El goteo que no cesa: una orden de desahucio cada tres días

Estefanía, en el momento de su desahucio en enero de 2018 | ÁLEX GALLEGOS

Pudiera parecer que la realidad de los desahucios fue algo de los peores años de la crisis, cuando la crudeza del lanzamiento de las familias de sus casas despertó a la vista de la sociedad, que veía que cualquiera que hubiera perdido su empleo podía verse en la calle por no poder pagar su vivienda. Esa realidad, años después, sigue existiendo. Solo en el primer mes de este año, una decena de órdenes de desahucio pendía sobre otras tantas familias en Córdoba.

La concienciación que durante años se despertó en la sociedad, la acción de colectivos como Stop Desahucios y las medidas tomadas por algunas administraciones para preservar el derecho a la vivienda no han evitado que, prácticamente cada tres días, exista una orden de desahucio en la ciudad. Juzgados y propietarios –en su mayoría entidades bancarias- siguen ordenando que se ejecuten los lanzamientos. Aunque ahora, la mayoría de las veces se logran aplazar. El último caso, este mismo lunes, con la paralización in extremis del desahucio de Samina y sus hijos.

Es una realidad sobre la que pone el foco la plataforma Stop Desahucios, que sigue trabajando para que esas órdenes de desahucio se frenen, se paralicen, se permuten por un alquiler social o, al menos, que haya un margen para poder buscar una alternativa de vivienda a la familia afectada. Los datos de esta plataforma, solo en enero, muestran cómo se han enfrentado a nueve órdenes de desahucio de otras tantas familias en lo que va de año. La mayoría, han conseguido pararlas. Pero, en otros casos, el desahucio se ha ejecutado.

El calendario de Stop Desahucios en lo que va de año ha estado completamente marcado en rojo. El día 11 de enero estaba fechado uno de los desahucios en beneficio del banco portugués Primus, propietario de la vivienda, se negoció y se logró suspender. En esos días, otra orden, esta vez promovida por un particular, pudo ser negociada para buscar antes una alternativa. El día 19 otra orden pretendía poner en la calle a una familia que vivía en un piso de Cajasur. Quedó paralizado hasta el día 17 de febrero. El 22 de enero y el 24 de enero eran fechas marcadas por dos órdenes de desahucio promovidas por La Caixa. En medio, el día 23, se logró parar in extremis el desalojo de otra familia por el Banco Popular y conseguir una prórroga hasta el día 5 de febrero.

En otros casos, no se pudo parar el lanzamiento. Uno de ellos fue el día 24, cuando el Banco Popular ejecutó por sorpresa el desahucio de una familia con un bebé y otro hijo menor, cuando verbalmente se había comprometido a estudiar su paralización. Además, también enero, Stop Desahucios tuvo conocimiento del desalojo de otra familia que no había acudido a ellos a explicar su caso y pedir ayuda.

Y la cuenta sigue, terminado ya enero. Porque ya están marcadas en rojo otras fechas. Este lunes día 5, también tuvieron que actuar. La próxima fecha es el 8 de febrero, día marcado como el del lanzamiento de otra familia, que se está intentando evitar negociando con La Caixa.

Sucede algo parecido en la Asociación de Familias Necesitadas (Anfane), que trabaja también con quienes se enfrentan a una orden de desahucio. En diciembre tuvieron que negociar con entidades bancarias la paralización de dos lanzamientos. Para febrero y marzo ya tienen fechas coloreadas en rojo en el calendario para evitar otros desahucios. “Esto sigue estando vivo. Siguen llegando familias que, por pudor o vergüenza, no lo cuentan y acuden cuando ya es muy tarde”, explican desde esta asociación. Tratan de adelantarse y poder negociar tanto con el juzgado como con la entidad bancaria, mediar para obtener un plazo de tiempo en el que encontrar otro techo.

Es la rutina también para quienes desde Stop Desahucios trabajan en el día a día con las familias y hacen de intermediarios con los bancos y los organismos oficiales. Piden que no se deje de poner el foco en esta realidad. “Sigue pasando, cada día, cada semana”. Las órdenes de desahucio no paran, aunque se encuentren enfrente a los activistas antidesahucios para intentar frenarlos.

Lo que ha cambiado ha sido el motivo del desahucio. Si en los peores años de la crisis el impago de las cuotas de la hipoteca era el principal motivo para pedir el lanzamiento de una familia, ahora lo es el impago del alquiler. Stop Desahucios ya contabiliza ese es el motivo en el 60% de los casos. “Si no hay trabajo, no hay de donde pagar. Y si hay trabajo, es precario, con sueldos bajos. En muchas ocasiones, las familias tienen que decidir entre pagar el alquiler o comer”.

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