El otoño de las confluencias y el futuro del Ayuntamiento de Córdoba

Pedro García y Carmen González (PSOE), dentro del grupo municipal de IU | MADERO CUBERO

Tras el verano, nada será como antes. Y menos en la política local. En septiembre arrancará un curso político en Córdoba que estará marcado por las confluencias y que definirá cómo quedará el Ayuntamiento de la ciudad hasta el final del mandato, en mayo del 2019, cuando se volverán a celebrar elecciones municipales.

El otoño será la estación clave para saber si habrá o no una gran confluencia entre Podemos e Izquierda Unida en Andalucía, para conocer también si la última crisis en Ganemos Córdoba ha enrocado tanto la formación que dejará de apoyar los presupuestos municipales o si es finalmente el PSOE el que comienza a acercarse de nuevo a la formación morada, en una estrategia diseñada por Ferraz. Pero vayamos por partes.

Izquierda Unida tiene una cita clave en octubre. Entre el 7 y el 8 de octubre, la coalición de izquierdas celebrará una asamblea regional donde toca renovar la dirección andaluza y donde ha empezado a surgir una pequeña disidencia interna encabezada por el excoordinador y ex vicepresidente de la Junta Diego Valderas. El actual coordinador Antonio Maíllo ya ha avanzado, sin anunciar si se vuelve a presentar o no, que esta asamblea “clarificará” la postura de IU sobre las confluencias. Podemos Andalucía aprieta para que IU rompa con el PSOE y el lugar en el que más lo hace es precisamente en Córdoba, donde las dos formaciones cogobiernan desde mayo del 2015, apoyadas por Ganemos a la hora de aprobar votaciones clave.

De octubre saldrá la nueva IU, que parece condenada a elegir entre la confluencia con Podemos y la ruptura con el PSOE, o entre una autonomía fuerte como partido y la puerta abierta a futuros pactos con los socialistas. En caso de triunfar la primera, el cogobierno en Córdoba quedaría en una posición muy débil, permanentemente cuestionado. Pero en Córdoba, IU no está por la labor de romper un acuerdo firmado y que considera que se está cumpliendo. Además de sostener que es precisamente dentro de un gobierno donde se pueden cambiar las cosas. El primer teniente de alcalde, Pedro García, es además una de las figuras más visibles, para bien y para mal, dentro del actual equipo de gobierno.

La postura que mantenga IU en Córdoba será clave para ver por dónde puede soplar el viento de la dirección general. La formación sigue teniendo una enorme fuerza en Córdoba, donde además de gobernar en la ciudad es el tercer partido con varias alcaldías en la provincia. Y el número de militantes del PCA en Córdoba es uno de los más altos de Andalucía. Y quien controla el PCA está muy cerca de hacer lo mismo con IU.

De momento, el debate sobre la confluencia en Córdoba capital gira en saber qué formación pondrá a su candidato a la Alcaldía. Cuando Pablo Iglesias y Alberto Garzón comenzaron a negociar las confluencias para las municipales del 2019, el segundo siempre pidió como una de las condiciones que el candidato de Córdoba fuese de IU. Es decir, que fuese Pedro García, a quien cierto sector de Ganemos y, sobre todo, de Podemos en Córdoba no ve con buenos ojos. Los primeros mensajes sobre por dónde vayan a ir los tiros de la confluencia en Córdoba comenzarán a sonar en septiembre, aunque todo se decidirá a partir de octubre.

Mientras, la situación se ha vuelto complicada en Ganemos. La dimisión de su dirección ha dejado casi todo el poder en manos de los más afines a Podemos (aunque siguen teniendo fuerza otros independientes). Su última asamblea tuvo una asistencia escasa y más pareció, precisamente, un círculo de Podemos que una de aquellas reuniones del Ganemos anterior a las elecciones del 2015.

En la agrupación de electores se han abierto dos debates. Uno, ¿qué hacer a partir de ahora en el Ayuntamiento? Muchos entienden que ha llegado la hora de diferenciarse del cogobierno y de sus políticas, rompiendo definitivamente y negándose a apoyar los presupuestos municipales. Otros, sin embargo, que los acuerdos están para cumplirlos o que aún es pronto para generar esta inestabilidad. El segundo debate es precisamente la confluencia. En Ganemos hay enemigos históricos de la IU local con los que va a ser difícil llevarse bien. Incluso hay quien empieza a proponer que si Podemos e IU deciden una confluencia, Ganemos seguirá siendo una agrupación independiente que podría volver a presentarse en solitario, como alternativa a la izquierda a esta confluencia.

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