Las importaciones de aceite de Túnez, Turquía y Portugal tumban los precios

Dos jornaleras trabajan en un olivar | MADERO CUBERO

Hace dos décadas, la amenaza era Italia. Hace una, California. Y a principios de esta década, se llegó a hablar de China. En todos estos sitios comenzó a producirse aceite de oliva, el gran tesoro agrícola del Sur de la Península (especialmente de Córdoba y Jaén), en cantidades industriales. Desde hace unos días, la amenaza parece estar en el Mediterráneo. Túnez, Turquía y Portugal empiezan a convertirse en las principales amenazas para los productores locales. Tanto, que el sector empieza a atisbar que la importación que están realizando los envasadores españoles de este aceite es lo que está provocando que se desplomen los precios, que esta semana han seguido en caída libre tras una tímida recuperación.

El sector, de hecho, parece estar viviendo una especie de tormenta perfecta. En la campaña anterior, los precios alcanzaron un techo que provocaron que los consumidores se pasasen a otras grasas, como el aceite de girasol. De hecho, actualmente hay más consumo de girasol que de oliva. Esto motivó que los precios empezasen a caer. La sequía contuvo el descenso, ya que se esperaba una producción escasa y por tanto se entendía que se iba a vender todo. Pero las lluvias del mes de marzo, históricas, han hecho que las previsiones de la futura cosecha sean más que optimistas. Los envasadores temen, de nuevo, un exceso de producción cuando precisamente está cayendo el consumo. ¿Consecuencia? Los precios van a seguir bajando.

Ahora, a esta tormenta perfecta se le une un tercer elemento: que comprar aceite fuera de España es ahora más barato que hacerlo dentro. Si en los años noventa eran las envasadoras italianas las que importaban aceite de oliva a granel para luego venderlo en el mercado mundial, ahora parte de ese negocio empieza a ser copado por envasadoras nacionales, según se desprende de los últimos informes del Ministerio de Agricultura.

Según ha publicado EfeAgro, la entrada de materia prima del exterior hasta febrero, junto a la caída del consumo interior y de las exportaciones en esta campaña -en un contexto en el que mejoraron las cosechas en otros países pero desciende la española-, pesan en un mercado en el que han subido los stocks acumulados: 1.056.500 toneladas, en poder sobre todo de almazaras (815.200 toneladas) y envasadoras (213.400).

Así, las importaciones de aceite desde España en lo que va de campaña de comercialización (de octubre de 2017 a febrero de 2018) se disparan un 72% interanual, hasta 77.400 toneladas, frente a las apenas 45.100 del mismo período del ejercicio anterior. Los envasadores se aprovisionaron de materia prima para sortear las menores disponibilidades en España y los altos precios.

Sobre las procedencias, el centro de Estadísticas del Comercio Exterior (Datacomex) muestra que, en enero de 2018, último mes disponible, las principales partidas de aceite de oliva (teniendo en cuenta todas sus categorías) tuvieron su origen en Portugal (52 %), Túnez (12%), Italia (9%), Siria o Turquía (8% en cada caso).

En ese mismo mes, los vírgenes extra concentraron el 55,6 % del total adquirido al exterior, con Portugal, Túnez, Turquía y Argentina como principales suministradores de la materia prima.

Por otra parte, las organizaciones agrarias han comenzado a alertar de movimientos especulativos ante la caída del precio del aceite de oliva virgen extra un 17% en las últimas semanas, a raíz sobre todo de los últimos episodios de precipitaciones. El precio del producto alcanzó su pico máximo a mediados del mes de octubre, coincidiendo con el cambio de campaña, cuando el kilo se pagaba a 3,78 euros; la semana pasada, según el informe de coyuntura agraria que cada siete días publica el Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, el kilo se pagaba a 3,125 euros, el equivalente a un 17,7% menos. Esta semana, el precio oscila en los 3,06 euros el kilo.

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