La música como terapia para las personas sin hogar

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El cantautor madrileño Rafael Sánchez presenta su proyecto 'Fábrica de canciones' en el que, durante tres años, las vidas de 'los sin techo' han sido protagonistas de sus temas

Hace cinco años que la actualidad golpeó de frente en la guitarra y la voz de Rafael Sánchez, cantautor madrileño con más de 25 años en la música. La presencia continua de personas viviendo en la calle le llevó a aportar su granito de arena para hacer más llevadera sus vidas. Y este viernes, el cantautor ha participado en las II jornadas de buenas prácticas de intervención social con personas sin hogar donde ha presentado este proyecto en el que ha estado trabajando durante tres años: Fábrica de canciones.

Pocas cosas nacen de la nada. Y cuando se trata de la música, menos. “Un día me pregunté cómo la sociedad se ha acostumbrado a ver a las personas en la calle y que no haga nada; que formen parte del paisaje simplemente”, explica Sánchez. Ante esta situación, “y la obligación de intentar hacer algo”, en septiembre de 2010 el cantautor puso en marcha un taller de la mano de la Fundación RAIS. “El objetivo era reunirme con personas sin hogar y facilitar que ellas tuvieran la experiencia de crear canciones sobre sus vidas, sus miedos y sus luchas”, cuenta el cantautor.

En el centro madrileño El lugar del encuentro, Sánchez se reunía con estas personas que, en un primer momento, se mostraban incrédulas ante la posibilidad de poder componer sus propias canciones. Sánchez aportaba su música y su guitarra y las personas sin hogar, sus vidas. El cantautor explica que “en las sesiones, yo mismo compartía mis miserias para que ellos se sintieran a gusto, y enseguida se dieron cuenta de que yo estaba allí sólo para ayudarles”.

“El gran problemas de las personas sin hogar es la ausencia de tener cubiertas sus necesidades básicas y eso les produce un proceso de desestructuración tan grande que les apaga su capacidad de sentir o emocionarse”, cuenta el cantautor. Sánchez asegura que “este proyecto ha sido terapéutico tanto para ellos como para mí”. Señala que “cuando a estas personas se les da la posibilidad de experimentar algo creativo y de conectar con la belleza que tienen, lo consiguen transmitir y emocionarse”.

Pero hay heridas que la música puede llegar a cerrar. Y es que, actualmente, buena parte las personas que compartieron este taller con Sánchez “son ahora voluntarios en diversas entidades  y ofrecen su tiempo a otras personas. Ellos son la solidaridad auténtica”.

El cantautor no duda en afirmar que “con este taller he visto realmente el poder de transformación que tiene la música”. Por ello, en la actualidad dirige y coordina otro taller, en este caso, con mujeres víctimas de violencia de género. El propósito es el mismo: conseguir un espacio de encuentro con estas mujeres que les posibilite un desarrollo afectivo, personal y social. Según Sánchez, “esta experiencia ayuda a ser consciente de la realidad de esta cultura patriarcal que tenemos y que genera unos micromachismos que desembocan en un puñetazo, en una patada o en un asesinato”. “Esta realidad está tan instaurada como la de las personas sin hogar y, parece mentira, que no seamos capaces de acabar con esto”, concluye.

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