El itinerario peatonal imposible en la obra de San Lorenzo al Realejo

Dos peatones, por mitad de la obra, con un hierro sin la correspondiente protección, en una imagen de este miércoles.

Desde principios de semana, la movilidad es imposible en San Lorenzo. Las obras de reforma del cruce entre María Auxiliadora, Arroyo de San Lorenzo y Santa María de Gracia, en dirección al Realejo, se han convertido en una especie de trampa para los peatones, que para pasar tienen que convivir con obreros, maquinaria, asfalto levantado, losas a medio poner e incluso hierros sin protección, como ha podido comprobar al mediodía de este miércoles este periódico.

Hasta principios de semana, el itinerario peatonal que permitía a los vecinos de la zona subir o bajar al centro sin tener que dar un enorme rodeo estaba protegido por unas vallas. La valla separaba la antigua acera de la zona de obras. Los peatones se daban la vez para pasar por una zona en la que solo cabía una persona. Pero desde principios de semana, la empresa que ejecuta unos trabajos que acumulan ya varios meses de retraso, Ingeconsa, ha retirado esas vallas para levantar lo que quedaba de acera. Ahora, la alternativa a los peatones es transitar directamente por dentro de la obra, en la calle María Auxiliadora, conviviendo con la maquinaria y el consecuente riesgo que supone para el paso de personas que, obviamente, no están acostumbradas a protegerse ante los enormes riesgos que supone estar tan cerca de unos trabajos así.

La decisión de levantar toda la calle y mandar a los peatones por mitad de los trabajos ha provocado ya numerosas quejas. Según ha podido saber este periódico, la Policía Local ha recibido ya varias denuncias de ciudadanos que han tenido problemas para transitar por la zona. Este mismo miércoles, incluso, un trabajador increpó y llegó a insultar, algo comprobado por este periódico, a un peatón que había pisado una losa recién puesta. Según ha podido certificar este medio, no había señal alguna que protegiese la zona de losas, ni vallas, ni cintas, ni señales, ni siquiera un cordón.

Además, la Policía Local también han recibido quejas por que es imposible para personas con movilidad reducida pasar por la zona. Ni carritos de bebé, ni sillas de rueda, ni personas con problemas para andar pueden pasar durante estos días por una de las zonas más transitadas del casco histórico de Córdoba.

Incluso los usuarios de la parroquia de San Lorenzo (muchos, precisamente, con movilidad reducida) han mostrado sus quejas y los problemas que la obra, que ya dura mucho más de lo previsto, les está ocasionando. Los vehículos de la empresa están aparcados sobre el mismo suelo de chino cordobés de la plaza de San Lorenzo. Los vehículos están junto al pórtico de entrada de una de las iglesias más espectaculares, antiguas y admiradas de la ciudad de Córdoba.

Las obras comenzaron el 3 de mayo y deberían haber estado acabadas en septiembre. La empresa recibió una ampliación de plazo, que también acaba de ser superada, el 29 de noviembre. Aún queda por resolver toda la obra en el entorno de la iglesia de San Lorenzo, por lo que es probable que los trabajos se vayan hasta las navidades o incluso después.

La longitud total de la zona de actuación es de 275 metros y en ella desembocan la calle Pleiteneros, Polichinela, Peña, la plaza del Poeta Juan Bernier, la calle Pedro Verdugo, Arroyo de San Rafael y Arroyo de San Lorenzo. Se incluye también en el ámbito de esta actuación el ensanchamiento de la calle Arroyo de San Lorenzo y la calzada y acerados de la plaza de San Lorenzo.

Ya está acabado todo el tramo desde Arroyo de San Lorenzo hasta el Realejo. Eso sí, la plaza de Juan Bernier sigue repleta de vallas y material de obra, acopiado en toda la zona. Incluso hay losas de mármol negro rotas que no han sido repuestas.

Este periódico intentó este miércoles, sin éxito, obtener una respuesta por parte de la constructora que desarrolla las obras.

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