Un paseo de emociones

Pregón de Gloria 2017, a cargo de Bernabé Jiménez | TONI BLANCO

Una gran ovación rompe la calma del templo. Es el sonido de los sentimientos, que de repente afloran con el ímpetu con que lo hace el color en el mayo de Córdoba. El mes de la ciudad está por venir, y con éste una mayor intensidad en un tiempo nuevo que ya se desarrolla y que este domingo tiene una primera cita signo de tradición y sabor añejo. Como le gusta a quien horas antes, en la noche del sábado, toma la palabra en la luminosa iglesia de la Merced para anunciar devociones que se encuentran entre las más populares desde San Lorenzo hasta el Alcázar Viejo, y con una mirada a la sierra. El público, que llena tan magnífico marco, termina en pie. Es la imagen de todas esas sensaciones que brotan con la fuerza con que lo hace la luz en el verano cordobés. La luz en esta ocasión surge de la voz de Bernabé Jiménez, que de forma original y una estructura muy diferente de la habitual, ofrece un brillante Pregón de Gloria. A través de versos y con los sones de la Banda de Música María Santísima de la Esperanza, el que fuera hermano mayor de la filial del Rocío realiza un paseo de emociones en que también sobresale la reivindicación.

Quizá pudo encarar de manera atrevida el encargo que recibió meses atrás, pero lo cierto es que acertó de pleno. Porque Bernabé Jiménez traspasó con una elevadísima sensibilidad los límites emocionales de todos cuantos asistieron al acto, que de nuevo tuvo lugar en la iglesia de la Merced. Con todo, antes de que el pregonero se colocara ante el atril, se desveló, como es habitual, el cartel anunciador del tiempo de Gloria en Córdoba. Una lámina que en esta ocasión protagoniza Nuestra Señora de los Dolores y del Rayo y cuya mayor particularidad es que tiene una antigüedad de apenas siete días respecto de este sábado. No en vano, la imagen representa el paso de la Virgen el pasado Sábado Santo por la Mezquita Catedral. La fotografía seleccionada es del cofrade Valentín Moyano. La instantánea dibuja un camino que comenzó hace una semana precisamente en el Campo de la Verdad y que vaticinó para próximos meses Jiménez, a quien presentó su amigo, hermano de la Esperanza, Federico Fernández Bouza.

El punto de partida del Pregón lo señaló la Banda de Música María Santísima de la Esperanza, que a diferencia de anteriores años no completó su actuación a manera de concierto. La formación realizó sus interpretaciones a lo largo de la noche, entre varias partes de la disertación de Bernabé Jiménez. Fue María Auxiliadora, de Abelardo Báez Centella (1997), la marcha que abrió el recorrido que por la ciudad propuso el hermano que lo es de la filial cordobesa del Rocío, de la que fue rector hasta hace unos meses, y de las corporaciones de la Estrella y del Prendimiento. Jiménez permitió a todos los oyentes caminar por Córdoba e incluso por la sierra, de la mano de las hermandades de San Álvaro y de la Purísima Concepción de Linares, así como con sus romerías. Lo hizo con un texto que escribió en su totalidad en verso, aunque fuera “casi sin querer”, tal y como señaló a EL CIRINEO.

Un paseo de emociones fue el Pregón de Gloria, y éste arrancó con la figura de San Rafael y por todos los triunfos que en su honor se levantan en la ciudad. Por cierto, que Jiménez aprovechó para solicitar que el Custodio realice salida procesional cada año y no de manera extraordinaria como sucede hasta ahora -ése es el objetivo que persigue su corporación desde que el pasado año tomara las riendas Manuel Laguna-. A partir de ahí, el anunciador del nuevo tiempo devocional se aproximó a los distintos templos de Córdoba y a sus hermandades. Pero también ensalzó las imágenes de las cofradías penitenciales, como pueden ser los casos de María Santísima de la Victoria, cotitular de la Entrada Triunfal, o de Nuestra Señora Reina de los Ángeles en sus Misterios Gozosos, de la Sangre. Además de impregnar de sensibilidad su discurso, Bernabé Jiménez quiso realizar una defensa de la nueva Carrera Oficial ante quienes la criticaron. De esta forma, le dio toques reivindicativos a la disertación en no pocos momentos, pues del mismo modo solicitó mayor subvención para las hermandades de Gloria. “Son las que han marcado la Historia”, indicó a EL CIRINEO en ese sentido.

El pregonero veló por tanto por las tradiciones de la ciudad en su paseo por Córdoba, en el que tuvo un especial protagonismo la hermandad filial del Rocío, de la que fue regidor en tiempos recientes. Lo hizo mientras sonaba Rocío, obra de Manuel Ruiz Vidriet en colaboración con Manuel Pérez Tejera (1928), que fue la tercera marcha en sonar en la iglesia de la Merced. Antes la formación interpretó Fuensanta Coronada, de Abel Moreno Gómez (1994), y después, ya al final del acto, Encarnación Coronada, composición del mismo autor y de idéntica fecha. Bernabé Jiménez concluyó con la Salve que contiene la última partitura y sus “vivas” un Pregón con el que pretendió transmitir su “ilusión” y un mensaje claro: que las corporaciones de Gloria “poco a poco vayan cogiendo el sitio que merecen” en Córdoba. Una ovación, como las que tuvieron lugar también a lo largo de su discurso, cerró la intensa noche.

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