Oboe, clarinete, fagot y coro renacentista para un funeral

Ensayo del Trío de Capilla Säbit FOTO: MADERO CUBERO
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La música de Semana Santa se vuelve intimista y recogida con el Santo Sepulcro

Uno se acerca a la puerta lateral de la iglesia. La abre. Se asoma a la estancia. Huele a cerrado. Hay poca luz. Carteles de actividad misionera en países lejanos. Telas. Y música que asoma de la puerta que da a una capilla. Uno se acerca pensando en las notas sacras y estridentes de las trompetas y tambores de la Semana Santa. Pero lo que suena son unos sones intimistas, recogidos y propios de la capilla de donde salen.

Abrimos la puerta. En el centro, tres músicos sentados en una disposición triangular en sendas sillas. Oboe, clarinete y el fagot, en medio. Francisco Moreno, al oboe, toma aire, infla sus pulmones y marca con un rápido movimiento de cabeza el instante justo en el que comenzará la música. Javier Poveda le sigue al clarinete y Jesús Villa cubre con la cálida atmósfera del fagot, el conjunto. Los tres forman el Trío de Capilla Sabït, que recuerda al instrumento de madera egipcio del que, de alguna forma derivarán todos los de viento actuales hechos con el mismo material.

Será por los instrumentos, los compases, la ignorancia de quien escribe o vaya usted a saber qué, pero en algunos momentos, le da la impresión de estar escuchando música judía del centro de Europa o, incluso, algo del jazz más académico. Puede que algo haya pero “la música de capilla es de los siglos XV y XVI, del renacimiento. Y la música que se que se compone ahora está inspirada en la de aquellos años”, explica Fran Moreno.

El Trío de Capilla Säbit acompaña hoy al paso del Santo Sepulcro, que saldrá esta tarde. No esperen una banda o una agrupación de música con sus vientos y metales, ni tampoco una banda de música que le añade, además, las percusiones. No, este paso es el de un funeral, y como tal, la música que se interpreta es de “recogimiento, intimidad y pena”, prosigue Moreno. Los músicos interpretarán una veintena de piezas de autores contemporáneos compuestas en exclusiva para la hermandad que sale hoy en procesión, por autores como Enrique Báez a Rafael Valls.

La procesión también incluye al Coro Cantabile compuesto por 24 personas -cuando están todos- que cantan detrás del paso de la Virgen del Desconsuelo. “Cantamos un repertorio del Renacimiento y Barroco”, explica Gabriel Duque, miembro del coro. Desde que se fundó en 1997, la formación esta formada por alumnos del conservatorio profesional de Córdoba, aunque muchos ya han acabado sus estudios pero siguen vinculados a la música de Semana Santa.

Gabriel, como miembro del coro, cumple su año número 13 cantando detrás de la Virgen. Gabriel es cofrade y siente bastante. “El Viernes Santo es un día especial, el más fúnebre y de mayor recogimiento y si encima te gusta lo que estás interpretando, pues la sensación es bastante reconfortante”. Gabriel, por otro lado, también toca en la banda de música de María Santísima de la Esperanza que es una hermandad llamada de las de bulla. Es todo lo contrario.

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