cualquiera. Lo cierto es que esos días parecen haber llegado cuando el sol resplandece sobre la parroquia de Santa María de Guadalupe una jornada como ésta. Porque es entonces, a las cinco de la tarde, cuando los más pequeños realizan su particular salida procesional en una tarde de pasos de menor tamaño, grandes sones y, sobre todo, muchas sonrisas. La imagen de Jesús Nazareno ya camina con la firmeza propia de quien sueña con el mañana.

La cantera cofrade no faltó este año a su cita, como tampoco lo hicieron numerosas personas. No fueron pocos los que se aproximaron a la parroquia de Santa María de Guadalupe o a las calles cercanas para observar la brillantez de los ojos de los niños y las niñas que participaron en la procesión infantil que celebra cada Domingo de Pasión el colegio homónimo. En Franciscanos, con el apoyo en la organización de la Soledad, la ilusión brotó con la intensidad con la que el incienso impregna cada rincón en los días de Semana Santa. Los alumnos de dicho centro educativo realizaron su salida con novedades. Por ejemplo, en esta ocasión abrió el cortejo una réplica del Crucifijo de San Damián. Tras él comenzaron a caminar los más pequeños de la escuela y tras ellos el primero de los pasos. Una imagen de San Francisco de Asís abrazando a Cristo en la Cruz fue portada en andas por los estudiantes de menor edad, que lucían amplias sonrisas. Aunque también miraban al frente con cierta seriedad de vez en cuando. Estaban plenamente en su papel.

En ese instante ya comenzó a poner sus sones la Agrupación Musical Nuestro Padre Jesús de la Fe, que un año más quiso participar de esta especial salida. La formación, que completa una Cuaresma cargada de actividad, acompañó a los más pequeños en su trayecto por el barrio de la franciscana parroquia. Las mantillas tampoco faltaron en esta ocasión, lucidas con estilo y, principalmente, de tierna manera las más pequeñas. También hubo sayones esta vez, como suele ser habitual. Y después cruzó apareció en la avenida del 28 de Febrero el segundo de los pasos, ya conocido. En este caso se trataba de un pequeño trono con sus faldones y costaleros, también alumnos pero de mayor edad, sobre el que marchó una sencilla imagen de Jesús Nazareno. Este año la ausencia fue de la Virgen de la Soledad. Las marchas enriquecieron aún más si cabe una procesión de la que, por supuesto, no dejaron de ser partícipes las familias de los jóvenes estudiantes de Santa María de Guadalupe. Es la cantera cofrade de Córdoba. Es La Pasión más entrañable.

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